El árbol de Rancul

En un pequeño pueblo de la pampa Argentina hay un árbol que un niño de cinco años sembró junto a su madre hace un montón de años. Aquel árbol que creció y se llenó de nidos hoy llora a su amigo, el que fue y volvió tantas veces en el andar de su camino.

Y así como esa semilla creció y expandió sus raíces en el suelo de Rancul y sus ramas en el cielo albiceleste, así el legado de Alberto Cortez ha arropado a gran parte del mundo con poemas y canciones que no pierden vigencia con el correr de los años.

Con un baúl lleno de acordes y metáforas simples pero cercenantes, Alberto fue piedra angular en la formación moral de varias generaciones, acercándonos a la pureza del amor en las cosas simples de la vida. Tocó los aspectos mundanos de la humanidad con versos desnudos de pretensiones y se hizo querer porque era imposible de desquerer.

Fue mi madre quien, cuando yo aún era un muchacho, me expuso a sus canciones en discos de pasta que terminaron rayados y desgastados por el abuso que les di. Y fue en 1984 cuando lo vi actuar por primera vez de muchas que tuve la dicha de verle. A pocos de sus recitales en la República Dominicana falté, y siempre por razones ineludibles. En septiembre de 2005 estreché su todavía muy recia mano. En mi vida sólo atesoro un autógrafo, y es suyo. Y suyo es el único autógrafo que tiene mi madre. Tesoros de la vida.

La vejez es la más dura de las dictaduras, decía Alberto, y con razón. Pero aún con 79 años recién cumplidos, seguía activo y estaba pautado a actuar en Santo Domingo el pasado viernes. Desde que supe que vendría compré boletas para mi madre y para mí con la ilusión de volver a verle. Solo dos días antes del recital fue ingresado a pelear su última batalla, la que tristemente perdió la mañana de hoy.

Sus canciones marcaron mi vida al punto que con convicción puedo afirmar que él es parte fundamental de mi personalidad.

Ustedes saben usar Google y YouTube, así que no les costaría trabajo encontrar decenas de vídeos con presentaciones en un montón de escenarios, con un amplio abanico de formatos, desde lo sinfónico hasta lo acústico. También sabrán encontrar en Spotify varias listas de canciones de su autoría, así que no necesito compartirles nada.

Para mí es un ejercicio banal intentar hacer una lista de canciones favoritas de Alberto Cortez, porque son tantas… que la brevedad huye despavorida. Fuera de las usuales que no faltarán en ninguna de sus propias listas, quizás valga mostrar algunas de las que no son tan conocidas.

Como Sabra y Chatila, una canción que busca redimir un poco el sufrimiento del pueblo palestino masacrado por botas israelíes en 1982.

O como El Amor Desolado, una de las canciones más brutales y crudas que jamás se ha escrito en castellano (musicalizada por Cortez y escrita por José Dicenta Sánchez, inspirada en el suicidio de su amigo Waldo de los Ríos).

También aquella canción que le escribió a un amigo de la infancia cuando supo que en su vejez aquel pibe que lo guió por la vida ahora era papá. ¡Qué maravilla, Goyo! Tamaño capricho de la vida, a Alberto nunca le nació un Goyito.

A los 12 años Alberto dio a conocer la canción que marcaría su inicio en la música: Un cigarrillo, la lluvia y tú, una composición que ya iba preñada de ese sentimiento que jamás le abandonaría. Nuestro Sergio Vargas la grabó en bolero.

La fama de Alberto Cortez despegó a finales de la década de los ’60, pero ya para entonces tenía una serie de canciones mucho más “juveniles” y quizás “leventes” por las que era conocido en una época que dominaban los Beatles. Ahí pertenece el ritmo más popular, el vaivén del Sucu-Sucu (que hoy quizás sería un tema de Bad Bunny).

Cortez tuvo siempre un humor muy fino que indefectiblemente se coló en muchas de sus canciones. Un ejemplo claro son sus Instrucciones para ser un pequeño burgués.

Alberto Cortez le cantó a la vejez, a su padre, a su abuelo, al perro viralata, a un árbol sembrado en su infancia, y su canción más oportuna para hoy Cuando un amigo se va fue escrita por la muerte de su padre. Se alegró de que un amigo tuviera un hijo cuando él nunca pudo tener ninguno, y dejó decenas de canciones que están en puestos imbatibles del cancionero castellano del siglo pasado y aún del actual.

Lloro su muerte con la tristeza de ver partir a un amigo, y algún día espero poder verle en las aldeas y en las montañas de todas las sendas de España recordando a ese padre-artista que me legó sus acordes de guitarra. Espero visitarle donde quede, y agradecerle porque las ramas del árbol de Rancul me alcanzaron, me abrazaron, me acompañaron toda mi vida.

Gracias a su vida, que me ha dado tanto.

