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Isabella y el Planeta Marte

Pocas cosas son más puras que la curiosidad de un niño. Creo que una de las principales responsabilidades de los padres es la de mantener, estimular y satisfacer continuamente ese afán de descubrir que los niños tienen. Ese afán de descubrir, esas ganas de preguntar, ese gusanillo casi insasiable por saberlo todo… aunque nos reviente a veces la paciencia, hacemos bien en satisfacer.

El interés por los astros es quizás una de las más sobrecogedoras curiosidades que los niños pueden tener. El inmenso cosmos nos abruma a los adultos, por lo que es una tarea compleja poder transmitirle conocimiento a los pequeños sin hablarles disparates. Por eso, padre, madre, ¡edúcate! Es tu deber esforzarte en ampliar tus conocimientos sobre las cosas que tus hijos preguntan.

Cuando Isabella tenía poco más de un año y medio, una tarde de septiembre mientras regresábamos a casa, ella señalaba al cielo y me halaba la cara para que mirara en la dirección de su interés. Con su corta edad, algo quería saber.

“¿Qué es eso, papi?” …y así #BeingIsabella conoció la Luna

Desde entonces y hasta hoy, la Luna ha sido un ancla permanente de su atención. Siempre me la muestra en todas sus fases, y le encanta cuando “parece una uña” o la sonrisa del Cheshire Cat de Alicia en el País de las Maravillas.

Hace poco estaba yo mirando hacia el brillante planeta Marte al llegar a mi casa. Isabella se dio cuenta de que yo miraba hacia el cielo e hizo lo propio. Me di cuenta y aproveché para saber si ella querría ver a Marte (y Venus, Júpiter y Urano) en el Festival de los Planetas que Sociedad Astronómica Dominicana presenta en el Museo de Historia Natural.

¡Así que allá nos vemos esta noche!

Festival de los Planetas

Festival de los Planetas

Cuando compartir puede costarte caro

Cada día que amanece es una oportunidad para que alguien meta la pata. En ocasiones de forma inocente o por desconocimiento, pero en otras por una flagrante falta de juicio y sentido común. Eventos recientes llamaron mi atención y emití algunas opiniones en Twitter (que es donde más brego). Un debate surgió y ello me anima a intentar salpicar un poco de “juicio”, soñando a ser como Nusret Gökçe, aunque no creo que tenga yo tanta gracia, ni ustedes tanta suerte.

Nusret Gökçe, chef turco conocido como Salt Bae

Admito que usé la foto de Salt Bae para llamar tu atención.

El evento

Si vives en Santo Domingo, seguramente recuerdas que la madrugada del pasado martes fue bastante “electrizante”. El breve Huracán Beryl llegó a nuestros lares degradado hasta la categoría de “tollo atmosférico” pero que básicamente trajo agua a raudales y una divertida tormenta eléctrica. Bastó amanecer para empezar a ver las consecuencias del fenómeno. Hondos charcos, parqueos anegados, calles convertidas en ríos y todo lo demás.

20 años atrás, ese mismo evento no habría pasado de ser un comentario de ascensor entre los pocos que estuvieran en él, pero en la época que vivimos, cualquier individuo con móvil y un “paquetico” de data o un acceso wifi consigue amplificar lo que sea con sobrada facilidad. Con frecuencia tales cosas no rebasan un puñado de personas, pero de vez en cuando algo adquiere la escurridiza y mágica etiqueta de “viral”. Y tal como cuando un virus se riega en la vida real, las consecuencias de una imagen o vídeo viral pueden ser impredecibles.

El video que más se compartió, que más se comentó y sin dudas, el que más reacciones provocó, fue el grabado en la sucursal Tiradentes del Banreservas. Con el suelo visiblemente anegado, un grupo de empleados de la entidad trabaja afanosamente y de muy buena gana, buscando reducir el impacto del agua. La persona que graba la pieza, también de buen humor, describe las labores e identifica la ubicación y a algunos de sus compañeros.

El vídeo tiene todas las características de ser un momento anecdótico, una saludable e inocente chercha entre compañeros de trabajos ante un incidente inesperado. No se percibe ni un ápice de “mala fe” ni de intención malsana por perjudicar a la empresa o a los empleados.

Según se dijo, el video en cuestión fue subido a un grupo privado y cerrado en la popular aplicación de mensajería instantánea que hasta tu abuela conoce como Whatsapp. Quien lo compartió inicialmente lo hizo con la misma candidez con la que todos nosotros alguna vez enviamos un vídeo de nuestros hijos haciendo una mueca o una presentación artística, o un momento jocoso a nuestro grupo de “la familia” o “el corillo sano” donde estamos.

Pero lo que se pensó que sería un momento de risas, de repente siguió el rumbo de los muchachos que se descontrolan…

Mi reacción

Al igual que cualquiera de ustedes, ocupé una buena parte de la mañana a asombrarme con las imágenes y los vídeos que rodaron desde temprano. Que si la Plaza Orleans, que si tal hospital recién remodelado, que si el parqueo de tal residencial, que si la Luperón o la Lincoln con Gustavo… todo hasta que vi el vídeo de Banreservas.

Inicialmente me causó bastante gracia (especialmente cuando el pana dice que el “Pompin” está brincando el charco). Pero luego algo llamó mi atención. ¿Oficina Tiradentes? Pensé que era Edesur, pero conozco esa oficina y no se parecía. ¿Un banco? Los colores delataron la sospecha… ¿hay un Banreservas en la Tiradentes? Y sí, en la vetusta Plaza Naco, cerca de la calle Presidente González. Casi de inmediato otras personas confirmaron la ubicación. Y ahí empecé a “ponerme chivo”.

  • ¿A quién se le ocurre grabar lo que pasa en el interior de una institución financiera? Todos sabemos que cualquier persona que se ponga a grabar dentro de una oficina bancaria será sacado de muy mala manera. Algunos bancos (incluido el Banreservas) ni siquiera te permiten tomar o hacer llamadas mientras estés en su interior. Por razones de seguridad, hace más de 10 años eso está totalmente prohibido para todos los clientes. ¿Pero no para los empleados?
  • Grabar una inundación dentro de una entidad que maneja dinero, que se basa en la confianza de los clientes, es abrumadoramente innecesario y peligroso. ¿Qué pasa por la mente de un cliente que ve su sucursal enchumbada de agua?
  • Aún si hubiera sido para que “quede constancia” de lo que hicieron como equipo laboral, la iniciativa no era brillante. Para algo hay montones de cámaras de seguridad en cada esquina de cualquier empresa.
  • ¿Qué aporta el vídeo? Lo único que veo es revelar la incuestionable armonía de equipo y la disposición a solucionar un problema imprevisto… pero hasta eso me pareció un riesgo.
  • ¿Descalzos, andando en charcos de agua, con la electricidad funcionando…? ¿Ya no dicen en las escuelas que cualquiera recibe un corrientazo así de fácil?

Cerca del mediodía alguien dijo que “habían cancelado” a los responsables del vídeo. Al considerar mis acápites (especialmente los dos primeros) tal escenario me pareció bien merecido y apropiado. Desconozco las políticas internas de Banreservas pero conozco “manuales de conducta” para empleados en donde el incidente del Banreservas sería castigado por más de una razón.

Sin confirmar la información (error de mi parte, aunque creo que tangencial), publiqué este tuit que ha sido el que más me han comentado esta semana.

Como podrán imaginarse, el debate se encendió casi de inmediato. La mayoría a favor de que los responsables merecían tal castigo, pero varias personas en contra diciendo que era excesivo, que “eso no es nada” y hasta adornándome de varios piropos por “abusador”.

La explicación

Admito que mi tuit hubiera quedado mejor si me hubiera detenido a confirmar la cancelación (aunque no tengo manera de hacerlo). Para esas cosas me nutro (al igual que todos) del rumor y el comentario silvestre. Hubo quien aseguró saber que luego de la viralización del vídeo los empleados estaban preocupados y asustados por las consecuencias que podría tener el mismo. Yo lo habría estado.

