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Cuando compartir puede costarte caro

Cada día que amanece es una oportunidad para que alguien meta la pata. En ocasiones de forma inocente o por desconocimiento, pero en otras por una flagrante falta de juicio y sentido común. Eventos recientes llamaron mi atención y emití algunas opiniones en Twitter (que es donde más brego). Un debate surgió y ello me anima a intentar salpicar un poco de “juicio”, soñando a ser como Nusret Gökçe, aunque no creo que tenga yo tanta gracia, ni ustedes tanta suerte.

Nusret Gökçe, chef turco conocido como Salt Bae

Admito que usé la foto de Salt Bae para llamar tu atención.

El evento

Si vives en Santo Domingo, seguramente recuerdas que la madrugada del pasado martes fue bastante “electrizante”. El breve Huracán Beryl llegó a nuestros lares degradado hasta la categoría de “tollo atmosférico” pero que básicamente trajo agua a raudales y una divertida tormenta eléctrica. Bastó amanecer para empezar a ver las consecuencias del fenómeno. Hondos charcos, parqueos anegados, calles convertidas en ríos y todo lo demás.

20 años atrás, ese mismo evento no habría pasado de ser un comentario de ascensor entre los pocos que estuvieran en él, pero en la época que vivimos, cualquier individuo con móvil y un “paquetico” de data o un acceso wifi consigue amplificar lo que sea con sobrada facilidad. Con frecuencia tales cosas no rebasan un puñado de personas, pero de vez en cuando algo adquiere la escurridiza y mágica etiqueta de “viral”. Y tal como cuando un virus se riega en la vida real, las consecuencias de una imagen o vídeo viral pueden ser impredecibles.

El video que más se compartió, que más se comentó y sin dudas, el que más reacciones provocó, fue el grabado en la sucursal Tiradentes del Banreservas. Con el suelo visiblemente anegado, un grupo de empleados de la entidad trabaja afanosamente y de muy buena gana, buscando reducir el impacto del agua. La persona que graba la pieza, también de buen humor, describe las labores e identifica la ubicación y a algunos de sus compañeros.

El vídeo tiene todas las características de ser un momento anecdótico, una saludable e inocente chercha entre compañeros de trabajos ante un incidente inesperado. No se percibe ni un ápice de “mala fe” ni de intención malsana por perjudicar a la empresa o a los empleados.

Según se dijo, el video en cuestión fue subido a un grupo privado y cerrado en la popular aplicación de mensajería instantánea que hasta tu abuela conoce como Whatsapp. Quien lo compartió inicialmente lo hizo con la misma candidez con la que todos nosotros alguna vez enviamos un vídeo de nuestros hijos haciendo una mueca o una presentación artística, o un momento jocoso a nuestro grupo de “la familia” o “el corillo sano” donde estamos.

Pero lo que se pensó que sería un momento de risas, de repente siguió el rumbo de los muchachos que se descontrolan…

Mi reacción

Al igual que cualquiera de ustedes, ocupé una buena parte de la mañana a asombrarme con las imágenes y los vídeos que rodaron desde temprano. Que si la Plaza Orleans, que si tal hospital recién remodelado, que si el parqueo de tal residencial, que si la Luperón o la Lincoln con Gustavo… todo hasta que vi el vídeo de Banreservas.

Inicialmente me causó bastante gracia (especialmente cuando el pana dice que el “Pompin” está brincando el charco). Pero luego algo llamó mi atención. ¿Oficina Tiradentes? Pensé que era Edesur, pero conozco esa oficina y no se parecía. ¿Un banco? Los colores delataron la sospecha… ¿hay un Banreservas en la Tiradentes? Y sí, en la vetusta Plaza Naco, cerca de la calle Presidente González. Casi de inmediato otras personas confirmaron la ubicación. Y ahí empecé a “ponerme chivo”.

  • ¿A quién se le ocurre grabar lo que pasa en el interior de una institución financiera? Todos sabemos que cualquier persona que se ponga a grabar dentro de una oficina bancaria será sacado de muy mala manera. Algunos bancos (incluido el Banreservas) ni siquiera te permiten tomar o hacer llamadas mientras estés en su interior. Por razones de seguridad, hace más de 10 años eso está totalmente prohibido para todos los clientes. ¿Pero no para los empleados?
  • Grabar una inundación dentro de una entidad que maneja dinero, que se basa en la confianza de los clientes, es abrumadoramente innecesario y peligroso. ¿Qué pasa por la mente de un cliente que ve su sucursal enchumbada de agua?
  • Aún si hubiera sido para que “quede constancia” de lo que hicieron como equipo laboral, la iniciativa no era brillante. Para algo hay montones de cámaras de seguridad en cada esquina de cualquier empresa.
  • ¿Qué aporta el vídeo? Lo único que veo es revelar la incuestionable armonía de equipo y la disposición a solucionar un problema imprevisto… pero hasta eso me pareció un riesgo.
  • ¿Descalzos, andando en charcos de agua, con la electricidad funcionando…? ¿Ya no dicen en las escuelas que cualquiera recibe un corrientazo así de fácil?

Cerca del mediodía alguien dijo que “habían cancelado” a los responsables del vídeo. Al considerar mis acápites (especialmente los dos primeros) tal escenario me pareció bien merecido y apropiado. Desconozco las políticas internas de Banreservas pero conozco “manuales de conducta” para empleados en donde el incidente del Banreservas sería castigado por más de una razón.

Sin confirmar la información (error de mi parte, aunque creo que tangencial), publiqué este tuit que ha sido el que más me han comentado esta semana.

Como podrán imaginarse, el debate se encendió casi de inmediato. La mayoría a favor de que los responsables merecían tal castigo, pero varias personas en contra diciendo que era excesivo, que “eso no es nada” y hasta adornándome de varios piropos por “abusador”.

La explicación

Admito que mi tuit hubiera quedado mejor si me hubiera detenido a confirmar la cancelación (aunque no tengo manera de hacerlo). Para esas cosas me nutro (al igual que todos) del rumor y el comentario silvestre. Hubo quien aseguró saber que luego de la viralización del vídeo los empleados estaban preocupados y asustados por las consecuencias que podría tener el mismo. Yo lo habría estado.

Pero a pesar de que puedo haber pecado de ligero dando espacio a una información sin confirmar, me gustaría recalcar que el énfasis de mi tuit (y los que siguieron) no es la cancelación o no de los responsables… sino el peligro que se corre cuando compartimos cosas sin calcular las consecuencias.

Digo, estoy suponiendo que estamos todos de acuerdo en que no es una gracia exponer al público tu lugar de trabajo en condiciones de crisis. Que ese afán de ser “periodistas” necesita estar domado por el sentido común, por un sentido de utilidad. Que ese instinto de dar “la primicia” o ser “el primero que lo dijo” esconde peligros, especialmente cuando se saca una pieza de su círculo de incidencia a uno de mayor tamaño y con menor o ningún contexto de las cosas.

Mi punto ha sido el mismo: Tenemos que cuidar lo que subimos a las redes sociales. Antes de subir cualquier cosa, debemos estar claros que todas las cosas que subimos a Internet dejan de pertenecernos y que nunca más las podremos controlar.