Consejos para reducir el riesgo de robo de identidad

Alejandrina Rojas Acosta alega que una persona usurpa su identidad (completa con una cédula falsa pero con datos reales), le dejó sin dinero, solicitó préstamos a su nombre y contrató telefonos con financiamiento. A raíz de este caso, comparto algunos “consejos simples” para minimizar el riesgo de ser víctima de un caso similar.

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Isabella y el Planeta Marte

Pocas cosas son más puras que la curiosidad de un niño. Creo que una de las principales responsabilidades de los padres es la de mantener, estimular y satisfacer continuamente ese afán de descubrir que los niños tienen. Ese afán de descubrir, esas ganas de preguntar, ese gusanillo casi insasiable por saberlo todo… aunque nos reviente a veces la paciencia, hacemos bien en satisfacer.

El interés por los astros es quizás una de las más sobrecogedoras curiosidades que los niños pueden tener. El inmenso cosmos nos abruma a los adultos, por lo que es una tarea compleja poder transmitirle conocimiento a los pequeños sin hablarles disparates. Por eso, padre, madre, ¡edúcate! Es tu deber esforzarte en ampliar tus conocimientos sobre las cosas que tus hijos preguntan.

Cuando Isabella tenía poco más de un año y medio, una tarde de septiembre mientras regresábamos a casa, ella señalaba al cielo y me halaba la cara para que mirara en la dirección de su interés. Con su corta edad, algo quería saber.

“¿Qué es eso, papi?” …y así #BeingIsabella conoció la Luna

Desde entonces y hasta hoy, la Luna ha sido un ancla permanente de su atención. Siempre me la muestra en todas sus fases, y le encanta cuando “parece una uña” o la sonrisa del Cheshire Cat de Alicia en el País de las Maravillas.

Hace poco estaba yo mirando hacia el brillante planeta Marte al llegar a mi casa. Isabella se dio cuenta de que yo miraba hacia el cielo e hizo lo propio. Me di cuenta y aproveché para saber si ella querría ver a Marte (y Venus, Júpiter y Urano) en el Festival de los Planetas que Sociedad Astronómica Dominicana presenta en el Museo de Historia Natural.

¡Así que allá nos vemos esta noche!

Festival de los Planetas

Festival de los Planetas

Cuando compartir puede costarte caro

Cada día que amanece es una oportunidad para que alguien meta la pata. En ocasiones de forma inocente o por desconocimiento, pero en otras por una flagrante falta de juicio y sentido común. Eventos recientes llamaron mi atención y emití algunas opiniones en Twitter (que es donde más brego). Un debate surgió y ello me anima a intentar salpicar un poco de “juicio”, soñando a ser como Nusret Gökçe, aunque no creo que tenga yo tanta gracia, ni ustedes tanta suerte.

Nusret Gökçe, chef turco conocido como Salt Bae

Admito que usé la foto de Salt Bae para llamar tu atención.

El evento

Si vives en Santo Domingo, seguramente recuerdas que la madrugada del pasado martes fue bastante “electrizante”. El breve Huracán Beryl llegó a nuestros lares degradado hasta la categoría de “tollo atmosférico” pero que básicamente trajo agua a raudales y una divertida tormenta eléctrica. Bastó amanecer para empezar a ver las consecuencias del fenómeno. Hondos charcos, parqueos anegados, calles convertidas en ríos y todo lo demás.

20 años atrás, ese mismo evento no habría pasado de ser un comentario de ascensor entre los pocos que estuvieran en él, pero en la época que vivimos, cualquier individuo con móvil y un “paquetico” de data o un acceso wifi consigue amplificar lo que sea con sobrada facilidad. Con frecuencia tales cosas no rebasan un puñado de personas, pero de vez en cuando algo adquiere la escurridiza y mágica etiqueta de “viral”. Y tal como cuando un virus se riega en la vida real, las consecuencias de una imagen o vídeo viral pueden ser impredecibles.

El video que más se compartió, que más se comentó y sin dudas, el que más reacciones provocó, fue el grabado en la sucursal Tiradentes del Banreservas. Con el suelo visiblemente anegado, un grupo de empleados de la entidad trabaja afanosamente y de muy buena gana, buscando reducir el impacto del agua. La persona que graba la pieza, también de buen humor, describe las labores e identifica la ubicación y a algunos de sus compañeros.

El vídeo tiene todas las características de ser un momento anecdótico, una saludable e inocente chercha entre compañeros de trabajos ante un incidente inesperado. No se percibe ni un ápice de “mala fe” ni de intención malsana por perjudicar a la empresa o a los empleados.

Según se dijo, el video en cuestión fue subido a un grupo privado y cerrado en la popular aplicación de mensajería instantánea que hasta tu abuela conoce como Whatsapp. Quien lo compartió inicialmente lo hizo con la misma candidez con la que todos nosotros alguna vez enviamos un vídeo de nuestros hijos haciendo una mueca o una presentación artística, o un momento jocoso a nuestro grupo de “la familia” o “el corillo sano” donde estamos.

