Posts in "Mi opinión"

Ventitremil cuatrociento sesentidó… docientocincuenta pessso!

Estamos en el Siglo XXI, hay demasiada tecnología como para seguir teniendo un proceso tan engorroso, tedioso y atrasado, que se apoya en el uso de no-videntes a los cuales se les da tratamiento de ladrones (pues los vendan siendo ciegos, les ponen guantes y le exigen vestir mangas cortas, como si fueran a ser los ladrones de la Lotería, sabiendo bien que los verdaderos ladrones VEN MUY BIEN).

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El efecto Avi

Ayer caí en un profundo agujero del que no estaba apercibido. Se me ocurrió escribir el post “¿Qué aprendiste de Avi Ben Stella?”, procurando alertar a mis amigos sobre los grandes peligros de las cadenas y los hoaxes. Como tengo instalado el plugin All-in-One SEO Pack, Wordpress automáticamente indexa mis posts y los envía a los buscadores principales con los keywords ideales (más los que yo mismo le pongo). De esa manera, la gente puede encontrar mis posts cuando los busca en Google (ahora mismo es el tercer resultado).

¡Qué lío! Ya anoche mismo antes de irme a dormir quedé impresionado cuando me percaté que en apenas unas cuatro horas había acumulado más de 1200 visitas. Hasta pensé que estaba siendo objeto de un ataque de DDoS. “¿Y por qué a mí?” pensaba.

Pero no, simplemente se trataba de que Google estaba enviando muchísimo tráfico a mi post, debido a que ayer “Avi Ben Stella” fue uno de los criterios de búsqueda más “calientes”. A las 7:30 de la noche de hoy ya tenía más de 10mil visitas en mi blog gracias al “favor” que me ha hecho Google 🙂

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¿Qué aprendiste de Avi Ben Stella?

Si el nombre “Avi Ben Stella” te suena familiar, puede que sea porque recibiste un mensaje de un amigo o una amiga, diciendo que un niño de 12 años así llamado había sufrido un terrible accidente de tránsito y se encontraba en estado de coma profundo. El altruista mensaje no pedía sangre ni donaciones sino simplemente oraciones a Dios, y que hicieras el favor de cambiar tu estatus en Facebook o Twitter por una hora para que más personas supieran del caso y se formara una gran cadena de oración a favor del niño.

Posiblemente, también te sentiste conmovido y te tomaste la molestia de cambiar tu estatus para copiar el mensaje y difundirlo a todos tus amigos.

En Facebook el día de hoy podría denominarse el “día de Avi”. Realizando una búsqueda entre los posts de mis amigos, encontré que 62 de mis 548 contactos (11.31%) cambiaron su estatus para difundir la noticia sobre el siniestrado niño. Una búsqueda en todo Facebook arrojó centenares de resultados siendo los más recientes de apenas segundos, lo que indica que el hoax aún no se detiene.

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Nuria, Segura, Marranzini, Leonel y los PPF

Cuando la Rubia reveló las indelicadezas de Segura, muchos estuvimos seguros de que había chocado contra un iceberg imposible de desgranar. Y es que Segura es un cacique dentro del PLD, uno de los apóstoles del Evangelio según Leonel, algo así como the Fellowship of the Ring, pero con motivos tremendamente más macabros y lúgubres. Y a pesar de la contundencia que caracteriza las declaraciones de Nuria, es tan elevado el nivel de lambochopismo de muchos pseudoperiodistas, comentaristas y pelafustanes que vomitan en prensa y radio sus vacuencias, que les alcanzó para echarse lodo encima en favor de defender lo indefendible.

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Reacciones extrañas

Animo a todos mis amigos a hacer conciencia. Donar sangre (o plaquetas, como fue mi caso hoy) es algo sencillo y seguro, y significa muchísimo para la persona que la requiere, así como para sus familiares. Yo no podría describir el rostro de Marilyn y Freddy cuando nos conocimos hoy, con su hijo bordeando una hemorragia interna y viendo cómo de mi cuerpo salían las plaquetas que podrían significar la vida del pequeño Reynaldo.

Donar sangre es una sencilla muestra de altruismo que casi todos podemos hacer. Y los que por cualquier condición física o médica no pueden donar su sangre, pueden ayudar buscando otras personas, y motivándolas a involucrarse.

Mi tarde de hoy pertenece a Reynaldo. Mis plaquetas están en su cuerpecito y confío en que lo fortalecerán tanto como me han fortalecido a mí a lo largo de mis años. Y sí, salí con mi sonrisa de medio lado, contento de poder ayudar, al menos con esto.

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Kaisha y la Justicia Privada

Ya los sensatos consejos de andar con cuidado, de vigilar constantemente, de no andar solos y demás, no son suficientes. El país está cada día más al borde de asumir como norma la “Justicia Privada”, y empezar a poner en orden las cosas por mano propia. Y les juro que yo estoy listo para hacerlo, por lo que ruego a Dios que si me toca ajusticiar a delincuentes, que al menos pueda llevarme muchos antes de caer yo mismo en las impúdicas garras de la “justicia” dominicana.

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Morir a los 35

En nuestro país se penaliza la experiencia. Se le pasa factura al bagaje laboral que vamos acumulando en nuestro tránsito por las nóminas. La edad maldita no son los 13 años como nos hacían temer cuando niños por aquello del número del fukú. No, la edad maldita son los 35 años, la edad en la que ya no sirves, en la que sales muy caro, en la que no tienes energía para mantener el paso con la horda de carajitos que trabajan para esa empresa.

Por supuesto, no todos estamos pasándola igual de mal. Hace poco analizaba que yo me gradué de informática en 1993, hace ya dieciséis años. Cualquiera pensaría que nomás por eso mis ideas y opiniones deberían ser consideradas como “expertas” pues tengo muchos años en esto, viendo cómo avanza el mundo digital. Sin embargo, luego de enviar mi CV por vez sesenta (tengo una hoja en Excel con el detalle de todas las ofertas que he atendido, y voy por 83), empecé a sospechar que los empleadores en realidad me ven ¡con 16 años de obsolescencia! Si yo hubiera estudiado medicina o derecho, entonces mis 16 años sí serían de experiencia, de ejercicio de la profesión, y quizás en ese sentido me habría ido menos mal.

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Si yo pudiera…

Si yo pudiera, les contaría cualquiera de las inolvidables, geniales, aleccionadoras historias que tengo en mi memoria sobre mi tía Fantina.

Si yo pudiera, les describiría con lujo de detalles cómo era su risa cuando se derramaba en carcajadas.

Si yo pudiera, les diría cómo ella entonaba ese “¡Mira, muchacho!” que me decía cuando la sorprendía haciéndole cosquillas por la espalda.

Si yo pudiera, trataría de que entendieran el cariño que sentía por Dios, la manera desinteresada en que ayudaba a cientos de personas.

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