Pero a pesar de que puedo haber pecado de ligero dando espacio a una información sin confirmar, me gustaría recalcar que el énfasis de mi tuit (y los que siguieron) no es la cancelación o no de los responsables… sino el peligro que se corre cuando compartimos cosas sin calcular las consecuencias.

Digo, estoy suponiendo que estamos todos de acuerdo en que no es una gracia exponer al público tu lugar de trabajo en condiciones de crisis. Que ese afán de ser “periodistas” necesita estar domado por el sentido común, por un sentido de utilidad. Que ese instinto de dar “la primicia” o ser “el primero que lo dijo” esconde peligros, especialmente cuando se saca una pieza de su círculo de incidencia a uno de mayor tamaño y con menor o ningún contexto de las cosas.

Mi punto ha sido el mismo: Tenemos que cuidar lo que subimos a las redes sociales. Antes de subir cualquier cosa, debemos estar claros que todas las cosas que subimos a Internet dejan de pertenecernos y que nunca más las podremos controlar.

  • Un video erótico que le envías exclusivamente a tu pareja (¿y si terminas la relación y tu pareja “le da p’allá” a esa pieza? ¿y si le roban el móvil? ¿y si te equivocas de usuario?)
  • Una grabación de un accidente de tránsito (¿y si los accidentados son familia de uno de tus amigos? ¿y si los hijos de alguien muerto se enteran con tu vídeo?)
  • Las imágenes de tus hijos haciendo cualquier cosa graciosa (¿y si un enfermo sexual toma esas imágenes para hacer montajes perversos que se publican en sitios igualmente perversos? ¿y si años más tarde tus hijos, ya adultos, odian esas imágenes?)
  • Un vídeo de algún incidente como el que nos ocupa (¿y si se arma un problema de relaciones públicas por mostrar la precariedad de ese local, o de la plaza en sí?)

El peligro

Repito que aplaudo la actitud del personal de Banreservas. De haber estado en esa sucursal, probablemente yo también me habría remangado la camisa y los pantalones, pues lo que se ve en ese vídeo es meritorio. Es la definición videográfica del refrán “A mal tiempo, buena cara”. La persona que puso en peligro al personal y a la sucursal de Banreservas no fue quien grabó, ni tampoco quienes se ven cogiendo agua en los zafaciones. El gran culpable, el “enlace malo” de esa cadena fue la persona que sacó ese vídeo de su entorno inmediato. Si es cierto que se envió a un grupo interno y cerrado, la persona que lo sacó de ese grupo fue quien “la macó”. El “Judas” de Banreservas, el traidor de esa chercha, fue el que, quizás creyendo ser gracioso o buscando ganarse par de likes en Instagram hizo público el vídeo. Quizás nunca se sepa quién fue esa persona. Pero no importa.

Lo que tú debes considerar con cada cosa que subas a tus grupos privados en Whatsapp o en Telegram, es que quizás haya un Judas entre esos contactos. Quizás haya alguien que no sepa cuidar la privacidad de los que figuran en el vídeo y lo mande a otro grupo, y de ahí a otro, y otro… hasta que llegue a manos de Cavada o alguien peor.

El desenlace

A través de sus redes sociales, el Banreservas fue ágil en desmentir que se hubiera cancelado a nadie a raíz del vídeo.

Me gusta pensar que el debate que se armó contribuyó a darle visibilidad al caso y ayudó a que la cosa no pasara a mayores consecuencias para los involucrados. Sí, me gusta pensar eso.

La diferencia

Otras piezas del día también revelaron profundas precariedades de lugares de uso público. En especial, lo de la Plaza Orleans me pareció terrible. Conozco varias empresas en ese lugar que probablemente todavía están secando su mercancía con blowers. Sin embargo, en el caso de Plaza Orleans, los videos que rodaron tienen un interés más “fáctico”, aportan valor al dimensionar el alcance del evento atmosférico. Ofrecen detalles puntuales y no tienen intención de ser graciosos.

Lo mismo en el caso del Hospital Moscoso Puello, donde varios cortos muestran pasillos mojados, goteras incesantes siendo atrapadas en zafacones y personas suapeando el agua con rapidez. La persona que hace los vídeos del Moscoso Puello indefectiblemente los hace a modo de denuncia y alarma ante instalaciones de reciente remodelación. El valor informativo y noticioso es indiscutible. Se diferencia bastante del caso Banreservas en el tono y en la utilidad. El gobierno deberá responder por el Moscoso Puello, pero lo de Banreservas no pasará de lo que ha sido.

La moraleja final

Cuida lo que subes, cuida lo que compartes, siempre piensa que lo que envías a pocas personas podría terminar siendo un meme o una invitación al bullying para ti o para gente muy cercana a ti. ¿Vale realmente la pena actuar con tal ligereza?

El último beso a mi papá

La noche del miércoles pasado vi a mi papá con vida por última vez. Desde su caída en abril, nunca pudo salir de la cama y su salud fue disminuyéndose progresivamente con el correr de los días. Finalmente falleció la madrugada de hoy, al lado de mi madre y mi hermano.

La vida de mi padre fue larga, con 90 años, 5 meses y seis días de longitud (33,030 días, un número bonito). Tuvo oportunidad de lograr muchas cosas con sus negocios y se retiró con apenas 56 años. Lleno de altas y bajas, con graves errores y algunos buenos aciertos como hombre y como padre, nos encaminó a todos. Tengo un montón de recuerdos de mi padre. Y otro montón de recuerdos que nunca tuve con mi padre.

Quisiera compartir uno que me sirve a modo de “closure”.

En mi adolescencia, haciendo de “detective” fue que me enteré de que tenía cinco hermanas, hijas de otras dos personas. Aunque pensaba que era obvio, vale apuntar que estamos hablando de hechos ocurridos hace más de 50 años en una época en la que las relaciones de pareja eran muy distintas a hoy día (y distintas para el lado malo). Los errores que cometió mi papá (hay quien los querrá llamar de otra forma, yo decido denominarlos “errores”) fueron suyos, pero a la vez cosas bastante comunes en esa época.

No puedo juzgar a mi padre, y mucho menos a las damas envueltas en todo ello, pero detrás de esos hechos hay una cantidad de detalles que no me animo a contar. Obviamente, tanto los adultos y sobre todo mis hermanas y nosotros sufrimos heridas que aún hoy no han sanado del todo, terribles desengaños y dolores. Yo, que de niño siempre quise una hermana, con 14 años me sentí defraudado al saber que tenía cinco que no conocí hasta tarde. Odié el “secreto” y especialmente el que tuve que enterarme por mis propios medios de los detalles. Enfrenté a mi papá y recuerdo que me dijo que “esas son cosas de hombres” y hasta ahí llegó esa conversación.

Siempre saludábamos a mi papá con un beso en la mejilla o en la frente y era una ofensa mayúscula saltarse ese protocolo. Mi papá era un hombre recio, alto, fuerte… siempre lo vi como un coloso invencible, como una columna y así mismo le temía. Una vez hice un desplante en la mesa y el vozarrón y el manotazo que dio en la mesa todavía retumban en mi memoria. Mi papá no era guardia pero parecía un general en cualquier momento.

Por eso, la manera en la que ejecuté mi mayor acto de rebeldía fue el día que me negué a besarlo. Montó en cólera esa tarde, más cuando le dije que era por haberme negado saber de mis hermanas, y sobre todo porque “besar hombres no es cosa de hombres”. Su enojo se le pasó y se convirtió en una forma de vergüenza. Nunca me perdonó ese desplante.

Desde entonces han pasado más de 35 años a lo largo de los cuales me vio crecer, pagarme mis estudios universitarios sin su ayuda (otro acto de rebeldía, hay que ver que la rebeldía puede ser tonta), graduarme de dos carreras, iniciar dos negocios, desempeñar varios empleos y darle dos nietas que probablemente le alegraron la ancianidad. Me dio pocos consejos sobre negocios, pero los que dio fueron útiles pues son leyes de vida. Sobre mujeres nunca me dio consejos, pero recuerdo que cuando me divorcié él me preguntó por qué lo había hecho (mi papá le tuvo mucho cariño a mi primera esposa, lo mismo que a Sarah, a ambas las consideraba “Santas” por aguantarme). Le dije que había aprendido que el divorcio es una solución dolorosa, pero que era una solución que liberaba a las partes. Preguntó que quién me había enseñado eso y le dije “Tú, cuando no te divorciaste”.