  • Un video erótico que le envías exclusivamente a tu pareja (¿y si terminas la relación y tu pareja “le da p’allá” a esa pieza? ¿y si le roban el móvil? ¿y si te equivocas de usuario?)
  • Una grabación de un accidente de tránsito (¿y si los accidentados son familia de uno de tus amigos? ¿y si los hijos de alguien muerto se enteran con tu vídeo?)
  • Las imágenes de tus hijos haciendo cualquier cosa graciosa (¿y si un enfermo sexual toma esas imágenes para hacer montajes perversos que se publican en sitios igualmente perversos? ¿y si años más tarde tus hijos, ya adultos, odian esas imágenes?)
  • Un vídeo de algún incidente como el que nos ocupa (¿y si se arma un problema de relaciones públicas por mostrar la precariedad de ese local, o de la plaza en sí?)

El peligro

Repito que aplaudo la actitud del personal de Banreservas. De haber estado en esa sucursal, probablemente yo también me habría remangado la camisa y los pantalones, pues lo que se ve en ese vídeo es meritorio. Es la definición videográfica del refrán “A mal tiempo, buena cara”. La persona que puso en peligro al personal y a la sucursal de Banreservas no fue quien grabó, ni tampoco quienes se ven cogiendo agua en los zafaciones. El gran culpable, el “enlace malo” de esa cadena fue la persona que sacó ese vídeo de su entorno inmediato. Si es cierto que se envió a un grupo interno y cerrado, la persona que lo sacó de ese grupo fue quien “la macó”. El “Judas” de Banreservas, el traidor de esa chercha, fue el que, quizás creyendo ser gracioso o buscando ganarse par de likes en Instagram hizo público el vídeo. Quizás nunca se sepa quién fue esa persona. Pero no importa.

Lo que tú debes considerar con cada cosa que subas a tus grupos privados en Whatsapp o en Telegram, es que quizás haya un Judas entre esos contactos. Quizás haya alguien que no sepa cuidar la privacidad de los que figuran en el vídeo y lo mande a otro grupo, y de ahí a otro, y otro… hasta que llegue a manos de Cavada o alguien peor.

El desenlace

A través de sus redes sociales, el Banreservas fue ágil en desmentir que se hubiera cancelado a nadie a raíz del vídeo.

Me gusta pensar que el debate que se armó contribuyó a darle visibilidad al caso y ayudó a que la cosa no pasara a mayores consecuencias para los involucrados. Sí, me gusta pensar eso.

La diferencia

Otras piezas del día también revelaron profundas precariedades de lugares de uso público. En especial, lo de la Plaza Orleans me pareció terrible. Conozco varias empresas en ese lugar que probablemente todavía están secando su mercancía con blowers. Sin embargo, en el caso de Plaza Orleans, los videos que rodaron tienen un interés más “fáctico”, aportan valor al dimensionar el alcance del evento atmosférico. Ofrecen detalles puntuales y no tienen intención de ser graciosos.

Lo mismo en el caso del Hospital Moscoso Puello, donde varios cortos muestran pasillos mojados, goteras incesantes siendo atrapadas en zafacones y personas suapeando el agua con rapidez. La persona que hace los vídeos del Moscoso Puello indefectiblemente los hace a modo de denuncia y alarma ante instalaciones de reciente remodelación. El valor informativo y noticioso es indiscutible. Se diferencia bastante del caso Banreservas en el tono y en la utilidad. El gobierno deberá responder por el Moscoso Puello, pero lo de Banreservas no pasará de lo que ha sido.

La moraleja final

Cuida lo que subes, cuida lo que compartes, siempre piensa que lo que envías a pocas personas podría terminar siendo un meme o una invitación al bullying para ti o para gente muy cercana a ti. ¿Vale realmente la pena actuar con tal ligereza?

¿Por qué el eclipse de agosto será especial? 

Una adivinanza cósmica: ¿Qué tienen en común el velocista Usain Bolt, Kim Cattrall (Samantha de Sex and the City), Sergey Brin (co-fundador de Google), Carrie-Anne Moss (Trinity de The Matrix) y mis amigas Carolina Vólquez y Vicky Ledesma? Que este año sus cumpleaños serán totalmente eclipsados.

Bolt, Cattrall, Brin y Moss

Estos panas van forzaos este año

Vaya, estoy exagerando… ¿o no? Permítanme explicar. Todas las personas que mencioné (y cerca de 20 millones de habitantes alrededor del mundo) comparten la misma fecha de cumpleaños: 21 de agosto. Sin embargo, este año sus natalicios tendrán que competir con un evento formidable que sin dudas acaparará las conversaciones en todo el mundo y que tendrá por testigos a millones de personas: un extraordinario eclipse total de sol.

Diagrama explicativo de un eclipse total de sol (objetos NO a escala)

Diagrama explicativo de un eclipse total de sol (objetos NO a escala)

Ok, sí. Estoy exagerando, pero deben perdonarme: Si el clima no me daña la jugada, ¡yo estaré bajo la sombra de la luna! Por cierto… quizás sea buena idea felicitar por adelantado a Carolina y Vicky, pues no creo que me acuerde de ellas ese día. ¡Felicidades, chicas!

Es cierto que los eclipses son eventos muy comunes (cada año ocurren al menos cuatro, dos de luna y dos de sol) pero la mayoría de las veces son “apenas” eclipses parciales. Por supuesto, cualquier eclipse reviste interés científico, pero la joya del catálogo es el eclipse total de sol. Los científicos suelen decir que ver un eclipse total de sol es el más grandioso espectáculo de nuestro planeta.

Y esto es curioso, por decir lo menos. La naturaleza se manifiesta de muchas sobrecogedoras maneras; a veces como un furioso huracán, otras como un devastador terremoto, como un mar embravecido e impetuoso, o quizás como una inmensa erupción volcánica… sin embargo, el consenso de los entendidos es que un eclipse total de sol (un evento que no pone en riesgo la vida de nadie, que es silencioso, de corta duración y que normalmente solo un puñado de personas puede contemplar) trae consigo la más profunda carga emocional y una intensa espiritualidad. Todas las personas que han presenciado un eclipse total de sol juran que no podrán olvidarlo jamás.

Cada eclipse total de sol es una oportunidad única, pero si todos “se parecen”, ¿por qué entonces este es tan especial? Les presento algunas razones que colocan al “Gran Eclipse Americano” en un exclusivo sitial:

Será el eclipse total más visto de la historia

Ya he dicho que los eclipses son eventos comunes. En promedio, cada 18 meses en algún lugar del mundo ocurre un eclipse total de sol. Sin embargo, dada su brevedad y el reducido tamaño de la zona que lo experimenta, la mayoría de los eclipses de sol suceden en el océano o en zonas rurales o poco habitadas.

El eclipse del 21 de agosto tiene la peculiaridad de que sucederá mayormente en tierra firme, y la franja de totalidad atravesará exclusivamente los Estados Unidos de costa a costa (algo que no sucedía desde 1918). La sombra de la luna tendrá un diámetro de unos 100 kilómetros y pasará por más de 10 estados desde Oregon en la costa del Pacífico hasta Carolina del Sur en la costa atlántica, una distancia aproximada de 2,430 kilómetros.