Pero lo que se pensó que sería un momento de risas, de repente siguió el rumbo de los muchachos que se descontrolan…

Mi reacción

Al igual que cualquiera de ustedes, ocupé una buena parte de la mañana a asombrarme con las imágenes y los vídeos que rodaron desde temprano. Que si la Plaza Orleans, que si tal hospital recién remodelado, que si el parqueo de tal residencial, que si la Luperón o la Lincoln con Gustavo… todo hasta que vi el vídeo de Banreservas.

Inicialmente me causó bastante gracia (especialmente cuando el pana dice que el “Pompin” está brincando el charco). Pero luego algo llamó mi atención. ¿Oficina Tiradentes? Pensé que era Edesur, pero conozco esa oficina y no se parecía. ¿Un banco? Los colores delataron la sospecha… ¿hay un Banreservas en la Tiradentes? Y sí, en la vetusta Plaza Naco, cerca de la calle Presidente González. Casi de inmediato otras personas confirmaron la ubicación. Y ahí empecé a “ponerme chivo”.

  • ¿A quién se le ocurre grabar lo que pasa en el interior de una institución financiera? Todos sabemos que cualquier persona que se ponga a grabar dentro de una oficina bancaria será sacado de muy mala manera. Algunos bancos (incluido el Banreservas) ni siquiera te permiten tomar o hacer llamadas mientras estés en su interior. Por razones de seguridad, hace más de 10 años eso está totalmente prohibido para todos los clientes. ¿Pero no para los empleados?
  • Grabar una inundación dentro de una entidad que maneja dinero, que se basa en la confianza de los clientes, es abrumadoramente innecesario y peligroso. ¿Qué pasa por la mente de un cliente que ve su sucursal enchumbada de agua?
  • Aún si hubiera sido para que “quede constancia” de lo que hicieron como equipo laboral, la iniciativa no era brillante. Para algo hay montones de cámaras de seguridad en cada esquina de cualquier empresa.
  • ¿Qué aporta el vídeo? Lo único que veo es revelar la incuestionable armonía de equipo y la disposición a solucionar un problema imprevisto… pero hasta eso me pareció un riesgo.
  • ¿Descalzos, andando en charcos de agua, con la electricidad funcionando…? ¿Ya no dicen en las escuelas que cualquiera recibe un corrientazo así de fácil?

Cerca del mediodía alguien dijo que “habían cancelado” a los responsables del vídeo. Al considerar mis acápites (especialmente los dos primeros) tal escenario me pareció bien merecido y apropiado. Desconozco las políticas internas de Banreservas pero conozco “manuales de conducta” para empleados en donde el incidente del Banreservas sería castigado por más de una razón.

Sin confirmar la información (error de mi parte, aunque creo que tangencial), publiqué este tuit que ha sido el que más me han comentado esta semana.

Como podrán imaginarse, el debate se encendió casi de inmediato. La mayoría a favor de que los responsables merecían tal castigo, pero varias personas en contra diciendo que era excesivo, que “eso no es nada” y hasta adornándome de varios piropos por “abusador”.

La explicación

Admito que mi tuit hubiera quedado mejor si me hubiera detenido a confirmar la cancelación (aunque no tengo manera de hacerlo). Para esas cosas me nutro (al igual que todos) del rumor y el comentario silvestre. Hubo quien aseguró saber que luego de la viralización del vídeo los empleados estaban preocupados y asustados por las consecuencias que podría tener el mismo. Yo lo habría estado.

Pero a pesar de que puedo haber pecado de ligero dando espacio a una información sin confirmar, me gustaría recalcar que el énfasis de mi tuit (y los que siguieron) no es la cancelación o no de los responsables… sino el peligro que se corre cuando compartimos cosas sin calcular las consecuencias.

Digo, estoy suponiendo que estamos todos de acuerdo en que no es una gracia exponer al público tu lugar de trabajo en condiciones de crisis. Que ese afán de ser “periodistas” necesita estar domado por el sentido común, por un sentido de utilidad. Que ese instinto de dar “la primicia” o ser “el primero que lo dijo” esconde peligros, especialmente cuando se saca una pieza de su círculo de incidencia a uno de mayor tamaño y con menor o ningún contexto de las cosas.

Mi punto ha sido el mismo: Tenemos que cuidar lo que subimos a las redes sociales. Antes de subir cualquier cosa, debemos estar claros que todas las cosas que subimos a Internet dejan de pertenecernos y que nunca más las podremos controlar.