En los pasados dos meses desde su caída, tuve la oportunidad de acompañar a mi padre en muchas ocasiones, de estar con él, de ayudar en su aseo y a acomodarlo cada vez en la cama. De hablar, de reir algunas veces, de mirarlo ser terco y sacarnos la lengua a todos. Tuve el lujo de quererlo en sus últimas semanas con mucha intensidad y ayudar a que no se sintiera tan solo.

Y la noche del miércoles, besé su frente. Y él lo supo. Y me miró. Y así, de alguna forma, me perdonó. Y yo también lo perdoné.


Salí de vacaciones ayer con mi esposa y los niños y estaremos en Disney. Irónico estar en “el lugar más feliz del mundo” con un luto en el alma, pero decidí que no iré a Santo Domingo. Quizás muchos se asombren de que no tome un vuelo para estar en su funeral y sepelio, pero a amar se ama en vida, y lo que se debe hacer se hace cuando la persona está en capacidad de verlo y agradecerlo. Por supuesto, quisiera poder estar en estos momentos porque mi madre y mi hermano también necesitarán apoyo… pero romper las vacaciones para asistir a su sepelio provocaría a la vez una asuencia para Vielka e Isabella que estarán sin su papá en Disney. No es una decisión cómoda ni simpática pero sé que mi papá me apoyaría… y eso es lo que más me importa.

Cierro un ciclo de vida. Hoy es mi primer día como huérfano de padre. Se siente horrible, pero estoy lleno de la paz del deber cumplido, y de haber besado a mi papá.

¿Dónde saldrá la luna llena? Sun Surveyor te dice

El 31 de marzo, a las 7:14 de la noche, la Luna Llena emergerá sobre Santo Domingo. Quizás tú estás en una playa de vacaciones o en Constanza o en cualquier otro lugar. ¿Te gustaría saber por dónde y a qué hora saldrá la Luna Llena de hoy, o cualquier otro día? ¿Ubicar el lugar exacto donde amanecerá o anochecerá? Todo eso es posible con la aplicación que te presento hoy, Sun Surveyor. Esta app se concentra en ofrecer toda la data útil de los dos principales objetos celestes de nuestro cielo: el Sol y la Luna.

Antes de continuar, te aviso que algunos amigos de Astrodom estaremos el 31 de marzo desde las 6 de la tarde en la Plaza Juan Barón de Santo Domingo, esperando el “moonrise”. Si te animas, puedes bajar ya que tendremos un telescopio para apreciar mejor la belleza de la Luna Llena en el horizonte. Esta es una actividad totalmente gratis.

Bien, a lo que vinimos, Sun Surveyor está disponible para Android y para iOS y tiene una cantidad muy buena de tutoriales que te pueden servir para planificar tus fotos. Para capturar la luna llena del 31 de marzo, este tutorial fue muy bueno para mí.

Lo primero es calibrar

Siempre que inicies Sun Surveyor, es bueno verificar que el GPS y el sensor del giroscopio de tu móvil esten calibrados. Aunque puedes usar muchas funciones de la app sin necesidad de usar tu ubicación actual, las opciones de mapa en vivo podrían no ser exactas si el giroscopio no está alineado al Norte. Para calibrar tu móvil vas al menú y eliges Calibration. En la ventana resultante deberás mover el aparato en forma de 8 por unos segundos, a fin de que el giroscopio se ajuste en “High”.

El 3D Compass

Sun Surveyor ofrece varios modos para utilizar. El 3D Compass te mostrará la posición de la luna y del sol en la bóveda celeste, incluyendo la curva de sus trayectorias. En Santo Domingo, ahora mismo las trayectorias de la Luna y el Sol son muy cercanas pero debido a que ambos astros andan muy lejos uno del otro, la posibilidad de un eclipse de sol es nula.

En la parte inferior de la pantalla puedes tocar para elegir qué cosas ver. En la imagen de la izquierda se muestra la trayectoria del sol junto al amanecer y atardecer, y lo mismo de la luna. En la del medio solo muestro la información sobre la luna. En la tercera (para la que movi el mapa hasta Gallatin, Tennessee y puse la fecha al 21 de agosto del año pasado) se ven las dos trayectorias formando el glorioso eclipse del 2017.

El mapa

Para los fines de esta limonada, el mapa es probablemente lo más útil. Al ingresar a esta función, Sun Surveyor ubicará tu posición y te dirá dónde se encuentran la luna y el sol en ese lugar. Tu ubicación se marcará con un punto verde en el centro.

Mapa

Mapa

En la parte superior derecha de la pantalla podrás ver la ubicación actual en coordenadas. Y si haces clic en ello, podrás buscar otra ubicación (primero desactivando la función de usar el GPS). Indicado con 1 en la imagen.

A la derecha del mapa hay una barra con opciones. El + y el sirven para acercar o alejar el mapa. El tercer ícono libera el giroscopio y el mapa se sincronizará con el norte aunque muevas el dispositivo (para volver a la posición predeterminada debes hacer clic en la brújula que saldrá arriba a la izquierda).

Siguiendo con la barra lateral, está el botón para cambiar el tipo de mapa que ves (calles, imágenes de satélite, híbrido).

El siguiente ícono es el del trípode. Si pulsas ahí, el punto quedará fijo indicando que ahí estará la cámara. Sin embargo, al moverte el mapa dibuja una línea verde que va a indicar un objetivo (idealmente, el punto que quieres fotografiar). La distancia y el ángulo respecto al mapa se muestran arriba a la izquierda. Indicado con 2 en la imagen.

Finalmente el ícono de objetivo, que hace la misma función del anterior pero a la inversa. Si pulsas este ícono, le indicas al mapa que ahí es que quieres enfocar la cámara y cuando muevas el mapa lo que estás seleccionando es la ubicación del trípode. Si activas el trípode y el objetivo a la vez, podrás mover el mapa pero ambos puntos quedarán fijos.

En la imagen he fijado tanto el lugar del trípode (punto 3) como el objetivo a fotografiar (punto 4). La distancia entre ellos es de 1.7 kilómetros.

Finalmente, en la parte inferior está el deslizador de tiempo. Rodando esta frana a la derecha o la izquierda verás cómo se comportan la luna y el sol según el día y hora que elijas. Si pulsas el ícono del reloj con la flecha, regresas el tiempo al momento actual. El ícono del reloj blanco te permite elegir día y hora a través de un menú.

Uso práctico

Creo que ya es fácil para ti determinar qué vas a hacer. Ubica dónde estarás cuando salga la luna llena y utiliza el mapa para componer una foto que pueda ser buena, trata de hacer alguna composición con un edificio, con palmeras en el primer plano, y busca un punto donde puedas estar ubicado que tanto tu primer plano como la luna estén bien encuadrados.

En mi caso, pretendo estar el sábado 31 desde las 6 de la tarde en la Plaza Juan Barón en el Malecón de Santo Domingo. Desde el medio de la plaza, cuando la luna emerja a las 7.14 de la noche, saldrá junto al faro de Punta Torrecilla. Si el clima lo permite y la iluminación es buena, las fotos debería quedarbien chéveres. Haz tú lo mismo, donde quiera que estés. Sea como curiosidad o como ejercicio práctico, te gustará la idea.

Y si no lo logras esta vez, el mismo Sun Surveyor te dice cuándo habrá otros momentos interesantes con el sol y la luna. La opción Ephemeris contiene varias pantallas de datos sobre el sol y la luna, así como un calendario de los venideros eventos de interés (incluyendo las mejores noches para ver la vía láctea.

Ok, ¿pero cómo fotografiar la luna llena?