El trayecto del Eclipse

El trayecto del Eclipse

Se estima que 12.2 millones de personas viven directamente en la franja que será cubierta por la sombra de la luna, y cerca de 90 millones están a menos de 300 kilómetros manejando hasta ella. Si solo un 10% de ese grupo decide ir a la franja de totalidad, no cabe duda de que la población habitual de la misma estaría cerca de duplicarse. Este análisis prevé un escenario más pesimista con un máximo de 7.4 millones de personas trasladándose a la zona de totalidad, pero hay razones para apostar a que la cifra superará con creces los 25 millones de videntes.

Y aunque 25 millones no es mucho para reclamar el título de “Eclipse más visto de la historia” especialmente si se piensa que India y China han visto eclipses totales en zonas que son más pobladas, hasta ahora no he encontrado datos fiables que invaliden mi parecer.

TSE+EEUU+RRSS = TT

Esa “ecuación” se lee Eclipse total solar más Estados Unidos más redes sociales equivale a Trending Topic.

Si algo podemos asegurar desde ya, es que días antes, días después y sobre todo el 21 de agosto, el eclipse será “trending topic” mundial, en todas las redes sociales. Cientos de miles de personas estarán haciendo fotos y “time-lapses” del evento y sin dudas las compartirán en sus redes sociales. Si eres de las personas que se harta de que la gente hable de un solo tema, te convendrá tomar vacaciones de Internet en esos días.

Y tratándose de un eclipse tan singular, no va a importar dónde te encuentres en el mundo. Todos los medios noticiosos de los Estados Unidos y buena parte del planeta estarán cubriendo este evento. Todas las celebridades, figuras públicas y gente común querrá compartir su visión del eclipse.

Desde que la sombra de la luna toque Oregon, hasta que deje tierra firme en Carolina del Sur, las redes sociales se mantendrán en ebullición sobre el eclipse. Este será, sin dudas, el evento astronómico con más “rating” de la historia de la humanidad hasta la fecha.

Representará un inmenso reto logístico

Imagina que tu automóvil tiene capacidad para cinco personas y vas a una fiesta con cuatro amistades. En medio de la celebración, cada uno de ustedes se hace amigo de una chica. Pero como es normal, cada chica anda con una amiga. Por alguna razón, nadie puede llamar taxis y todos deben irse juntos. ¿Cómo podrás introducir 15 personas en tu auto?

El gentío está asegurado

El gentío está asegurado

Ahora imagina lo que pasará durante el eclipse cuando la población habitual de las ciudades en la franja de totalidad vea llegar una oleada de forasteros… Al día de hoy ya todos los hoteles están copados y las pocas habitaciones disponibles tienen precios exorbitantes. Sin dudas los sitios de comida estarán permanentemente abarrotados. Los hospitales podrían saturarse. Los servicios sanitarios podrían colapsar. Las calles estarán insoportables. Las emergencias policiales, de incendios, de salud sin dudas se multiplicarán. Ya se advierte que las zonas urbanas dentro de la zona de totalidad, en especial Nashville, TN y Columbia, SC, podrían triplicar su población habitual y se prevé que el 21 de agosto romperá todos los registros como el día de peores congestionamientos de tránsito ever.

La mamacita de todos los tapones

La mamacita de todos los tapones

Por supuesto, casi todas las ciudades dentro de la zona de totalidad han estado preparándose desde hace años para el 21 de agosto. Existen comisiones federales y estatales trabajando contrarreloj para garantizar la seguridad de residentes y visitantes. Hay decenas de locaciones que están organizando eventos en parques a fin de concentrar la mayor cantidad de personas en lugares seguros. Con todo, queda por ver si el día marchará sin contratiempos.

La legión de “cazadores de eclipses” que viaja desde cualquier lugar del mundo (incluso desde la República Dominicana) para colocarse bajo la sombra de la luna tendrá muchísima “competencia” esta vez.

Iniciará la “temporada de eclipses en América”

Con el venidero eclipse, inicia un período de bonanza en el continente americano en lo relacionado con eclipses totales de sol. Luego de agosto, en julio de 2019 y diciembre de 2020, Chile y Argentina serán testigos de sendos eclipses totales de sol. Y en abril de 2024 (en apenas 7 años), México, Estados Unidos y Canadá estarán en la franja de totalidad de otro eclipse total.

Excelentes oportunidades para "eclipse gazers" en América

Excelentes oportunidades para “eclipse gazers” en América

Además de estos, en diciembre de 2021, si soportas bien el frío, podrías ir a la Antártida o viajar en abril del 2023 al noroeste de Australia, Indonesia o Papua Nueva Guinea para ver el espectáculo. Sin embargo, a menos que seas un verdadero cazador de eclipses, las oportunidades más cómodas están en nuestro continente.

¿Y qué de la República Dominicana?

El eclipse de agosto será visible en nuestro país, pero solo de forma parcial. La Sociedad Astronómica Dominicana estará dando seguimiento al eclipse y tendrá a disposición de los interesados un espacio idóneo y gafas certificadas para observar con seguridad el eclipse parcial. Para más información, puedes unirte al grupo de Facebook de Astrodom.

Diagrama de cómo se verá el eclipse en República Dominicana

Diagrama de cómo se verá el eclipse en República Dominicana, usando la web app NASA’s Eyes (clic)

Es necesario INSISTIR en que mirar al sol sin la debida protección es altamente peligroso para la vista, y eso incluye un eclipse parcial. El 21 de agosto, a partir de las 2 de la tarde, la luna empezará a opacar al sol, hasta alcanzar su punto máximo a las 3:29 de la tarde, cuando el disco solar estará cubierto en unas tres cuartas partes.

Más información

Una necesaria recomendación es evitar sitios que difunden informaciones alejadas de la ciencia formal que hay detrás del eclipse. A medida que se acerca la fecha, han florecido páginas, canales de Youtube y cuentas de redes sociales que se dedican a esparcir fábulas astrológicas, a “interpretar señales religiosas” a partir de este eclipse y a engatusar aquellos que desconocen el trasfondo científico y para ello utilizan el miedo, la mentira y los más burdos y absurdos argumentos. POR FAVOR, EVITE DARLE TRÁFICO A ESOS PELAFUSTANES.

Las principales, más amplias, confiables y pormenorizadas fuentes de información sobre este eclipse y sobre todo lo que se relaciona con el cosmos son las agencias de divulgación científica. Estos enlaces son de valor:

Recursos de lectura

Aplicaciones y programas

  • NASA’s Eyes, una app con la que podemos simular el eclipse desde cualquier lugar del mundo.
  • Stellarium, aplicación de código abierto para la exploración astronómica (altamente recomendada).
  • Trayectorias de eclipses usando Google Maps, por Xavier M. Jubier.

Livestream del eclipse

  • Livestream de NASA. El 21 de agosto, NASA mostrará desde distintos lugares cómo va pasando el eclipse.

El panel de influenciadores en #FOARD2016

Sé que #FOARD2016 pasó hace como dos años ya y que, a menos que una presentadora enseñe “su palte” o el Presidente diga algo chistoso como que va a trancar a los corruptos, los temas “aburridos” no sobreviven un fin de semana. Pero aún esa conferencia me provoca escribir y ya que ustedes vinieron solitos, pues aquí les dejo esta (larga pero ilustrativa) limonada. ¡Salud!