  • Un video erótico que le envías exclusivamente a tu pareja (¿y si terminas la relación y tu pareja “le da p’allá” a esa pieza? ¿y si le roban el móvil? ¿y si te equivocas de usuario?)
  • Una grabación de un accidente de tránsito (¿y si los accidentados son familia de uno de tus amigos? ¿y si los hijos de alguien muerto se enteran con tu vídeo?)
  • Las imágenes de tus hijos haciendo cualquier cosa graciosa (¿y si un enfermo sexual toma esas imágenes para hacer montajes perversos que se publican en sitios igualmente perversos? ¿y si años más tarde tus hijos, ya adultos, odian esas imágenes?)
  • Un vídeo de algún incidente como el que nos ocupa (¿y si se arma un problema de relaciones públicas por mostrar la precariedad de ese local, o de la plaza en sí?)

El peligro

Repito que aplaudo la actitud del personal de Banreservas. De haber estado en esa sucursal, probablemente yo también me habría remangado la camisa y los pantalones, pues lo que se ve en ese vídeo es meritorio. Es la definición videográfica del refrán “A mal tiempo, buena cara”. La persona que puso en peligro al personal y a la sucursal de Banreservas no fue quien grabó, ni tampoco quienes se ven cogiendo agua en los zafaciones. El gran culpable, el “enlace malo” de esa cadena fue la persona que sacó ese vídeo de su entorno inmediato. Si es cierto que se envió a un grupo interno y cerrado, la persona que lo sacó de ese grupo fue quien “la macó”. El “Judas” de Banreservas, el traidor de esa chercha, fue el que, quizás creyendo ser gracioso o buscando ganarse par de likes en Instagram hizo público el vídeo. Quizás nunca se sepa quién fue esa persona. Pero no importa.

Lo que tú debes considerar con cada cosa que subas a tus grupos privados en Whatsapp o en Telegram, es que quizás haya un Judas entre esos contactos. Quizás haya alguien que no sepa cuidar la privacidad de los que figuran en el vídeo y lo mande a otro grupo, y de ahí a otro, y otro… hasta que llegue a manos de Cavada o alguien peor.

El desenlace

A través de sus redes sociales, el Banreservas fue ágil en desmentir que se hubiera cancelado a nadie a raíz del vídeo.

Me gusta pensar que el debate que se armó contribuyó a darle visibilidad al caso y ayudó a que la cosa no pasara a mayores consecuencias para los involucrados. Sí, me gusta pensar eso.

La diferencia

Otras piezas del día también revelaron profundas precariedades de lugares de uso público. En especial, lo de la Plaza Orleans me pareció terrible. Conozco varias empresas en ese lugar que probablemente todavía están secando su mercancía con blowers. Sin embargo, en el caso de Plaza Orleans, los videos que rodaron tienen un interés más “fáctico”, aportan valor al dimensionar el alcance del evento atmosférico. Ofrecen detalles puntuales y no tienen intención de ser graciosos.

Lo mismo en el caso del Hospital Moscoso Puello, donde varios cortos muestran pasillos mojados, goteras incesantes siendo atrapadas en zafacones y personas suapeando el agua con rapidez. La persona que hace los vídeos del Moscoso Puello indefectiblemente los hace a modo de denuncia y alarma ante instalaciones de reciente remodelación. El valor informativo y noticioso es indiscutible. Se diferencia bastante del caso Banreservas en el tono y en la utilidad. El gobierno deberá responder por el Moscoso Puello, pero lo de Banreservas no pasará de lo que ha sido.

La moraleja final

Cuida lo que subes, cuida lo que compartes, siempre piensa que lo que envías a pocas personas podría terminar siendo un meme o una invitación al bullying para ti o para gente muy cercana a ti. ¿Vale realmente la pena actuar con tal ligereza?

El último beso a mi papá

La noche del miércoles pasado vi a mi papá con vida por última vez. Desde su caída en abril, nunca pudo salir de la cama y su salud fue disminuyéndose progresivamente con el correr de los días. Finalmente falleció la madrugada de hoy, al lado de mi madre y mi hermano.

La vida de mi padre fue larga, con 90 años, 5 meses y seis días de longitud (33,030 días, un número bonito). Tuvo oportunidad de lograr muchas cosas con sus negocios y se retiró con apenas 56 años. Lleno de altas y bajas, con graves errores y algunos buenos aciertos como hombre y como padre, nos encaminó a todos. Tengo un montón de recuerdos de mi padre. Y otro montón de recuerdos que nunca tuve con mi padre.

Quisiera compartir uno que me sirve a modo de “closure”.

En mi adolescencia, haciendo de “detective” fue que me enteré de que tenía cinco hermanas, hijas de otras dos personas. Aunque pensaba que era obvio, vale apuntar que estamos hablando de hechos ocurridos hace más de 50 años en una época en la que las relaciones de pareja eran muy distintas a hoy día (y distintas para el lado malo). Los errores que cometió mi papá (hay quien los querrá llamar de otra forma, yo decido denominarlos “errores”) fueron suyos, pero a la vez cosas bastante comunes en esa época.