Como sabrás, las mejores fotos de la luna no se logran con teléfonos móviles, por muy buenos que sean. Sencillamente, las cámaras de los smartphones no están pensadas para fotos de este tipo. Pero si no tienes una cámara semi profesional a mano, tampoco es que estás sin opciones.

Existen programas que mejoran las capacidades de la cámara que trae tu móvil. En iOS está Night Cap Pro y en Android hay un bojote de ellos. Sería complicado hacer un tutorial de ellos, pero los consejos básicos son iguales para ambas plataformas.

  • USA UN TRIPODE. Sin un trípode, difícilmente lograrás la estabilidad que necesitas. Si no tienes un trípode, improvisa un soporte que te permita encuadrar la luna. Me han dicho que usando vasos de foam se puede hacer maravillas, pero no lo podría comprobar porque hace años que no bebo. 😉
  • Desactiva el el flash de la cámara.
  • Si la cámara tiene modo manual, es el que necesitas.
  • Si la cámara permite modificar el ISO, usa el menor valor de ISO posible (entre 50 y 200).
  • Si la cámara te permite hacer alguna forma de “metering”, elige “spot” o “landscape” o “infinito”.
  • Si puedes elegir una apertura, procura que sea f/11.
  • Si puedes elegir velocidad de obturación, con 1/100 bastaría.
  • Muchas cámaras permiten fijar el enfoque pulsando la pantalla sobre el objeto que quieres fotografiar. Procura enfocar la luna y pulsa la pantalla sobre ella, capaz que tu móvil tenga el bloqueador de enfoque. Solo asegúrate que el enfoque es bueno.
  • Usa el disparo temporizado. Una ves cuadres todos los parámetros, has las fotos con el disparador por tiempo. Pon la cámara a 5 segundos y prueba. Si disparas con el dedo, fácilmente moverás la cámara y entonces no tamo en na, supite?
  • Haz muchas fotos. No te conformes con una o dos, haz 30 y luego eliges la que mejor se vea.

Si tienes una cámara digital, muchos de estos consejos te servirán igual.

Un inicio, un final

Imagen vista en el muro de Miguel Acevedo

Imagen vista en el muro de Miguel Acevedo

Para el planeta y toda la vida que habita en él, ayer fue otro día tan igual como mañana o como cualquier fecha al azar. Sin embargo, como “especie inteligente” que pretendemos ser, los humanos forzamos el mingo para hacer que el 1 de enero sea un día especial.

Por supuesto, cada uno lo hace especial como le interese; la mayoría lo toma como ocasión de celebrar, de juntarse en familia, de hacer propósitos (muchos de los cuales no llegan a fin de mes, pero ni modo). Otros le dan un significado místico y por supuesto habrá aquellos a quienes no les importará un bledo.

Para mí, lo especial de este 1 de enero vino en dos momentos. El primero, al amanecer, cuando pude ver el primer sol en compañía de mi menudo de vida, Sebastián el hijo de Sarah y mis dos hijas, Vielka e Isabella. El segundo, al mediodía, cuando me tocó acompañar a mi familia y un grupo de amigos a despedir al tronco de hombre que fue mi primo Frank Sánchez Batlle.

El inicio

Desde el 2011 he intentado ver el primer sol del año con Vielka cada vez que he podido y el de hoy tuvo la chulería de poder incluir a Isabella por primera vez. Desde la mañana del 31 le estuve hablando a la pequeña del nuevo amanecer, y aunque sus 4 años probablemente no le permitían entender todo lo que le explicaba, el entusiasmo de verlo era todo lo que necesitaba.

A las 6 de la mañana desperté a los dos mayores y le puse ropa y un abrigo a Isabella que simplemente abrió los ojos y ni cuenta se dio del resto de la operación. Ya cuando llegábamos por los frentes de D’Luis Parrillada ella abrió los ojos, entre confundida y emocionada. Desmontamos y me asombró ver poca gente en los alrededores. “Se están perdiendo las tradiciones”, pensé. Preparé mi equipo mientras Sebastián, Vielka e Isabella jugaban al whatever en el área, y en poco tiempo empecé a fotografíar los minutos previos del amanecer, que empezaría a las 7:12 de la mañana, con la precisión a la que el cosmos nos ha acostumbrado.

Amanecer 2018

Amanecer 2018

Cuando finalmente el sol emergió detrás de unas pocas nubes, mis muchachos quedaron encantados, y sé que para Isabella fue particularmente impresionante. Una simpleza, ver nacer el sol un día, y a la vez, un bonding moment que ellos recordarán. Es una experiencia que recomiendo a todo padre y madre.

Ellos ven el sol, yo los veo a ellos

Ellos ven el sol, yo los veo a ellos

Complicidad de hermanas

Complicidad de hermanas

Su dicha es mi dicha

Su dicha es mi dicha

Sus risas, mi derrienge

Sus risas, mi derrienge

El “final”

Empezar un año en algún cementerio no me resulta una experiencia nueva. Ya he tenido que pasar por la pena de sepultar amigos y familiares en los primeros días de un nuevo ciclo y sé que la carga es más pesada precisamente por la mueca que resulta estar tristes cuando todos alrededor celebran. No deja de ser a la vez un recordatorio de que nunca las cosas son iguales para nadie.

Ve en paz, Campeón

Ve en paz, Campeón

La vida de mi primo Cuqui fue el epicentro de mi tarde, en donde los presentes en su funeral nos pasamos un largo tiempo recordando anécdotas, frases y momentos que vivimos junto a él. Imaginando su risa prodigiosa y sus abrazos cálidos y frondosos como era él mismo. Amigos y familiares hablaron en el acto de sepultura pero yo no me atreví a decir palabra. No iba a poder porque hasta redactando mis pensamientos se me ahogaba el recuerdo. No sé cuántos de ustedes tienen un Cuqui en sus familias, pero quizás gente como mi primo deberían convertirse en una medida de felicidad. Un número de 0 a 1 donde el 1 perfecto se llame “cuqui” y que pudiésemos determinar cuánta risa y alegría hay en un hogar calculando cuántos cuqui tiene.

Hace unos meses escribí una limonada sobre un hombre que admiré mucho, aunque no era familia mía. Recordaba su vida mencionando que había dejado muchas hondas huellas y eso mismo pienso de mi primo. Hoy, al ver el desfile de historias, y la manera tan diversa y amplia en la que la bonhomía de mi primo tocó a tanta gente, recordé la analogía de las huellas. Copio unas líneas de aquél escrito que aplican perfectamente a Frank Sánchez Batlle, el inolvidable “Trukis”.


Si has sido una persona de bien, al final de tu caminar sobre este planeta cuando la muerte te visite y fijes residencia permanente en algún cementerio, probablemente le dolerás a alguien. A tu familia inmediata, a tus compañeros del diario vivir y quizás hasta a esos amigos que no veías hacía muchos años. Si es así, felicidades, has dejado huellas.

Naturalmente, no todos dejaremos las mismas huellas. Hay intensidades en esto, como en todo. Y también hay volumen, como también en todo. Las huellas importan por su profundidad, que mientras más hondas más durarán; pero importan también por su cantidad pues mientras más logremos dejar, más personas podrán verlas y quizás seguirlas.

De eso se trata, quizás, la vida: de dejar hondas y numerosas huellas. Lo mejor es que no necesitas ser una “persona importante” como una figura pública, un gran inventor o un científico destacado. Dejar huellas está al alcance de todos.


Las muchas hondas huellas de Cuqui están ahí, visibles y acogedoras, y sobre ella sé que sus tres hijos, sus nietos y su eterna compañera, disfrutarán caminar. Ve en paz, campeón.

Estén presentes, siempre

Yo pensando en la madrugada… La paternidad se trata de acompañar, de dar tiempo, de estar presentes. Muchos de nosotros nos hemos divorciado y con ello hemos perdido muchísimo tiempo con nuestros hijos (ellos suelen ser quienes más sufren una separación). Sin embargo, es bueno recordar que nada sustituye la presencia, que no hay reemplazo para el abrazo en persona, para la caricia orgullosa, o para la simple compañía “just because”.