Una de las principales temáticas durante #FOARD2016 fueron los “influenciadores”. Y quizás han notado que casi siempre que menciono esa palabra lo hago entre comillas. Como si no fueran influenciadores en realidad (tengo mis dudas). Como si fueran un relajo (ahí casi no tengo dudas). Pues bien…

Panel de influenciadores en #FOARD2016

Panel de influenciadores en #FOARD2016

Quise tratar como un tema aparte el panel de influenciadores que se efectuó en la conferencia, pues considero de urgencia las implicaciones que se desprenden de ello. Con el propósito de edificar a quienes no tuvieron la oportunidad de asistir a #FOARD2016, me permito compartir este vídeo que grabé con mi móvil. Pido (casi ruego) disculpas por la pésima calidad y el distractivo meneo de la imagen. No tenía trípode ni un mejor ángulo para esto, literalmente solo saqué mi móvil y me puse a grabar a pulso. Al menos el audio se escucha bien (a pesar de mi molesta “metedera de cuchara”).

Me gustaría que pudieran escucharlo completo pero se trata de media hora. Como probablemente nadie tiene tanto tiempo libre (a menos que seas un “influencer”, esos sí tienen pila de tiempo libre) y como en el vídeo no sale el negro de Whatsapp ni hay hookahs ni dembow, probablemente no sea llamativo para muchos. Por eso, no tengo más remedio que narrarles todo lo que sucede. Al final de cada pregunta, me animo a exponer mi opinión de lo tratado.

Los protagonistas del panel

El panel y sus panelistas, según el programa de #FOARD2016

El panel y sus panelistas, según el programa de #FOARD2016

Nuria Piera fungió como moderadora… y ya me dio teriquito. Con lo avasallante, “interruptiva” e impositiva que puede ser esta rubia, no se me pareció a lo que debe ser un buen moderador. Pero ni modo, Nuria “cae parada” en todas partes, tiene más suerte que Martha Heredia y todo se le perdona.

Según el programa, tres de los panelistas son parte de agencias digitales, además el director de mercadeo de un importante grupo comercial. Estaba también un expositor internacional y una “fashion blogger”. Los cuatro primeros los entiendo perfectamente. En el caso de Fernando Anzures me extrañó pues por capacitado que esté en el tema (su charla se denominó “el consumidor como medio y su influencia social”), dudo mucho que conociera el ambiente local. Y sobre Glency… errrr… hmmmm… no sé.

[00:14] Primera pregunta

Piera inicia preguntando si los “influencers” son una moda y si están preparados para esa función. Anzures toma la palabra y demuestra que no conoce nuestro entorno al decir que “los influencers tienen la preparación, quienes no tienen la preparación son las agencias de medios y las marcas que los utilizan”. Luego explica que una agencia de medios presente en el evento (que no quiso identificar) le había planteado usar influenciadores sin mucha ciencia.

Randolph Luna dice que no se debe considerar a los influenciadores solo como un nuevo elemento en el presupuesto de mercadeo. Los llama eslabones sociales entre las marcas y el consumidor “que son necesarios y seguirán siendo necesarios”. Además, dice que la marca debe examinarlos y saber si son capaces de modificar el comportamiento y generar acciones en los receptores del mensaje.

Viena Divaluna recuerda que siempre hemos tenido influenciadores, por lo que no son una moda. Sí cambian los canales que utilizan y reconoce que cualquiera de ellos puede perder preponderancia. Responsabiliza a la agencia como la encargada de determinar cuál influenciador es adecuado para cada marca.

Glency Féliz coincide en que el concepto no es nuevo y acepta que hay que usar a los influencers a partir de una estrategia… y deja caer dos porcentajes: “Solo el 3% de la población se considera influencers, y ese 3% mueve el 80% del mercado” (¡!). El estadístico que vive en mí quiso poner eso en contexto y presenta esta tabla, se rasca la cabeza y se pregunta ¿de dónde rayos sacó ella ese disparatedato? (Ni siquiera entré a considerar la parte de que “mueve el 80% del mercado”).

Población total Usuarios conectados Usuarios de Instagram
Universos 9,445,281 ∼4,500,000 ∼1,000,000
El 3% de Glency 283,358 135,000 30,000
¿Hay tantos “influencers” en este país? Juzguen ustedes…

Clara Palacio los llama puentes de comunicación entre las marcas y los consumidores, que resultan ser una forma más económica de insertarse en la población y que sirven para que las marcas se comuniquen con lineamientos.

Michael Barón emitió ciertos sonidos a través de su boca que no entendí bien. Me pareció que dijo algo como que hay usuarios que son “influenciadores naturales porque sí” (¿?). Entiende que no es algo nuevo, sino que es “el curso natural de las cosas” (¿¿??). Dijo que las personas, a diferencia de las marcas tienen un “tracking natural” (¿¡!?). Y agregó que las marcas son perezosas y que quieren apropiarse del “espacio natural” (¡!!”#$????) de los influenciadores, los cuales ganan muchos likes porque son “lindos, chistosos y divertidos” (¿y naturales, no son naturales?).

Mi opinión: En general, los panelistas están claros en que los influenciadores no son una moda pasajera. Randolph y Viena están bien claros en que deben ser gestionados por las agencias, las cuales a su vez son responsables de analizar bien quiénes son apropiados a cada marca.

Ah, y quedó claro que Glency no debería jamás usar porcentajes, y que Michael tiene un futuro brillante como botánico.

[05:55] Segunda pregunta

Nuria, luego de coger impulso, lanzó la segunda pregunta: “¿Las agencias publicitarias han perjudicado la imagen de los influenciadores?”. Isaac Ramírez, Danny Lantigua y yo abrimos los ojos del tamaño de dos aguacates.

Fernando empieza diciendo que “estamos usando mal el concepto de influenciador”. Centra su participacióbn en que un influenciador debe ser capaz de mover a su audiencia a hacer algo. Se queja de que las agencias no contemplan la influencia de la misma manera, por lo que terminan imponiendo “talentos” a partir de evaluaciones incorrectas de los mismos.

Viena aclara que no es lo mismo un embajador de marca que un influenciador, y sostiene que las agencias no promueven el surgimiento de un influenciador. Entiende que el trabajo de las agencias es buscar a las personas cuyo contenido está siendo consumido por el público que interesa a las marcas. Añade que debe haber objetivos estratégicos y menciona alcance y construcción de marca como ejemplos, los cuales ameritan dos tipos distintos de influenciadores.

Michael interviene para decir que la cantidad de seguidores de los influenciadores es importante porque “en el punto en que está nuestro mercado no tenemos otra métrica”. En ese punto de la grabación se escucha a alguien con una voz parecida a la mía decir “¿cómo que no, an(beep)al?”, pero no fui yo. En serio, no fui yoooo. Barón continúa diciendo que “hemos sido muy perezosos en identificar métricas de valor que nos permitan determinar si estamos invirtiendo donde debe ser o no”. Considera que los influenciadores “son la personificación de lo que quisiera ser la marca”.