No puedo juzgar a mi padre, y mucho menos a las damas envueltas en todo ello, pero detrás de esos hechos hay una cantidad de detalles que no me animo a contar. Obviamente, tanto los adultos y sobre todo mis hermanas y nosotros sufrimos heridas que aún hoy no han sanado del todo, terribles desengaños y dolores. Yo, que de niño siempre quise una hermana, con 14 años me sentí defraudado al saber que tenía cinco que no conocí hasta tarde. Odié el “secreto” y especialmente el que tuve que enterarme por mis propios medios de los detalles. Enfrenté a mi papá y recuerdo que me dijo que “esas son cosas de hombres” y hasta ahí llegó esa conversación.

Siempre saludábamos a mi papá con un beso en la mejilla o en la frente y era una ofensa mayúscula saltarse ese protocolo. Mi papá era un hombre recio, alto, fuerte… siempre lo vi como un coloso invencible, como una columna y así mismo le temía. Una vez hice un desplante en la mesa y el vozarrón y el manotazo que dio en la mesa todavía retumban en mi memoria. Mi papá no era guardia pero parecía un general en cualquier momento.

Por eso, la manera en la que ejecuté mi mayor acto de rebeldía fue el día que me negué a besarlo. Montó en cólera esa tarde, más cuando le dije que era por haberme negado saber de mis hermanas, y sobre todo porque “besar hombres no es cosa de hombres”. Su enojo se le pasó y se convirtió en una forma de vergüenza. Nunca me perdonó ese desplante.

Desde entonces han pasado más de 35 años a lo largo de los cuales me vio crecer, pagarme mis estudios universitarios sin su ayuda (otro acto de rebeldía, hay que ver que la rebeldía puede ser tonta), graduarme de dos carreras, iniciar dos negocios, desempeñar varios empleos y darle dos nietas que probablemente le alegraron la ancianidad. Me dio pocos consejos sobre negocios, pero los que dio fueron útiles pues son leyes de vida. Sobre mujeres nunca me dio consejos, pero recuerdo que cuando me divorcié él me preguntó por qué lo había hecho (mi papá le tuvo mucho cariño a mi primera esposa, lo mismo que a Sarah, a ambas las consideraba “Santas” por aguantarme). Le dije que había aprendido que el divorcio es una solución dolorosa, pero que era una solución que liberaba a las partes. Preguntó que quién me había enseñado eso y le dije “Tú, cuando no te divorciaste”.

En los pasados dos meses desde su caída, tuve la oportunidad de acompañar a mi padre en muchas ocasiones, de estar con él, de ayudar en su aseo y a acomodarlo cada vez en la cama. De hablar, de reir algunas veces, de mirarlo ser terco y sacarnos la lengua a todos. Tuve el lujo de quererlo en sus últimas semanas con mucha intensidad y ayudar a que no se sintiera tan solo.

Y la noche del miércoles, besé su frente. Y él lo supo. Y me miró. Y así, de alguna forma, me perdonó. Y yo también lo perdoné.


Salí de vacaciones ayer con mi esposa y los niños y estaremos en Disney. Irónico estar en “el lugar más feliz del mundo” con un luto en el alma, pero decidí que no iré a Santo Domingo. Quizás muchos se asombren de que no tome un vuelo para estar en su funeral y sepelio, pero a amar se ama en vida, y lo que se debe hacer se hace cuando la persona está en capacidad de verlo y agradecerlo. Por supuesto, quisiera poder estar en estos momentos porque mi madre y mi hermano también necesitarán apoyo… pero romper las vacaciones para asistir a su sepelio provocaría a la vez una asuencia para Vielka e Isabella que estarán sin su papá en Disney. No es una decisión cómoda ni simpática pero sé que mi papá me apoyaría… y eso es lo que más me importa.

Cierro un ciclo de vida. Hoy es mi primer día como huérfano de padre. Se siente horrible, pero estoy lleno de la paz del deber cumplido, y de haber besado a mi papá.

¿Dónde saldrá la luna llena? Sun Surveyor te dice

El 31 de marzo, a las 7:14 de la noche, la Luna Llena emergerá sobre Santo Domingo. Quizás tú estás en una playa de vacaciones o en Constanza o en cualquier otro lugar. ¿Te gustaría saber por dónde y a qué hora saldrá la Luna Llena de hoy, o cualquier otro día? ¿Ubicar el lugar exacto donde amanecerá o anochecerá? Todo eso es posible con la aplicación que te presento hoy, Sun Surveyor. Esta app se concentra en ofrecer toda la data útil de los dos principales objetos celestes de nuestro cielo: el Sol y la Luna.

Antes de continuar, te aviso que algunos amigos de Astrodom estaremos el 31 de marzo desde las 6 de la tarde en la Plaza Juan Barón de Santo Domingo, esperando el “moonrise”. Si te animas, puedes bajar ya que tendremos un telescopio para apreciar mejor la belleza de la Luna Llena en el horizonte. Esta es una actividad totalmente gratis.