No nos engañemos, pocas cosas son más fáciles que encontrar una excusa. Por eso, hay que esforzarse en crear las condiciones y sacar el tiempo de dónde no hay para hacer que estemos presentes. En mi caso, a raíz de terminar mi primer matrimonio, indudablemente me perdí una cantidad importante de momentos con mi primera hija Vielka, que nunca podré resarcir. Por eso atesoro tanto cada oportunidad de estar con ella. Y en cualquier ocasión que esté compartiendo con Isabella (que la disfruto diariamente), siempre termino pensando también en Vielka. Hay que estar presentes, siempre.

Hace poco fui con Isabella a un espectáculo infantil en el que yo pasé muchas incomodidades y penurias pero mi niña pequeña estaba feliz. Al final del show, el Capitán Topa dijo las palabras que necesitaba escuchar: “Padres, madres, abuelos, atesoren estos momentos, estos recuerdos, estas memorias, porque lo más importante es que ustedes están presentes en ellas y sus pequeños siempre recordarán que estuvieron con ellos”.

Estén presentes. Siempre.

Esta viñeta está en inglés en el sitio original. La he traducido con afán de llevarla a mis lectores. La autoría es de Lunarbaboon.com.

Cuando tus hijos recuerden

Cuando tus hijos recuerden

Llegó el día del eclipse: ¡No lo mires a ojo pelao!

Por espacio de varios meses he hablado y dado lata con el tema del eclipse total de sol que sucederá hoy. Me resulta imposible ocultar mi entusiasmo y máxime en esta ocasión en donde por fin logré alinear los planetas (pun intended) para viajar a la zona de totalidad e intentar ver mi primer eclipse total en persona. A estas horas, debería estar en Triple Creek Park, en un evento que reunirá a más de 10 mil personas, organizado por la pequeña ciudad de Gallatin, TN. Si el clima lo permite y tengo señal móvil, estaré publicando fotos, vídeos cortos y probabemente un 360 de la Totalidad en mis redes sociales (Twitter, Facebook e Instagram).

Pero ¿qué de mis lectores en República Dominicana? El eclipse en mi país solo se verá parcialmente. ¿Deben motivarse a verlo? ¿Y cómo lo harían? A solo horas de que la luna empiece a cubrir el sol hasta un 74% visto desde mi país, es necesario insistir, recordar, recalcar enfáticamente que este evento tiene un lado oscuro (y no me refiero al disco solar que quedará eclipsado): El peligro de mirar al sol.

No juegues con tu vista

El sol es una potente estrella. Comparada con otros inmensos soles del universo es una estrella pequeña, pero es no significa que nuestro sol sea poca cosa. El sol es potente, y es una de las principales razones por las que la vida es posible en este planeta. Pero no olvides que mirar el sol es PELIGROSO.

Es necesario enfatizar el ALTO RIESGO que reviste fijar la vista en nuestra estrella. Las retinas no tienen nervios, por lo que mirar la luz solar no duele, pero SIEMPRE causa daños irreparables y lamentables. Por curioso que sea un eclipse, y por grande que sea tu deseo de salir al parqueo de tu trabajo o al patio de tu casa para mirar al sol, NO LO HAGAS a ojo pelao.

Advertencia

Advertencia

Bastaría mirar al sol por unos pocos segundos para dañar irrevocable y permanentemente las retinas y provocar ceguera y lesiones que jamás podrán ser reparadas. ¿Estás dispuesto a dejar de ver PARA SIEMPRE a tus hijos, a tus padres, a tu pareja y amigos, dejar de ver los juegos de pelota, nunca volver a ver una película, nunca más volver a manejar ni poder mirar tu móvil para hacer una llamada… con tal de ver el sol semicubierto por la luna? ¡Espero que no!

Y si ya tienes claro que no quieres dañarte la vista, ¿estás pensando en fotografiar el eclipse con tu móvil o con una cámara convencional? ¿O usar un telescopio para verlo indirectamente? No lo hagas tampoco. Sin los filtros solares apropiados, la intensa luz puede dañar los sensores de esos aparatos y volverlos inservibles.

Si quieres leer un poco de personas que no usaron protección para ver el sol durante un eclipse, este enlace te dará luz (de nuevo, pun intended). Y si aún quieres más pruebas, lee acá. Y acá.

Durante unas semanas Henry Hidalgo y yo estuvimos distribuyendo gafas solares gratuitas donadas por Charlie Bates Solar Astronomy Project y la Sociedad Astronómica Dominicana. Si eres de los que obtuvieron sus gafas y no las has maltratado, ¡felicidades! Podrás ver el eclipse parcial cómodamente desde donde te encuentres. Aprovecha y comparte las gafas con otras personas y edúcalas para que sepan más del fenómeno.

Pero si no tienes esas gafas, NO INVENTES.

En resumen: Si a esta fecha no has conseguido el equipo específico y certificado para ver el eclipse, NO intentes verlo. Estas son algunas maneras seguras de disfrutar el espectáculo.

Maneras de ver el eclipse de sol de manera segura

La mejor manera de disfrutar y apreciar este fenómeno en Santo Domingo es yendo hoy lunes 21 al Museo de Historia Natural a partir de la 1 de la tarde. La Sociedad Astronómica Dominicana (Astrodom) ha organizado un evento gratuito y abierto a todo público, para la Observación Segura del Eclipse 2017. Enlace: https://www.facebook.com/events/1385548164897972/

En dicho evento, Astrodom ofrecerá gafas solares certificadas gratis a todos los asistentes, y pondrá a la disposición de los interesados el uso de telescopios con protección solar para ver el eclipse con distintos enfoques. Los miembros de Astrodom estarán ofreciendo explicaciones pormenorizadas de todo lo que vaya sucediendo. Además, Astrodom hará livestreaming del eclipse desde los Estados Unidos, donde una veintena de sus miembros estará viendo el evento en persona.

Si no puedes ir al Museo de Historia Natural el lunes, la segunda mejor opción es seguir el desarrollo del eclipse desde tu móvil o computador. La NASA, todos los medios noticiosos y todas las redes sociales estarán haciendo livestreaming del eclipse desde diversos lugares en la zona de totalidad.

Diez enlaces para seguir el eclipse online

Streaming de la NASA  https://eclipse2017.nasa.gov/eclipse-live-stream

CNN http://edition.cnn.com/specials/vr/total-solar-eclipse-2017/

Stream.Live http://eclipse.stream.live

Slooh https://live.slooh.com

Twitter https://twitter.com/i/live/885053575251939328

Facebook Live de NatGeo https://www.facebook.com/natgeo/videos/10154920791288951/

Telemundo https://www.youtube.com/channel/UCRwA1NUcUnwsly35ikGhp0A

Univisión https://www.youtube.com/user/UnivisionNoticias

The Weather Channel http://youtube.com/weather

Science Channel https://www.sciencechannel.com/tv-shows/great-american-eclipse/

¡Espero que lo disfrutes!

Ayer, hoy y mañana de los “eclipses dominicanos”

Durante toda mi vida (y la de todos ustedes, sin dudas) los dominicanos hemos escuchado hablar de los eclipses solares como eventos que solo suceden en otros lugares del mundo, pero nunca en nuestro país.

Sin embargo, a pesar de su pequeño tamaño, nuestra parte de la isla ha visto una buena cantidad de eclipses totales, anulares e híbridos a lo largo de los pasados 4000 años, y faltan muchos otros por venir. En esta limonada les cuento cómo sucedieron los primeros, los más recientes y cuándo tendremos los próximos. La buena noticia es que la mayoría de los dominicanos con vida hoy día tendrán a su alcance ser testigos de estos impresionantes eventos.

Para la realización de este análisis, así como en mis pasadas limonadas (esta y esta) me he basado en el impresionante trabajo de Fred Espenak y Jean Meeus, así como en la asombrosa cartografía de Xavier Jubier, tres personas indispensables para entender estos fenómenos. The 5 Millennium Canon of Solar Eclipses: From Year -1999 to Year +3000 es una enciclopedia detalladísima que recomiendo consultar.

