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Ayer, hoy y mañana de los “eclipses dominicanos”

Durante toda mi vida (y la de todos ustedes, sin dudas) los dominicanos hemos escuchado hablar de los eclipses solares como eventos que solo suceden en otros lugares del mundo, pero nunca en nuestro país.

Sin embargo, a pesar de su pequeño tamaño, nuestra parte de la isla ha visto una buena cantidad de eclipses totales, anulares e híbridos a lo largo de los pasados 4000 años, y faltan muchos otros por venir. En esta limonada les cuento cómo sucedieron los primeros, los más recientes y cuándo tendremos los próximos. La buena noticia es que la mayoría de los dominicanos con vida hoy día tendrán a su alcance ser testigos de estos impresionantes eventos.

Para la realización de este análisis, así como en mis pasadas limonadas (esta y esta) me he basado en el impresionante trabajo de Fred Espenak y Jean Meeus, así como en la asombrosa cartografía de Xavier Jubier, tres personas indispensables para entender estos fenómenos. The 5 Millennium Canon of Solar Eclipses: From Year -1999 to Year +3000 es una enciclopedia detalladísima que recomiendo consultar.

El Canon recoge los pormenores de 11,898 eclipses de sol, de los cuales 7,698 son totales, anulares o híbridos (aquellos que son anulares en una parte del trayecto y totales en otra). Además, hay 4,200 eclipses parciales, que no contamos en este análisis. De los 7,698 eclipses de sol, 81 han tenido su sombra tocando algún punto de la hoy República Dominicana. 43 de esos 81 eclipses son anulares, 36 totales y 2 son híbridos. Más aún, 60 de nuestros 81 eclipses ya han sucedido en el pasado, quedando 21 por suceder. Lo mejor del caso es que pronto tendremos uno anular y otro total tocando nuestro país. Si quieres saltar hasta los venideros dale aquí.

Los primeros


Dentro del Canon de Espenak y Meeus, el primer eclipse solar visible en nuestra isla sucedió el 21 de abril del año 1960 ANTES de Cristo, cuando la Hispaniola se encontraba deshabitada. No, ¡Fefita la Grande aún no había nacido, en serio! Fue un eclipse anular que se vio por donde hoy queda Dajabón y salió de tierra por Luperón. La duración fue de apenas 41 segundos, así que si vas a utilizar el DeLorean para ir a verlo, mejor busca un eclipse más duradero.

Segundo eclipse anular visible en RD

Segundo eclipse anular visible en RD

El 29 de enero del año 1928 A.C. sucedió otro eclipse anular que fue visible desde Palmar de Ocoa hasta Miches y que cubrió toda la zona Este de la isla, incluyendo a Santo Domingo. La línea central de ese eclipse bordeó la Isla de Mona y la esquina noroeste de Puerto Rico. En la capital, ese eclipse duró 4m45s, mientras que San Pedro de Macorís lo disfrutó por 6m50s. Si hubiera habido hoteles en Punta Cana, los turistas habrían estado 8m2s bajo la sombra de la luna.

Otro eclipse anular en RD

Casi casi el punto álgido quedó en RD

El 27 de agosto de 1855 A.C. tuvimos nuestro tercer eclipse solar, nuevamente anular, visible en Pedernales. La línea central del tercer eclipse pasó sobre lo que hoy es Puerto Príncipe en Haití. Un dato interesante de este eclipse es que su punto de mayor duración quedó ubicado en el Mar Caribe, a unos 40 kilómetros al sur de Palmar de Ocoa, así que lo que sea que haya estado en la isla por ese entonces sin dudas disfrutó un buen eclipse.

Primer eclipse total que se vio en RD

Primer eclipse total que se vio en RD

Por fin, el 21 de febrero del 1808 A.C. la parte noroeste de la Hispaniola, y Montecristi en concreto, por primera vez vio un eclipse solar total. La línea central pasó al norte de la isla (tocando la península norte de Haití).

Nuestro país tuvo que esperar casi doscientos años para ver su primer eclipse total de sol. Casi lo mismo que nos toca esperar en las filas de Migración ahora que los gringos se pusieron más necios con las revisiones de equipaje.

Primer "Eclipse Nacional" en RD

Primer “Eclipse Nacional” en RD

Si el 26 de marzo de 1754 A.C. hubiera habido gente y redes sociales seguramente ese día el eclipse total habría sido trending topic. En esa fecha tuvimos el primer eclipse total que pudo catalogarse de “nacional”. Solo quedaron fuera de la totalidad la parte noroeste de la isla (la misma que vio el primero y el cuarto) y la zona donde está hoy el Parque Nacional del Este. En la Capital, la luna cubrió el sol por 2m53s, mientras que Santiago disfrutó de 2m30s de oscuridad. Jimaní (3m34s), Constanza (3m29s), Bonao (3m30s) y Samaná (3m27s) fueron las áreas hoy habitadas que más duración tuvieron.

Con los taínos

Primer eclipse con testigos

¿Primer eclipse con testigos?

De acuerdo a las hipótesis sobre la población de nuestra isla, los primeros habitantes de la Hispaniola llegaron alrededor del año 800 de esta era. Si asumimos el dato como válido, el primer eclipse que pudo tener testigos humanos en nuestra isla fue total y sucedió el 5 de mayo del año 840. Su línea central cruzó por Puerto Rico y la parte este de nuestra isla pudo disfrutar entre 30s y 3m04s de totalidad. La isla de Mona disfrutó 3m15s de sombra. Los indígenas arawak (la rama de la que surgieron los taínos) seguramente llegaron a La Hispaniola desde Venezuela, brincando por todas las Antillas Menores y Puerto Rico, así que si ya estaban en la isla para entonces, probablemente poblaban esa zona.