Bien, a lo que vinimos, Sun Surveyor está disponible para Android y para iOS y tiene una cantidad muy buena de tutoriales que te pueden servir para planificar tus fotos. Para capturar la luna llena del 31 de marzo, este tutorial fue muy bueno para mí.

Lo primero es calibrar

Siempre que inicies Sun Surveyor, es bueno verificar que el GPS y el sensor del giroscopio de tu móvil esten calibrados. Aunque puedes usar muchas funciones de la app sin necesidad de usar tu ubicación actual, las opciones de mapa en vivo podrían no ser exactas si el giroscopio no está alineado al Norte. Para calibrar tu móvil vas al menú y eliges Calibration. En la ventana resultante deberás mover el aparato en forma de 8 por unos segundos, a fin de que el giroscopio se ajuste en “High”.

El 3D Compass

Sun Surveyor ofrece varios modos para utilizar. El 3D Compass te mostrará la posición de la luna y del sol en la bóveda celeste, incluyendo la curva de sus trayectorias. En Santo Domingo, ahora mismo las trayectorias de la Luna y el Sol son muy cercanas pero debido a que ambos astros andan muy lejos uno del otro, la posibilidad de un eclipse de sol es nula.

En la parte inferior de la pantalla puedes tocar para elegir qué cosas ver. En la imagen de la izquierda se muestra la trayectoria del sol junto al amanecer y atardecer, y lo mismo de la luna. En la del medio solo muestro la información sobre la luna. En la tercera (para la que movi el mapa hasta Gallatin, Tennessee y puse la fecha al 21 de agosto del año pasado) se ven las dos trayectorias formando el glorioso eclipse del 2017.

El mapa

Para los fines de esta limonada, el mapa es probablemente lo más útil. Al ingresar a esta función, Sun Surveyor ubicará tu posición y te dirá dónde se encuentran la luna y el sol en ese lugar. Tu ubicación se marcará con un punto verde en el centro.

Mapa

Mapa

En la parte superior derecha de la pantalla podrás ver la ubicación actual en coordenadas. Y si haces clic en ello, podrás buscar otra ubicación (primero desactivando la función de usar el GPS). Indicado con 1 en la imagen.

A la derecha del mapa hay una barra con opciones. El + y el sirven para acercar o alejar el mapa. El tercer ícono libera el giroscopio y el mapa se sincronizará con el norte aunque muevas el dispositivo (para volver a la posición predeterminada debes hacer clic en la brújula que saldrá arriba a la izquierda).

Siguiendo con la barra lateral, está el botón para cambiar el tipo de mapa que ves (calles, imágenes de satélite, híbrido).

El siguiente ícono es el del trípode. Si pulsas ahí, el punto quedará fijo indicando que ahí estará la cámara. Sin embargo, al moverte el mapa dibuja una línea verde que va a indicar un objetivo (idealmente, el punto que quieres fotografiar). La distancia y el ángulo respecto al mapa se muestran arriba a la izquierda. Indicado con 2 en la imagen.

Finalmente el ícono de objetivo, que hace la misma función del anterior pero a la inversa. Si pulsas este ícono, le indicas al mapa que ahí es que quieres enfocar la cámara y cuando muevas el mapa lo que estás seleccionando es la ubicación del trípode. Si activas el trípode y el objetivo a la vez, podrás mover el mapa pero ambos puntos quedarán fijos.

En la imagen he fijado tanto el lugar del trípode (punto 3) como el objetivo a fotografiar (punto 4). La distancia entre ellos es de 1.7 kilómetros.

Finalmente, en la parte inferior está el deslizador de tiempo. Rodando esta frana a la derecha o la izquierda verás cómo se comportan la luna y el sol según el día y hora que elijas. Si pulsas el ícono del reloj con la flecha, regresas el tiempo al momento actual. El ícono del reloj blanco te permite elegir día y hora a través de un menú.

Uso práctico

Creo que ya es fácil para ti determinar qué vas a hacer. Ubica dónde estarás cuando salga la luna llena y utiliza el mapa para componer una foto que pueda ser buena, trata de hacer alguna composición con un edificio, con palmeras en el primer plano, y busca un punto donde puedas estar ubicado que tanto tu primer plano como la luna estén bien encuadrados.

En mi caso, pretendo estar el sábado 31 desde las 6 de la tarde en la Plaza Juan Barón en el Malecón de Santo Domingo. Desde el medio de la plaza, cuando la luna emerja a las 7.14 de la noche, saldrá junto al faro de Punta Torrecilla. Si el clima lo permite y la iluminación es buena, las fotos debería quedarbien chéveres. Haz tú lo mismo, donde quiera que estés. Sea como curiosidad o como ejercicio práctico, te gustará la idea.