El Canon recoge los pormenores de 11,898 eclipses de sol, de los cuales 7,698 son totales, anulares o híbridos (aquellos que son anulares en una parte del trayecto y totales en otra). Además, hay 4,200 eclipses parciales, que no contamos en este análisis. De los 7,698 eclipses de sol, 81 han tenido su sombra tocando algún punto de la hoy República Dominicana. 43 de esos 81 eclipses son anulares, 36 totales y 2 son híbridos. Más aún, 60 de nuestros 81 eclipses ya han sucedido en el pasado, quedando 21 por suceder. Lo mejor del caso es que pronto tendremos uno anular y otro total tocando nuestro país. Si quieres saltar hasta los venideros dale aquí.

Los primeros


Dentro del Canon de Espenak y Meeus, el primer eclipse solar visible en nuestra isla sucedió el 21 de abril del año 1960 ANTES de Cristo, cuando la Hispaniola se encontraba deshabitada. No, ¡Fefita la Grande aún no había nacido, en serio! Fue un eclipse anular que se vio por donde hoy queda Dajabón y salió de tierra por Luperón. La duración fue de apenas 41 segundos, así que si vas a utilizar el DeLorean para ir a verlo, mejor busca un eclipse más duradero.

Segundo eclipse anular visible en RD

Segundo eclipse anular visible en RD

El 29 de enero del año 1928 A.C. sucedió otro eclipse anular que fue visible desde Palmar de Ocoa hasta Miches y que cubrió toda la zona Este de la isla, incluyendo a Santo Domingo. La línea central de ese eclipse bordeó la Isla de Mona y la esquina noroeste de Puerto Rico. En la capital, ese eclipse duró 4m45s, mientras que San Pedro de Macorís lo disfrutó por 6m50s. Si hubiera habido hoteles en Punta Cana, los turistas habrían estado 8m2s bajo la sombra de la luna.

Otro eclipse anular en RD

Casi casi el punto álgido quedó en RD

El 27 de agosto de 1855 A.C. tuvimos nuestro tercer eclipse solar, nuevamente anular, visible en Pedernales. La línea central del tercer eclipse pasó sobre lo que hoy es Puerto Príncipe en Haití. Un dato interesante de este eclipse es que su punto de mayor duración quedó ubicado en el Mar Caribe, a unos 40 kilómetros al sur de Palmar de Ocoa, así que lo que sea que haya estado en la isla por ese entonces sin dudas disfrutó un buen eclipse.

Primer eclipse total que se vio en RD

Primer eclipse total que se vio en RD

Por fin, el 21 de febrero del 1808 A.C. la parte noroeste de la Hispaniola, y Montecristi en concreto, por primera vez vio un eclipse solar total. La línea central pasó al norte de la isla (tocando la península norte de Haití).

Nuestro país tuvo que esperar casi doscientos años para ver su primer eclipse total de sol. Casi lo mismo que nos toca esperar en las filas de Migración ahora que los gringos se pusieron más necios con las revisiones de equipaje.

Primer "Eclipse Nacional" en RD

Primer “Eclipse Nacional” en RD

Si el 26 de marzo de 1754 A.C. hubiera habido gente y redes sociales seguramente ese día el eclipse total habría sido trending topic. En esa fecha tuvimos el primer eclipse total que pudo catalogarse de “nacional”. Solo quedaron fuera de la totalidad la parte noroeste de la isla (la misma que vio el primero y el cuarto) y la zona donde está hoy el Parque Nacional del Este. En la Capital, la luna cubrió el sol por 2m53s, mientras que Santiago disfrutó de 2m30s de oscuridad. Jimaní (3m34s), Constanza (3m29s), Bonao (3m30s) y Samaná (3m27s) fueron las áreas hoy habitadas que más duración tuvieron.

Con los taínos

Primer eclipse con testigos

¿Primer eclipse con testigos?

De acuerdo a las hipótesis sobre la población de nuestra isla, los primeros habitantes de la Hispaniola llegaron alrededor del año 800 de esta era. Si asumimos el dato como válido, el primer eclipse que pudo tener testigos humanos en nuestra isla fue total y sucedió el 5 de mayo del año 840. Su línea central cruzó por Puerto Rico y la parte este de nuestra isla pudo disfrutar entre 30s y 3m04s de totalidad. La isla de Mona disfrutó 3m15s de sombra. Los indígenas arawak (la rama de la que surgieron los taínos) seguramente llegaron a La Hispaniola desde Venezuela, brincando por todas las Antillas Menores y Puerto Rico, así que si ya estaban en la isla para entonces, probablemente poblaban esa zona.

El eclipse de Dajabón

El eclipse de Dajabón

Casi 200 años después, el 18 de abril del 1018, los taínos en Dajabón vieron un eclipse total especial para la hoy República Dominicana. En el canon de Espenak y Meeus este es el único eclipse cuyo punto de mayor duración queda en nuestro país. Ese eclipse solo fue visto en la esquina noroeste de nuestro país con una totalidad de 3m03s. Otros dos eclipses tienen puntos de mayor duración en la Hispaniola, pero ubicados en Haití (5 de mayo de 231 A.C. y 23 de mayo de 2859 (dato curioso, ese día cumpliré 891 años de edad).

Otros eclipses en la era de los taínos sucedieron el 12 de septiembre de 1094 (anular visible en la zona sur), el 4 de octubre de 1111 (anular visible en la zona sur), el 16 de enero de 1116 (anular visible en la zona norte), el 2 de agosto de 1152 (total visible en toda la costa sur de la isla) y el 5 de noviembre de 1165 (anular visible en la zona norte).

El 1 de mayo de 1185 tuvimos otro “eclipse nacional” que atravesó la isla y solamente la parte este quedó fuera de la totalidad. Neyba y San Juan de la Maguana (3m42s), Constanza (3m44s), Jarabacoa (3m45s) y San Francisco de Macorís (3m46s) fueron las hoy ciudades más beneficiadas.

El 23 de septiembre de 1196 sucedió un eclipse total visible en la costa sur que cerró un período de 102 años en el que nuestra parte de la isla experimentó siete eclipses solares. ‘Tábamo frío con los dioses de los eclipses, ¿no?

Segundo eclipse híbrido en RD

Segundo eclipse híbrido en RD

El 26 de junio de 1405, apenas 87 años antes de la llegada de los españoles, la parte central de nuestra isla vivió su segundo eclipse híbrido (aquellos que son totales en una parte y anulares en otra parte de su trayecto). A nosotros nos tocó como eclipse total, con una duración de apenas 1m11s. La línea central de este eclipse pasó “a una pedrá” del Pico Duarte.

A partir de “la conquista”

Desde la llegada de los europeos hasta este día, solo cinco eclipses han sucedido que se han visto en alguna parte de nuestro país, y de esos, cuatro han sido anulares. Algo que he buscado sin éxito es encontrar referencias históricas sobre cualquiera de estos fenómenos. Si alguno de ustedes puede ayudar, lo agradeceré totalmente.

El primer eclipse solar visible en nuestro lado de la Hispaniola luego de que “Epaña” vino a embromar a los infelices taínos fue anular, sucedió el 14 de octubre de 1651, y su línea central pasó justo sobre Puerto Príncipe en Haití. La península de Pedernales fue la zona donde los lugareños (si hubiera alguno) mejor pudo disfrutar el evento que duró 3m16s.

Solo 22 años después, el 27 de enero de 1683, la costa norte de la Hispaniola quedó bajo la sombra en un eclipse anular que duró 5m43s en Luperón y 5m08s en Puerto Plata. La franja de totalidad de este eclipse fue de alrededor de 400 kilómetros, y su punto de mayor duración (en el medio del Atlántico) fue de casi 11 minutos.

La parte este de la isla disfrutó el tercer eclipse luego de la conquista, que fue anular (y van tres). Particularmente, la zona donde hoy está Punta Cana tuvo una sombra de 6m10s el 23 de abril de 1781. El problema con los eclipses anulares en tiempos antiguos es que la gente común probablemente no los percibía pues las condiciones ambientales cambian ligeramente y solo los muy curiosos notaban que algo sucedía.