Randolph señala que el problema surge cuando “ni la agencia ni el influenciador han hecho la tarea de entender la estrategia del cliente”. Insiste en que tanto la agencia como el influenciador necesitan entender el core de negocio, y los valores que representa. “Si un influenciador no se identifica con esos valores no debería asumir el trabajo”. Merecidos aplausos al final de sus palabras.

Glency expresa que las redes sociales generan dinero para los influenciadores “¿quién no lo sabe?” pregunta retóricamente. Por ello, coincide con Randolph en que el compromiso que haga el influenciador con la marca “es lo más importante”.

Clara señala que las agencias deben estudiar los perfiles de los influenciadores, y que estos deben comulgar con la marca, “es una responsabilidad de ambos”, indica.

Mi opinión: La respuesta de Nuria no fue respondida apropiadamente por los panelistas, lo que revela una debilidad de la moderadora. El cuestionamiento inicial derivó en un debate sobre responsabilidades entre qué toca a la marca, qué toca a la agencia y qué toca al influenciador a la hora de trabajar juntos. Con todo, las intervenciones de Viena Divaluna, Randolph De Luna y Fernando Anzures fueron más coherentes con lo que entiendo correcto. Glency no aportó gran cosa, Clara repitió lo ya establecido y Michael Barón… reveló un desconocimiento preocupante de las analíticas en redes sociales.

[12:00] Tercera pregunta

Piera plantea la falta de transparencia de algunos influenciadores, al no establecer claramente que están siendo pagados por sus publicaciones promocionadas. Quiere saber la opinión de los panelistas sobre esa situación en nuestro país. Nuria cambia el orden de respuesta de los panelistas para iniciar con Michael Barón… Ouch.

Michael desperdicia casi un minuto hablando de algo que no tenía absolutamente ninguna conexión con lo que se planteó (y si escuchan el audio a partir de 12:30, por favor me lo explican que yo no entendí), lo que evidencia que el hombre no entendió la pregunta o quizás estaba revisando su Klout. Nuria, en un inesperado derroche de benevolencia, se acerca y lo ubica cuidadosamente en el tema.

Michael (segundo chance) dice que la transparencia de los influenciadores en revelar si su contenido es pagado “es irrelevante”. Y lo repite, “la transparencia en esto es irrelevante porque cuando tú sigues a una figura, estás imaginando lo que él está jurando que es. O sea, no tenemos que saber si realmente representa eso o no”. Dice que si los influenciadores colocaran “anuncio pagado” en sus publicaciones “eso no soluciona ningún problema”.

Clara recuerda que “la publicidad encubierta ha existido siempre”, y afirma que lo que hacen los influenciadores es publicidad encubierta. Entiende ella que no se nota tanto porque el trabajo de los influencadores está desplazando un poco la publicidad tradicional “que es mucho más costosa”.

Glency reconoce que se hace buen dinero y que “se puede vivir de eso”, algo que confirma Pamela Sued, también presente. Asegura que a ella no le afecta especificar #publicidad o #ad en sus publicaciones (no sé cómo lo sabe, nunca lo ha hecho). Sin embargo, niega que los influenciadores tengan que revelar cuánto cobran por hacer el “trabajo” que hacen. Reta a varias personas de la audiencia a que revelen su salario y nadie accede. “¿Por qué yo tengo que decir cuánto gano?” sentencia. Pide que se respete el trabajo de cada quien y afirma que la comunidad llega a conocer al influenciador “igual que su familia”.

Viena considera que la marca debe trabajar para que el influenciador vaya más allá de simplemente hacer publicaciones, que se convierta en un embajador y constructor de la reputación de la marca. Cuando un influenciador llega a ser embajador de la marca, a utilizarla más allá de una relación comercial, “no hay necesidad de que cada publicación especifique que es #publicidad, porque lo ideal ahí es que en su perfil el influenciador declare que es embajador de tal marca”. Reconoce diferencias con lo que pasa en otros países, o hasta en otras industrias, en donde sí hace sentido etiquetar toda publicación claramente.

Randolph entiende que hay una manera responsable de hacer el trabajo, sin necesidad de revelar montos específicos cobrados. Se preocupa por cómo el público recibe el mensaje, “cómo lo va a captar, no como que me están mintiendo sino como un mensaje que es parte de un estilo de vida [del influenciador], de alguien que tiene una conexión real con una marca”.

Mi opinión: Aterra escuchar en un congreso de este nivel que alguien diga, en cualquier contexto, que la transparencia es irrelevante. Aterra más aún cuando se trata de encubrir la publicidad detrás de “socialización orgánica”. También convendría aclararle a Glency que no nos interesa saber cuánto cobra por cada pieza publicitaria encubierta que publica, sino simplemente que no quede duda alguna de que ha sido una publicación pagada. Estoy de acuerdo con Randolph en que hay maneras de hacer el trabajo correctamente y con Viena en que lo ideal sería que cada persona diga de entrada con cuáles marcas trabaja.

[19:22] Cuarta pregunta

Nuria le hace contexto a Fernando diciendo que según un artículo, en los Estados Unidos son las marcas las que promueven el secretismo de los montos pagados a los influenciadores (no he encontrado un artículo sobre esas líneas). Anzures entiende que el mercado se está prostituyendo y no se sabe a ciencia cierta cuánto cuesta un tuit o una publicación en Instagram. Luego afirma que en su experiencia ha encontrado que a mayor cantidad de seguidores, menor interacción promedio genera una cuenta. Concluye diciendo que pocas personas se dedican a estudiar la efectividad de un influenciador con respecto a su comunidad.

Entonces se produjo un tirayjala entre Viena y Fernando con relación a herramientas de medición y evaluación de influenciadores.

Mi opinión: Creo que Viena y Fernando estaban hablando de cosas similares, pero desde ángulos distintos. Ambos apoyan que hay que medir y ambos utilizan herramientas para ello. Tales análisis son parte esencial en la definición de estrategias de uso de tal o cual tipo de influenciador.

[22:42] Quinta pregunta

Nuria insertó una pregunta de oro: “¿Se consideran y miden los seguidores falsos y las interacciones artificiales que producen?”. Sin dudar, Viena dijo que se pueden medir y de hecho se miden, y revela que existen aplicaciones o servicios que abultan no solo la cantidad de seguidores, sino que además hacen “like” en contenido y hasta pueden realizar comentarios.

Glency interviene para recordar que Instagram hizo una depuración “el año pasado” (en realidad fue en diciembre de 2014) en donde eliminó millones de cuentas falsas. Vale notar es que eso sucede permanentemente en todas las redes sociales y es un proceso normal. Más adelante, la misma Glency dice que si una cuenta con 100 seguidores publica una foto y no obtiene ni un me gusta “hay un problema”. Se toma un “selfie” con Nuria asegurando que con ello comprobaría “el impacto que tienes en las redes”, insinuando que dicha foto sería más popular que una de ella sola.

I did the math, just for the sake of the argument. Selfie con Nuria: 1,494 likes y 26 comentarios. El promedio de las siguientes 5 fotos donde sale ella sola: 2,730.6 likes y 28 comentarios. “Juzguen ustedes”.