Y si no lo logras esta vez, el mismo Sun Surveyor te dice cuándo habrá otros momentos interesantes con el sol y la luna. La opción Ephemeris contiene varias pantallas de datos sobre el sol y la luna, así como un calendario de los venideros eventos de interés (incluyendo las mejores noches para ver la vía láctea.

Ok, ¿pero cómo fotografiar la luna llena?

Como sabrás, las mejores fotos de la luna no se logran con teléfonos móviles, por muy buenos que sean. Sencillamente, las cámaras de los smartphones no están pensadas para fotos de este tipo. Pero si no tienes una cámara semi profesional a mano, tampoco es que estás sin opciones.

Existen programas que mejoran las capacidades de la cámara que trae tu móvil. En iOS está Night Cap Pro y en Android hay un bojote de ellos. Sería complicado hacer un tutorial de ellos, pero los consejos básicos son iguales para ambas plataformas.

  • USA UN TRIPODE. Sin un trípode, difícilmente lograrás la estabilidad que necesitas. Si no tienes un trípode, improvisa un soporte que te permita encuadrar la luna. Me han dicho que usando vasos de foam se puede hacer maravillas, pero no lo podría comprobar porque hace años que no bebo. 😉
  • Desactiva el el flash de la cámara.
  • Si la cámara tiene modo manual, es el que necesitas.
  • Si la cámara permite modificar el ISO, usa el menor valor de ISO posible (entre 50 y 200).
  • Si la cámara te permite hacer alguna forma de “metering”, elige “spot” o “landscape” o “infinito”.
  • Si puedes elegir una apertura, procura que sea f/11.
  • Si puedes elegir velocidad de obturación, con 1/100 bastaría.
  • Muchas cámaras permiten fijar el enfoque pulsando la pantalla sobre el objeto que quieres fotografiar. Procura enfocar la luna y pulsa la pantalla sobre ella, capaz que tu móvil tenga el bloqueador de enfoque. Solo asegúrate que el enfoque es bueno.
  • Usa el disparo temporizado. Una ves cuadres todos los parámetros, has las fotos con el disparador por tiempo. Pon la cámara a 5 segundos y prueba. Si disparas con el dedo, fácilmente moverás la cámara y entonces no tamo en na, supite?
  • Haz muchas fotos. No te conformes con una o dos, haz 30 y luego eliges la que mejor se vea.

Si tienes una cámara digital, muchos de estos consejos te servirán igual.

Un inicio, un final

Imagen vista en el muro de Miguel Acevedo

Imagen vista en el muro de Miguel Acevedo

Para el planeta y toda la vida que habita en él, ayer fue otro día tan igual como mañana o como cualquier fecha al azar. Sin embargo, como “especie inteligente” que pretendemos ser, los humanos forzamos el mingo para hacer que el 1 de enero sea un día especial.

Por supuesto, cada uno lo hace especial como le interese; la mayoría lo toma como ocasión de celebrar, de juntarse en familia, de hacer propósitos (muchos de los cuales no llegan a fin de mes, pero ni modo). Otros le dan un significado místico y por supuesto habrá aquellos a quienes no les importará un bledo.

Para mí, lo especial de este 1 de enero vino en dos momentos. El primero, al amanecer, cuando pude ver el primer sol en compañía de mi menudo de vida, Sebastián el hijo de Sarah y mis dos hijas, Vielka e Isabella. El segundo, al mediodía, cuando me tocó acompañar a mi familia y un grupo de amigos a despedir al tronco de hombre que fue mi primo Frank Sánchez Batlle.

El inicio

Desde el 2011 he intentado ver el primer sol del año con Vielka cada vez que he podido y el de hoy tuvo la chulería de poder incluir a Isabella por primera vez. Desde la mañana del 31 le estuve hablando a la pequeña del nuevo amanecer, y aunque sus 4 años probablemente no le permitían entender todo lo que le explicaba, el entusiasmo de verlo era todo lo que necesitaba.

A las 6 de la mañana desperté a los dos mayores y le puse ropa y un abrigo a Isabella que simplemente abrió los ojos y ni cuenta se dio del resto de la operación. Ya cuando llegábamos por los frentes de D’Luis Parrillada ella abrió los ojos, entre confundida y emocionada. Desmontamos y me asombró ver poca gente en los alrededores. “Se están perdiendo las tradiciones”, pensé. Preparé mi equipo mientras Sebastián, Vielka e Isabella jugaban al whatever en el área, y en poco tiempo empecé a fotografíar los minutos previos del amanecer, que empezaría a las 7:12 de la mañana, con la precisión a la que el cosmos nos ha acostumbrado.

Amanecer 2018

Amanecer 2018

Cuando finalmente el sol emergió detrás de unas pocas nubes, mis muchachos quedaron encantados, y sé que para Isabella fue particularmente impresionante. Una simpleza, ver nacer el sol un día, y a la vez, un bonding moment que ellos recordarán. Es una experiencia que recomiendo a todo padre y madre.