El último total

El eclipse que desató la fiebre

El eclipse que desató la fiebre

Nuestro cuarto eclipse contando desde la llegada de los españoles es uno muy importante para la ciencia. Sucedió el 29 de julio de 1878 y nuestro país fue el último lugar habitado que pudo verlo. Este eclipse se originó en Rusia. Su línea central brincó por el estrecho de Bering hasta Alaska, penetró en Canada por British Columbia, entró a los Estados Unidos por Washintgon, atravesó las nacientes ciudades de Denver y Dallas y salió al Golfo de México. La línea central luego tocó La Habana y paseó por toda la costa sur de la isla de Cuba, entró en Haití al sur de Puerto Príncipe y llegó a nuestro país a 15 kilómetros al norte de Pedernales. El último punto en tierra firme por el que pasó la línea central fue entre las playas de Paraíso y Los Patos en Barahona, donde la totalidad duró 1m38s. El ancho de la somba en ese punto era de 151 kilómetros, por lo que hasta en Baní se vivió la totalidad por casi un minuto.

Lamentablemente, no he encontrado ninguna referencia de ese eclipse en nuestro país, a pesar de que ya existían poblados en esa zona de la isla.

Último eclipse total de sol en RD

Último eclipse total de sol en RD

El eclipse de 1878 desató una fiebre sin precedentes en los Estados Unidos. Fue la primera vez que se organizaron “tours” para ver el eclipse y los estados de Wyoming, Colorado y Texas tuvieron un tremendo incremento en forasteros. Todos los astrónomos gringos aprovecharon este singular eclipse para “echarle vainas” a los europeos y se lograron importantes hitos científicos con este evento. María Mitchell, la más importante mujer de la astronomía del siglo XIX, organizó una expedición “solo para mujeres” en Denver para observar el eclipse (algo así como la presentación de Wonder-Woman solo para mujeres). Thomas Alva Edison (el mismo del bombillo incandescente y el tocadiscos, aunque eso quizás muchos no lo conocieron) también estuvo viendo este eclipse en Wyoming.

El ultimito… por ahora

El eclipse más reciente que ha sido visto en nuestro país también tuvo la península de Pedernales como escenario. Fue un eclipse anular, ocurrido el 22 de noviembre de 1919, durante la primera ocupación estadounidense en nuestro país. Debido a que la luna estaba bastante cerca del apogeo, el máximo de oscuración del sol fue menor al 85% en nuestro país, por lo que probablemente la mayoría de las personas comunes ni siquiera se dio cuenta del evento. Tampoco he encontrado ninguna documentación de este eclipse.

Los eclipses que nos vienen

Hablar de eclipses que pasaron a mí me da un poco de cuerda interna porque se trata de épocas lejanas. Sin embargo, me alegra comprobar que nuestro país está “a una ñinga” de vivir dos eclipses de sol que darán una oportunidad única a la mayoría de los dominicanos vivos hoy día para disfrutar el más glorioso espectáculo natural.

El eclipse anular de 2038

Nuestro próximo eclipse

Nuestro próximo eclipse

El próximo eclipse que nos toca es anular, y solo faltan 21 años para que llegue. Sí, ya los oigo diciendo “nada más 21 años” pero muchos de ustedes se acuerdan de Windows 95, bailaron el Cachamba de Kinito y se tripiaron el Gangsta’s Paradise, “piezas arqueológicas” que ya tienen 22 años, así que punto pa’mí.

Una vez más, la zona sur será la más beneficiada cuando el 5 de enero del 2038, como regalo de Reyes, el sol quede cubierto en un 92.4% formando un anillo de fuego que se verá mejor desde Pedernales hasta Barahona (aunque también, con menor duración, en San Juan, Azua y Baní). Este eclipse nacerá en el medio de la isla de Cuba y atravesará Puerto Principe antes de ir a las Antillas Menores, pasear por el Atlántico hasta meterse en África por Liberia y cruzar por una decena de países hasta terminar en Egipto. Nice ride, huh?

El “Gran Eclipse Domínico-Americano” de 2045

El eclipse "domínico-americano"

El eclipse “domínico-americano”

Con el eclipse de 2038 tendremos un entrenamiento para nuestro próximo gran show. El 12 de agosto de 2045 tendremos un verdadero “eclipse total nacional” que deberá paralizar nuestro país por completo. Este eclipse iniciará en el Océano Pacífico y atravesará los Estados Unidos desde California hasta Florida. Su punto de mayor duración estará en aguas de las Bahamas donde la sombra de la luna cubrirá el sol por más de seis inmensos minutos. Luego de tocar más islas al norte de Cuba, nos tocará a nosotros. Más de la mitad noreste de Haití tendrá buenas sombras (Puerto Príncipe quedará fuera de la totalidad por escasos kilómetros), pero en cuanto a la línea central, estará enteramente en territorio dominicano.

El eclipse que llegará a nuestro patio

El eclipse que llegará a nuestro patio

Este glorioso eclipse, que sucederá en apenas 28 años, tendrá en Montecristi su puerta de entrada y la línea central dejará territorio dominicano entre las playas de Najayo y Nigua para volar hasta Trinidad y Tobago, la costa noreste de Venezuela, Guyana, Suriname, la Guyana Francesa, y la costa norte de Brasil, terminando su travesía en aguas del Atlántico.

Ahora quisiera pedirles que piensen en lo que veremos. El eclipse del 21 de agosto de 2017 tendrá una duración máxima de 2m40.1s en Hopskinville, Kentucky. 160 segundos de duración. En 2045, cualquier persona a menos de 100 kilómetros de la línea central disfrutará más de 5 minutos de totalidad. Estos son algunos de los tiempos máximos de totalidad que se vivirán en algunas ciudades de la República Dominicana el 12 de agosto de 2045 (que será el quinto eclipse total más largo del siglo XXI).

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A ver si de aquí a entonces nuestro país aún existe…

#DataViz: How many eclipses will happen on your Birthday?

Note: This post was published originally in Spanish in this same blog. In an effort to ease enjoyment to English-speaking readers, I decided to translate it to my best ability into English. If there are grammar or lexicographical errors, please be kind to me.


I started my previous entry congratulating my friends Carolina Vólquez and Vicky Ledesma, as they (along with nearly 20 million other people around the globe) will have a birthday on August 21st. As most of you already know (and if you don’t, shame on you, shame! shame! shame!) in just six weeks we’ll experience a Total Solar Eclipse that will sweep the United Stated from coast to coast.

That got me thinking “how many solar eclipses had happened on my own birthday, May the 23rd?” One of the biggest advantages of astronomy is that we can go back and forth in time with extraordinary precision. Once you know the Moon and Earth orbits (and the position of the Sun), it only takes some number-crunching on those equations to determine facts that happened even when nobody was there to document them.

So I checked the immense and wonderful dataset Five Millennium Canon of Solar Eclipses: From -1999 to +3000, published by Fred Espenak and Jean Meeus for NASA. This resource offers a plain-text ASCII table that you can easily import into a data manager (you can use Excel, but bear in mind that it doesn’t play well with dates before the year 1900 or after year 2199).

This dataset contains detailed information on every single solar eclipse happening between 2000 BC and AD 3000 and they are exactly 11,898 eclipses! Here you have a summary of them all.

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Your Birthday Eclipses

So, I created a data visualization that focuses on your birthday date. Just choose your birthday month and day in the left-most upper boxes and the whole thing will update to show everything about that date. The map will show the exact point of “Greatest Duration” (the place where the eclipse lasted the longest). The right-most table will list every Total, Annular or Hybrid eclipse happening on that particular date, including a link to more detailed information at nasa.gov. Also, a breakdown of how many eclipses happened in each of the five millennium covered and a distribution per type.

You may select more than a month and more than a day, or none at all. Just keep in mind that the more ample the range, the more complex the visualization becomes. Also, at any time you may click in a bar in the millennium or the doughnut chart to focus on what you picked.

Would you please do me a favor? Share this post and show your friends your eclipses. I hope this could be a way to create awareness on astronomy and on our own planet. You may check the visualization on PowerBI clicking here (it’s in Spanish but you will get around easily).