Mi opinión: La agencia que no esté depurando las interacciones artificiales y los seguidores falsos de los influenciadores, necesita contratar personal especializado en ciencia de datos para afrontar esa y muchas otras tareas. Aplaudo a Viena por no limitarse a las herramientas prefabricadas, y buscar soluciones específicas a nuestro entorno. Sobre Glency… errr… ¡próxima pregunta!

[25:43] Sexta y final pregunta

Nuria finaliza preguntando ¿Qué pasa con personas famosas en la televisión [medio tradicional] que no funcionan en las redes sociales? ¿Y lo inverso, personas que funcionan en medios sociales pero no en los tradicionales?

Fernando explica que los medios sociales son usados por “nuevas generaciones con nuevas pantallas”. Antes el contenido se consumía por pocos canales con normas y rigideces establecidas. Según su lógica, esta flexibilidad y multicanalidad amerita actores que sepan aprovecharlas.

Randolph pide diferenciar alcance o exposición con respecto al impacto. Dice que “al final no importa que nos conozcan, sino que nos quieran”.

Viena coincide con Fernando y recalca que se trata no solo de diferentes momentos de consumo, sino también distintos targets, ya que un segmento muy joven seguramente consume mucho más digital que quienes tienen más edad.

Mi opinión: La razón detrás de ese fenómeno es bastante simple: Hay que saber insertarse en cada medio. Cada canal, sea tradicional o sea “digital”, tiene reglas, formatos y manejos que son particulares. Hay personas que no pueden adaptarse a uno u otro medio. No es necesario que una figura de televisión sea exitosa en YouTube o Instagram o viceversa. Simple.

Consideraciones finales

Este panel tuvo muchas luces y demasiadas sombras. Si leyeron esta limonada completa no me cabe duda que podrían identificar cuáles fueron los puntos positivos y cuáles fueron los “huevos” que brincaron. Me preocupa mucho que haya agencias que aún no sepan cómo evaluar el papel de un influenciador, que no sepan identificar gente apropiada a una marca, y que no sean capaces de exigir más que simples publicaciones sonsas. Por supuesto, hay agencias que están haciendo bien su tarea, y hay marcas que saben lo que buscan de estos talentos. Pero es urgente que las agencias tomen en serio la analítica, que se aboquen a estudiar científicamente el aluvión de data que hay en todas partes.

Creo que los influenciadores dominicanos tienen una cantidad inmensa de potencial, pero necesitan dejar la haraganería y la comodidad del mínimo esfuerzo. Se cuentan con los dedos de una mano los influenciadores que pueden presentar reportes de desempeño que vayan más allá de simples vanity metrics. La mayoría se limita a paveladas donde hablan de “impactos” o de índice Klout y otras minucias.

Peor aún, muy pocas personas de las llamadas “influencers” trabaja con honestidad para las agencias o las marcas. Es raro encontrar amor real de un influenciador hacia la marca que le contrata, lo que daña la química y convierte cualquier interacción en un ejercicio antiséptico y almidonado.

Creo que hace falta que la industria (agencias, marcas e influenciadores) construya terreno común en el cual el mercadeo de influencia pueda desarrollarse de manera equilibrada. Sin que haya “talentos” que quieran cobrar una millonada por un trabajo que ni siquiera pueden respaldar. Creo que las agencias deben diseñar herramientas propias pero con parámetros de medición comunes en la industria, para que la evaluación de la Agencia A no sea demasiado distinta de la evaluación de la Agencia B sobre el mismo talento.

Y creo, finalmente, que los usuarios finales, los seguidores de influenciadores, deben aprender a apoyar la sinceridad y la franqueza y alejarse de aquellos que encubiertamente les quieran meter publicidad forzada sin siquiera declarar que cobran por ello.

Felicidades a #FOARD2016 por hacer este panel. Ojalá de este ejercicio se hiciera algo más extenso y profundo, más práctico y con ejercicios, donde marcas, agencias e influenciadores puedan aprender a dominar inteligentemente esta rama del mercadeo digital, y dejar atrás la “administración de colmado” que rige en la mayoría de los tres grupos.

#FOARD2016: Mis impresiones

El jueves pasado sucedió #FOARD2016 o “The Future of Advertising”, sin dudas la conferencia más importante sobre publicidad, mercadeo y medios sociales que por tercer año seguido se celebra en nuestro país. Tuve la oportunidad de asistir y tirarme el evento de pi a pá. Ayer publiqué acá todos mis tuits sobre ese evento, por si te interesa consultarlos.

Ahora, en un ambicioso intento de evaluar lo que vi y lo que percibí, aquí presento mis impresiones sobre #FOARD2016:

Más marcas

Soy un creyente de este tipo de eventos. Son oportunidades para que las marcas se acerquen al día a día de las agencias y los profesionales del mercadeo digital. Por eso, pienso que el principal público que debería asistir a eventos como #FOARD2016 son los clientes, los ejecutivos, gerentes de producto o servicio, la gente que toma decisiones en el otro lado de la ecuación comercial que es el mercadeo digital. Las agencias y los independientes por supuesto que necesitamos a #FOARD2016, pero creo que es más difícil que una tendencia nos agarre asando batatas por descuido.

Por eso, pienso que decir que “asistieron 1,200 personas” a un evento como este, es una vanity metric. Lo verdaderamente importante es saber si asistieron más marcas que el año pasado. O más estudiantes, que sería el segundo tipo de público ideal para el futuro de la publicidad.

Dicho esto, tengo la impresión de que había más marcas y empresas que el año pasado. Y el contenido de varias charlas se enfocó en ellas, más que en el “peatón digital”. Ojalá me pudieran confirmar esta sospecha.

La mejor locación

Sambil continúa siendo la mejor sala para este tipo de eventos. El salón de convenciones acogió a todos los asistentes y nunca nos sentimos “apechurrados”. La cantidad de estacionamientos es suficiente, aunque entrar o salir del mismo puede ser un caos. Y el food court está mejor que el año pasado (gracias, Subway).

Algunos asuntos técnicos

Lo peor: El sonido, demonios… Los micrófonos fallaron tanto, se aterrizaron en tantas ocasiones, y vomitaron estática con tal insistencia que no parece descabellado asumir que nadie hizo un soundcheck para esta actividad. El tollo fue tan grotesco que Fernando Anzures prefirió no iniciar su charla hasta que resolvieran el asunto.

Lo mejor: Las bandas NFC fueron realmente una maravilla. Toda persona que hizo fila para registrar su banda todavía vive en el Siglo XX. Yo registré la mía desde que la recibí, entré al evento como que eso e’ mío y cada vez que necesité pasarla funcionó como se espera. Por costosa que sea esta tecnología, creo que el ahorro en tiempo e incomodidades justifica la inversión y el público lo agradece.

Sin embargo, el uso de las bandas aparte de control de entrada fue bastante limitado. Los fotógrafos capturaban los datos de la banda al tomar fotos, participar en algunos juegos requería el uso de la banda, pero no mucho más de ahí. Me habría gustado ver más aplicaciones de las bandas NFC.

Otro punto que percibí como mejora sobre el año pasado es el wifi gratis. En 2015 el servicio de Claro fue pésimo e ineficiente. Este año, con la misma empresa, no escuché quejas de nadie por ese asunto. En un momento lo utilicé sin problemas. Eso sí, había como 4 hotspots de Wind Telecom a mi alrededor (aparte del mío).