Ellos ven el sol, yo los veo a ellos

Ellos ven el sol, yo los veo a ellos

Complicidad de hermanas

Complicidad de hermanas

Su dicha es mi dicha

Su dicha es mi dicha

Sus risas, mi derrienge

Sus risas, mi derrienge

El “final”

Empezar un año en algún cementerio no me resulta una experiencia nueva. Ya he tenido que pasar por la pena de sepultar amigos y familiares en los primeros días de un nuevo ciclo y sé que la carga es más pesada precisamente por la mueca que resulta estar tristes cuando todos alrededor celebran. No deja de ser a la vez un recordatorio de que nunca las cosas son iguales para nadie.

Ve en paz, Campeón

Ve en paz, Campeón

La vida de mi primo Cuqui fue el epicentro de mi tarde, en donde los presentes en su funeral nos pasamos un largo tiempo recordando anécdotas, frases y momentos que vivimos junto a él. Imaginando su risa prodigiosa y sus abrazos cálidos y frondosos como era él mismo. Amigos y familiares hablaron en el acto de sepultura pero yo no me atreví a decir palabra. No iba a poder porque hasta redactando mis pensamientos se me ahogaba el recuerdo. No sé cuántos de ustedes tienen un Cuqui en sus familias, pero quizás gente como mi primo deberían convertirse en una medida de felicidad. Un número de 0 a 1 donde el 1 perfecto se llame “cuqui” y que pudiésemos determinar cuánta risa y alegría hay en un hogar calculando cuántos cuqui tiene.

Hace unos meses escribí una limonada sobre un hombre que admiré mucho, aunque no era familia mía. Recordaba su vida mencionando que había dejado muchas hondas huellas y eso mismo pienso de mi primo. Hoy, al ver el desfile de historias, y la manera tan diversa y amplia en la que la bonhomía de mi primo tocó a tanta gente, recordé la analogía de las huellas. Copio unas líneas de aquél escrito que aplican perfectamente a Frank Sánchez Batlle, el inolvidable “Trukis”.


Si has sido una persona de bien, al final de tu caminar sobre este planeta cuando la muerte te visite y fijes residencia permanente en algún cementerio, probablemente le dolerás a alguien. A tu familia inmediata, a tus compañeros del diario vivir y quizás hasta a esos amigos que no veías hacía muchos años. Si es así, felicidades, has dejado huellas.

Naturalmente, no todos dejaremos las mismas huellas. Hay intensidades en esto, como en todo. Y también hay volumen, como también en todo. Las huellas importan por su profundidad, que mientras más hondas más durarán; pero importan también por su cantidad pues mientras más logremos dejar, más personas podrán verlas y quizás seguirlas.

De eso se trata, quizás, la vida: de dejar hondas y numerosas huellas. Lo mejor es que no necesitas ser una “persona importante” como una figura pública, un gran inventor o un científico destacado. Dejar huellas está al alcance de todos.


Las muchas hondas huellas de Cuqui están ahí, visibles y acogedoras, y sobre ella sé que sus tres hijos, sus nietos y su eterna compañera, disfrutarán caminar. Ve en paz, campeón.

Estén presentes, siempre

Yo pensando en la madrugada… La paternidad se trata de acompañar, de dar tiempo, de estar presentes. Muchos de nosotros nos hemos divorciado y con ello hemos perdido muchísimo tiempo con nuestros hijos (ellos suelen ser quienes más sufren una separación). Sin embargo, es bueno recordar que nada sustituye la presencia, que no hay reemplazo para el abrazo en persona, para la caricia orgullosa, o para la simple compañía “just because”.

No nos engañemos, pocas cosas son más fáciles que encontrar una excusa. Por eso, hay que esforzarse en crear las condiciones y sacar el tiempo de dónde no hay para hacer que estemos presentes. En mi caso, a raíz de terminar mi primer matrimonio, indudablemente me perdí una cantidad importante de momentos con mi primera hija Vielka, que nunca podré resarcir. Por eso atesoro tanto cada oportunidad de estar con ella. Y en cualquier ocasión que esté compartiendo con Isabella (que la disfruto diariamente), siempre termino pensando también en Vielka. Hay que estar presentes, siempre.

Hace poco fui con Isabella a un espectáculo infantil en el que yo pasé muchas incomodidades y penurias pero mi niña pequeña estaba feliz. Al final del show, el Capitán Topa dijo las palabras que necesitaba escuchar: “Padres, madres, abuelos, atesoren estos momentos, estos recuerdos, estas memorias, porque lo más importante es que ustedes están presentes en ellas y sus pequeños siempre recordarán que estuvieron con ellos”.

Estén presentes. Siempre.

Esta viñeta está en inglés en el sitio original. La he traducido con afán de llevarla a mis lectores. La autoría es de Lunarbaboon.com.

Cuando tus hijos recuerden

Cuando tus hijos recuerden