Technical data

In five millennia you have about 1.8 million days. If in that lapse only 11,898 eclipses will occur, means that only on the 0.651% of those days some kind of solar eclipse happened. What about Total Solar Eclipses? Just 0.1737% of the days over five millennium will see one. And this doesn’t account that most of those will happen in rural zones or in the middle of the ocean. Do you see how total solar eclipses, while considered common, are actually quite rare?

We should also have a word or two about calendars. The calendar system we use nowadays, called Gregorian Calendar, has only a little over 400 years in use, as it was first introduced on October 1582. Not wanting to enter the very interesting factoids that differenciate the Gregorian from its predecesor, the Julian Calendar, we should still note that dates before October 1582 are not computed exactly the same in History books due to the discrepancy between the two systems.

And so, it’s time for an anecdote: Isaac Newton, undoubtedly one of the brightests brains ever, was born in England on January 4th, 1643. Nevertheless, that date was computed in the Julian Calendar, as England didn’t adopt the Gregorian Calendar until 1752. That’s why on December 25 of 2014, Neil deGrasse Tyson joked a little saying on his Twitter feed: “On this day [Chistmas] long ago, a child was born who, by age 30, would transform the world. Happy Birthday Isaac Newton b. Dec 25, 1642”. January 4, 1643 in Julian equals December 25, 1642 in Gregorian.

Apart from these small facts, we still face a problem. Neither the Gregorian nor the Julian calendars included the “Year Zero”, and so Year 1 of our time is preceded by Year 1 before this era. This is awkward for time computations, and so Astronomers and other scientists use a different notation: The years should be preceded by a plus or minus sign, depending if they are in this side of the “Common Era” or before it, and thus, this notation included a Year Zero. So, using this system, the year AD 500 is +500 (or simply 500), while the year 500 BC equals the Year -499 in astronomical calculations.

So, the Canon uses both calendars with the astronomical notation. For eclipses that happened before October 15, 1582, dates are in the Julian Calendar. The rest are expressed using the Gregorian Calendar. The last eclipse registered under the Julian calendar was a Total, on June 20, 1582, crossing China. The first one under Gregorian calendar happened on Christmas Day of the same year, passing just South of Indonesia.

My final words are simple: Get into science! As the great Carl Sagan once said, “Astronomy is a humbling and character-building experience”. I urge you to join your local science or astronomy groups. You will learn huge amounts of wonderful stuff!

#DataViz ¿Cuántos eclipses sucederán en tu fecha de cumpleaños?

El pasado lunes empecé mi limonada felicitando a mis amigas Carolina Vólquez y Vicky Ledesma porque ambas (junto a casi 20 millones de personas alrededor del mundo) cumplen un año más de vida el 21 de agosto. Como seguramente ya saben (si no lo saben, shame on you, shame!shame! shame!) dentro de solo seis semanas tendremos un eclipse total de sol que paseará de costa a costa por los Estados Unidos.

Eso me llevó a preguntarme cuántos eclipses han sucedido el día de mi cumpleaños, 23 de mayo. Una de las grandes ventajas de la astronomía es que es posible ir al pasado y al futuro con asombrosa precisión. Una vez conocidas las órbitas de la luna y la Tierra (y la posición del sol), es cuestión de “darle lápiz” a esas ecuaciones para determinar hechos que pasaron aún cuando nadie estuviera allí para documentarlos.

Consulté el inmenso y magnífico set de datos Five Millenium Canon of Solar Eclipses: From -1999 to +3000, creado por Fred Espenak y Jean Meeus para NASA. Este recurso cuenta con una tabla en texto plano ASCII que es fácilmente importable en un manejador de datos (Excel califica pero tiene serios problemas con manejar fechas menores a 1900 o mayores a 2199).

El set de datos utilizado contiene información sumarizada de cada uno de los 11,898 eclipses de sol que han sucedido o tendrán lugar en el lapso de tiempo desde el año 2000 antes de Cristo y el 3000 de nuestra era. Los mismos se desglosan en esta tabla:
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Eclipses en tu cumple

Esta visualización de datos funciona con tu fecha de cumpleaños. En el recuadro amarillo elige el mes y el día de tu natalicio. El mapa se actualizará mostrándote los lugares donde sucedió el “punto de mayor duración” de cada eclipse. La tabla a la derecha te mostrará datos técnicos de tus eclipses incluyendo un enlace donde podrás ir a información más detallada en nasa.gov. Además, verás los eclipses en cada uno de los cinco milenios, un sumario por tipo.

Puedes seleccionar más de un mes y más de un día (solo recuerda que mientras más incluyes más se complica la visualización). También, si haces clic en las barras de los milenios, la visualización se enfocará en lo que elegiste.

¿Me haces un favor? Comparte esta limonada y muéstrale a tus amigos tus eclipses. Aspiro a que sea una manera de llamar la atención sobre la astronomía y sobre nuestro planeta. Puedes ver la visualización en PowerBI aquí.

Datos técnicos

En 5 milenios hay aproximadamente 1.8 millones de días. Si en ese lapso solo sucederán 11,898 eclipses, equivale a decir que solo el 0.651% de los días ha habido algún eclipse solar. ¿Cuál es el porcentaje de eclipses totales de sol? Apenas 0.1737% de los días en estos 5 milenios. Y esto sin contar que la mayoría ocurren en lugares apartados o en pleno océano. ¿Vas comprendiendo por qué, a pesar de ser comunes, los eclipses a la vez son bastante raros?

Sobre los calendarios hay que hablar. El calendario que utilizamos hoy día, llamado Calendario Gregoriano, solo ha estado en funcionamiento por poco más de 4 siglos, ya que fue instaurado por primera vez en octubre de 1582. Sin ánimo de entrar en los interesantes tecnicismos que diferencian el gregoriano de su predecesor, el Calendario Juliano, hay que notar que las fechas antes de octubre de 1582 no coinciden en los registros históricos debido a las discrepancias entre los dos sistemas.

Una anécdota: Isaac Newton, uno de los cerebros más importantes de la historia, nació en Inglaterra el 4 de enero de 1643. Sin embargo, esa fecha era juliana pues en Inglaterra el calendario gregoriano no entró en vigencia hasta el 1752. Por eso, el 25 de diciembre de 2014, Neil deGrasse Tyson bromeó diciendo “Un día como hoy [Navidad] un niño nació, quien para la edad de 30 años transformaría el mundo. Feliz cumpleaños, Isaac Newton, nacido el 25 de diciembre de 1642”. El 4 de enero de 1643 juliano equivale al 25 de diciembre de 1642 gregoriano.

Aparte de estas “nimiedades”, aún queda un serio problema: ni el calendario juliano ni el gregoriano incluían el “año cero”, de manera que el año 1 de la “era cristiana” es precedido por el 1 A.C. Eso es un berecumbé para las operaciones aritméticas, y por ello, los astrónomos usan una notación algo distinta: Los años se anteceden de los signos + o – dependiendo si están en la “era cristiana” o antes de Cristo, y dicha notación usa el año cero. De esta manera, el año 500 D.C. se escribe +500 (o 500 solo), mientras que el año 500 A.C. es el -499 astronómico.

En el canon, las fechas de los eclipses usan ambos calendarios. Para eclipses que sucedieron antes del 15 de octubre de 1582, se usa el calendario juliano. Los demás, están con el calendario gregoriano. El último eclipse con fecha juliana fue Total, el 20 de junio de 1582 y atravesó China. El primero con fecha gregoriana fue Anular, y sucedió la Navidad del mismo año, pasando justo al sur de Indonesia.

Les animo a que se interesen en temas científicos sobre astronomía. Tal como el gran Carl Sagan dijo alguna vez, “La astronomía es una experiencia que provoca humildad y que forja el carácter“. Por eso, reitero mi invitación a unirse a los grupos locales de ciencia y astronomía. En Santo Domingo, vayan a Facebook y únanse a la Sociedad Dominicana de Astronomía (Astrodom). ¡Aprenderán cantidad!