Las ponencias

Este es realmente el punto principal de esta limonada. Mi parecer en grosso modo es que el material expuesto en #FOARD2016 fue mucho más apropiado para nuestra realidad, que lo que fue el programa del 2015. Dos conceptos fueron mencionados en buena parte de las charlas: Analíticas/Medición y, por supuesto, los famosos “influencers”. Estos dos temas son urgentes en nuestro país; el primero porque aún estamos en pañales en la aplicación de analíticas accionables y estratégicas (todavía hay gente hablando de “impactos” y “Klout”). El segundo, porque es necesario que se acabe el desorden, la desinformación y el relajo que un grupo de “celebrities” tiene con un tema que, quedó evidenciado en la conferencia, confunden brutalmente con métricas de vanidad.

Otro tema que gravitó en muchas de las charlas es el de mercadeo de contenidos, pero en mi opinión, ahí no estamos taaaaan atrasados.

En mi opinión mía propia personal, este es el balance de lo mejor y lo peor:

Las mejores charlasGonzalo Alonso, Fernando Anzures, Pam Didner y Eco Moliterno, en mi parecer, fueron los expositores internacionales que mejor conectaron con la audiencia, y los que tuvieron charlas más dinámicas y aterrizadas. Moliterno incluso recibió un curtain call de los presentes. El contenido de los cuatro fue activo, actual, muy práctico. Particularmente me encantó el manejo de Pam, su dominio del storytelling es genial y realmente me cautivó.

Enrique Dans tuvo una de las charlas más prácticas del día (sobre adaptarnos a un mundo donde el consumidor final decide qué publicidad ver, adbocking rules), pero siento que el público no le prestó la suficiente atención (shame on them). Y a Marco Pupo, sin duda alguna, lo que lo embromó fue que lo pusieron de último, con 30% menos de público ausente, tras una jornada larga y cansona. Pupo no usó slides, sino notas manuscritas grabadas en video, algo que hizo muy humanas y cercanas sus palabras.

Esperaba más de la charla de Renato De Paula, pues tocaba la transformación de los medios y la medición (yo trabajo en un medio y me dedico a hacer todo tipo de mediciones en digital). Con todo, me fui con algunas enseñanzas prácticas para aplicar.

Las charlas menos impactantes: Vladimir Palacio y Francisco Hortigüela me parecieron los expositores que pasaron más trabajo en llevar su mensaje. En el caso de Vladimir, el martes antes de #FOARD2016 estuvo en Diario Libre y en su conversatorio con nosotros expuso una buena parte de su conocimiento, con suficiente soltura y dominio… pero en la charla estuvo desconectado, inseguro, torpe en su hablar. Y sobre Hortigüela, el problema en mi caso fue el intenso acento castizo, el seseo que es natural en España pero que a mí en lo personal me distrae cantidad. Y me pareció que más que hablar, susurraba al micrófono.

Dejé aparte la charla de Mario Dávalos sencillamente porque al ser criollo, llevaba la ventaja de conocer la audiencia. El tema de Mario, “La nueva relación cliente-agencia”, es justo el tipo de contenido que amerita un evento como #FOARD2016, por lo mismo que decía antes: FOA es más para clientes y agencias. Dávalos recibió varios aplausos en sus puntualizaciones, y fue muy obvio que tiene un dominio inmenso sobre cómo hacer funcionar el “matrimonio por interés” de la marca y su agencia.

Los paneles

Ay, los paneles… siempre tan ambiciosos que se quedan en pura superficie. Cuando subes al escenario a cuatro o cinco personas, todas con deseos de exponer su punto de vista, y solo les das 30 minutos para hacerlo, sabes que el panel será una sopa de agua de arroz. A pesar de ello, creo que ambos paneles este año superaron los paneles de la pasada entrega.

El primer panel, de las marcas y los milennials, demostró que la generación actual (la que conformaba más del 80% de la audiencia) tiene claro que la publicidad de ayer no funciona con ellos, y que hoy día las marcas tienen que crear experiencias, momentos memorables, y apartarse del desfasado modelo one-way para tener relaciones inmersivas con el público. Las marcas dominicanas en su mayoría no entienden estas realidades y muy pocas están listas para lidiar con la generación mayoritariamente milennial que ya tenemos en todas partes.

El segundo panel, de influenciadores, fue espeluznante. Escuchar a un panelista decir que la cantidad de seguidores de un influencer es importante porque “no tenemos otra métrica” para evaluarlos es una de las cosas que más teriquito me ha producido. El mismo individuo expresó que “la transparencia de los influencers es irrelevante”. Por suerte yo no estaba comiendo nada, me habría atragandado. Menos mal que Viena Divaluna estaba dentro de los panelistas y junto a Randolph Luna salvaron esos entuertos.

Palabras finales

Pienso que #FOARD2016 fue un evento exquisito. La mayoría de las ponencias fueron excelentes, llenas de ideas y consejos que pueden ser utilizados desde ya. Las marcas deberían estar pendientes a este evento para cuando regrese (ojalá el año próximo), pues sin dudas es una muy buena inversión, que les ayuda a mejorar su relación con las agencias, a crear un lenguaje común, y a prepararse para cosas futuras.

 

Todos mis tuits sobre #FOARD2016

Uno de los grandes problemas de las redes sociales es la corta vida útil que tiene todo lo que en ellas publicamos. Sea Facebook, Instagram, Twitter, Pinterest y ni hablar de Snapchat (y también Instagram con sus “Stories”) todas colocan presión sobre los usuarios para que nunca nos detengamos de regalarles contenido (nuestro contenido). Pero al final, todo lo que publicamos es efímero en ellas.

Por eso en esta limonada he creado una colección con todos mis tuits relativos a #FOARD2016, el evento más importante de publicidad, mercadeo y redes sociales que se celebra en nuestro país. Así será más fácil (al menos para mí) encontrar mis palabras.

Aquí está:

Mi último tuit fue sobre el after-party, pero como envié tantos tuits (casi 90), Twitter no los muestra todos. Si quieres ver el resto, ni modo, dale acá.

¿Te interesa crear tus propias colecciones de tuits para poder publicarlas en tu blog? Este tutorial paso a paso te ayudará.

 

¡TRAGEDIA! 140 mil ilusos no se ganarán un MINI

Era muy obvio el engaño, muy clara la farsa. Sin embargo, más de 140 mil personas “participaron” para ganarse un auto MINI con solo hacer “like” a un par de fan pages muy bien “brandeados” y manejados por elementos que (por lo menos) cuidaron bastante la ortografía y utilizaron elementos gráficos de corte profesional. Se nota que no son novatos, que posiblemente hay una agencia publicitaria detrás de todo (ya lo sabremos luego, cuando el “cliente final” se adueñe del espacio).

Tanto arte hace sospechar que hay

Tanto arte hace sospechar que hay “manos profesionales” detrás del engaño

Hoy temprano me encuentro con que ya no existe ni el fan page original de MINI Club ni el segundo, los que la semana pasada me motivaron a escribir esta limonada. La evolución de esos meteóricos fan pages fue brutal, según puede apreciarse en esta gráfica que Facebook provee.

Creciendo con carburo

MINI Club logró en cuatro días, lo que marcas serias se toman meses o años en alcanzar.

Lo que el admin se llevó

Para las 2 de la tarde del 16 de junio, ya el fan page original tenía casi 52 mil fans. A las 5 de la tarde del mismo día, 62 mil ilusos habían dado “like”. A las 11 de la noche, la marca MINI (la real, por supuesto), aclaró que no estaba relacionada con esa supuesta rifa.

¡BOOM! No hay Mini, dijo la marca

¡BOOM! No hay Mini, dijo la marca

Al día siguiente, el fan page falso puso una nota donde aseguraron que su sorteo era “real y verdadero”, y anunciaron la gran sorpresa: ¡Ahora sortearían DOS automóviles! ¿El único problema? Que había que hacer like en OTRO fan page, nada más, el cual hasta la fecha tiene más de 22 mil “participantes”.

¿Qué hay entonces en esos fan pages ahora mismo? Nada relevante. Quedan solo dos cascarones. Cambiaron su naturaleza (el grande ahora es una “fundación” y el segundo, una “casa disquera”). Eliminaron las fotos de encabezado, las fotos de perfil, los “excelentes” artes que anunciaban el sorteo, todas sus publicaciones con las “instrucciones” para ganarse un MINI con solo hacer clic y compartir la promo… todo, se lo llevaron todo.

Ya no queda nada, nada, nada

Ya no queda nada, nada, nada

Oh, no, espera, aún quedan algunos comentarios de “fans”, como triste pasarela de la credulidad. Vestigios de ingenuidad.

"Fans" crédulos

“Fans” crédulos

¿Colorín colorado?

He escrito estas dos limonadas con una tenue esperanza. Quizás, me gusta pensar, estos mensajes llegarán a una parte de los “participantes” y del público en general. Quizás lograré disuadir a la gente de hacer “like” en cualquier fan page solo porque tiene una imagen bonita y una promesa menos creíble que una de Danilo. Quizás la gente aprenda un poco, y la próxima vez que estos pelafustanes quieran abultar un fan page para luego venderlo o para capturar información de sus ingenuos “participantes”, menos personas caigan en el truco.

Quizás… aunque sea una esperanza inútil, aprenderemos a comer menos mierda.

¡Dale like a mi fan page para poder atracarte!

Ok, perdón por hacerte pensar que tengo un fan page para cometer actos delictivos. La verdad es que aún no me decido a tener un fan page para mis limonadas, así que ese no era el objetivo de esta. Sorry por el truco, pero ya que estás aquí, aprovecha y lee, que seguro te interesa.

Nota: Un seguimiento del caso de MINI Club está en este enlace.

La delincuencia arrasando

No pasa una semana sin que los medios y las redes sociales compartan detalles de un nuevo asalto. A veces, no pasan ni dos días y vemos varios en pasarela. Y a pesar de la inmensa paja mental de Monchy Fadul (quien hasta para mear se hace acompañar de su escolta), la realidad es que los maleantes cada vez son más osados, más audaces… Y el asalto a la sucursal de Banco Ademi es apenas una muestra.

Sin embargo, siempre he dicho que una buena parte de la culpa de la ola de asaltos recae en nosotros mismos, los ciudadanos. Porque somos demasiado confiados, porque creemos cualquier pendejada, porque no tomamos medidas de simple sentido común para cuidarnos y cuidar a los nuestros.

Consejos para evitar caer en manos de atracadores hay muchos. Y todos son buenos, y la mayoría son muy fáciles de seguir. Pero hoy quiero llamar la atención sobre una práctica muy peligrosa que pocas veces se relaciona con la delincuencia.

Los fanpages engañosos en Facebook

La principal red social del mundo es también la más utilizada por los maleantes. No debería ser sorpresa para nadie pero por si acaso, sepan que los ladrones sí usan Facebook… y seguramente lo usan mucho mejor que la mayoría de nosotros.

De todas las maneras que usan los delincuentes para sacar información de los incautos, una de las más sencillas y “costo-efectivas” es usar fan pages con promociones y concursos espectaculares y llamativos, y de muy fácil participación. He visto fan pages donde “por primera vez en la historia de Facebook” se va a sortear un BMW entre los fans que hagan “like”. O un Range Rover… o un Mini, como en la imagen que acabo de capturar y que muestro a continuación.

Un Mini por un "like"... y 5,200 bobos

Un Mini por un “like”… y casi de 8,000 bobos hasta la fecha

¿Cuál es el problema de ese fan page?

Lo primero es que obviamente el “concurso” es falso. Nomás por eso debería bastar para que NADIE hiciera caso, pero tristemente, esa página ya se acerca a 8 mil “likes”. ¿Recuerdas la última vez que ganaste algo sorteado por una empresa sin teléfono, sin dirección física, sin website propio y que no  pide llenar un formulario con documento de identificación personal? Yo tampoco.

Este tipo de fan page tiene dos usos, y ninguno es bueno. El primero es cuando los administradores van adquiriendo fans (o borregos quizás sea más exacto decir) atraídos por la oportunidad de ganar un Mini siguiendo pasos muy simples. Una vez el fan page alcance una cifra notable de fans, los dueños lo venden a cualquier marca dispuesta a pagar, eliminan todo rastro de la publicidad y la marca anterior, renombran la página y la “brandean” con la marca que compró el fan page. Pum! ¡Mi marca ya tiene 50 mil fans sin hacer hecho ningún esfuerzo!

El peligro más peligroso

El otro destino es el que me preocupa. Teniendo una cantidad de “fans” cautivos en ese fan page, cualquier delincuente no tendrá mucha dificultad para ir viendo perfiles de las personas que interactúan con la publicidad, e ir construyendo verdaderos historiales de los mejores candidatos. Como muy pocas personas protegen bien sus perfiles, es muy probable que los maleantes puedan averiguar mucho sobre ti, incluyendo dirección de tu casa, de tu trabajo, datos de tu pareja e hijos, tu carro, tu móvil, etc… tan solo mirando tu perfil.

Luego te asombrarás cuando de “muden” en tu propia casa o te dejen solo con la ropa puesta, cuando prácticamente tú le allanaste el camino por estar “loqueando” en las redes sociales.

Ok, ok, ¿entonces qué hago?

Lo primero: Dale “unlike” a esa página. Te aseguro que como quiera no te ibas a ganar ni un pincho.

Lo segundo: Reporta la página como fraudulenta. Para ello haz clic en el ícono de los puntos suspensivos (···) y elige “Reportar página”, luego en la ventana siguiente elige “Es un fraude” (It’s a scam). Finalmente, bloquéala y oculta las porquerías que han compartido previamente.

Primer paso: Reporta la página

Primer paso: Reporta la página

Segundo paso: Identifícala como fraude

Segundo paso: Identifícala como fraude

Paso final: Bloquea la pupú

Paso final: Bloquea la pupú

Luego que hagas esto: POR FAVOR, revisa todos los fan pages a los que les has dado like en el pasado. Aprovecha y haz una limpieza y saca todo lo que no valga la pena o luzca sospechoso. Aprende de este tema y evita caer en ganchos.