El eclipse de Dajabón

El eclipse de Dajabón

Casi 200 años después, el 18 de abril del 1018, los taínos en Dajabón vieron un eclipse total especial para la hoy República Dominicana. En el canon de Espenak y Meeus este es el único eclipse cuyo punto de mayor duración queda en nuestro país. Ese eclipse solo fue visto en la esquina noroeste de nuestro país con una totalidad de 3m03s. Otros dos eclipses tienen puntos de mayor duración en la Hispaniola, pero ubicados en Haití (5 de mayo de 231 A.C. y 23 de mayo de 2859 (dato curioso, ese día cumpliré 891 años de edad).

Otros eclipses en la era de los taínos sucedieron el 12 de septiembre de 1094 (anular visible en la zona sur), el 4 de octubre de 1111 (anular visible en la zona sur), el 16 de enero de 1116 (anular visible en la zona norte), el 2 de agosto de 1152 (total visible en toda la costa sur de la isla) y el 5 de noviembre de 1165 (anular visible en la zona norte).

El 1 de mayo de 1185 tuvimos otro “eclipse nacional” que atravesó la isla y solamente la parte este quedó fuera de la totalidad. Neyba y San Juan de la Maguana (3m42s), Constanza (3m44s), Jarabacoa (3m45s) y San Francisco de Macorís (3m46s) fueron las hoy ciudades más beneficiadas.

El 23 de septiembre de 1196 sucedió un eclipse total visible en la costa sur que cerró un período de 102 años en el que nuestra parte de la isla experimentó siete eclipses solares. ‘Tábamo frío con los dioses de los eclipses, ¿no?

Segundo eclipse híbrido en RD

Segundo eclipse híbrido en RD

El 26 de junio de 1405, apenas 87 años antes de la llegada de los españoles, la parte central de nuestra isla vivió su segundo eclipse híbrido (aquellos que son totales en una parte y anulares en otra parte de su trayecto). A nosotros nos tocó como eclipse total, con una duración de apenas 1m11s. La línea central de este eclipse pasó “a una pedrá” del Pico Duarte.

A partir de “la conquista”

Desde la llegada de los europeos hasta este día, solo cinco eclipses han sucedido que se han visto en alguna parte de nuestro país, y de esos, cuatro han sido anulares. Algo que he buscado sin éxito es encontrar referencias históricas sobre cualquiera de estos fenómenos. Si alguno de ustedes puede ayudar, lo agradeceré totalmente.

El primer eclipse solar visible en nuestro lado de la Hispaniola luego de que “Epaña” vino a embromar a los infelices taínos fue anular, sucedió el 14 de octubre de 1651, y su línea central pasó justo sobre Puerto Príncipe en Haití. La península de Pedernales fue la zona donde los lugareños (si hubiera alguno) mejor pudo disfrutar el evento que duró 3m16s.

Solo 22 años después, el 27 de enero de 1683, la costa norte de la Hispaniola quedó bajo la sombra en un eclipse anular que duró 5m43s en Luperón y 5m08s en Puerto Plata. La franja de totalidad de este eclipse fue de alrededor de 400 kilómetros, y su punto de mayor duración (en el medio del Atlántico) fue de casi 11 minutos.

La parte este de la isla disfrutó el tercer eclipse luego de la conquista, que fue anular (y van tres). Particularmente, la zona donde hoy está Punta Cana tuvo una sombra de 6m10s el 23 de abril de 1781. El problema con los eclipses anulares en tiempos antiguos es que la gente común probablemente no los percibía pues las condiciones ambientales cambian ligeramente y solo los muy curiosos notaban que algo sucedía.

El último total

El eclipse que desató la fiebre

El eclipse que desató la fiebre

Nuestro cuarto eclipse contando desde la llegada de los españoles es uno muy importante para la ciencia. Sucedió el 29 de julio de 1878 y nuestro país fue el último lugar habitado que pudo verlo. Este eclipse se originó en Rusia. Su línea central brincó por el estrecho de Bering hasta Alaska, penetró en Canada por British Columbia, entró a los Estados Unidos por Washintgon, atravesó las nacientes ciudades de Denver y Dallas y salió al Golfo de México. La línea central luego tocó La Habana y paseó por toda la costa sur de la isla de Cuba, entró en Haití al sur de Puerto Príncipe y llegó a nuestro país a 15 kilómetros al norte de Pedernales. El último punto en tierra firme por el que pasó la línea central fue entre las playas de Paraíso y Los Patos en Barahona, donde la totalidad duró 1m38s. El ancho de la somba en ese punto era de 151 kilómetros, por lo que hasta en Baní se vivió la totalidad por casi un minuto.

Lamentablemente, no he encontrado ninguna referencia de ese eclipse en nuestro país, a pesar de que ya existían poblados en esa zona de la isla.

Último eclipse total de sol en RD

Último eclipse total de sol en RD

El eclipse de 1878 desató una fiebre sin precedentes en los Estados Unidos. Fue la primera vez que se organizaron “tours” para ver el eclipse y los estados de Wyoming, Colorado y Texas tuvieron un tremendo incremento en forasteros. Todos los astrónomos gringos aprovecharon este singular eclipse para “echarle vainas” a los europeos y se lograron importantes hitos científicos con este evento. María Mitchell, la más importante mujer de la astronomía del siglo XIX, organizó una expedición “solo para mujeres” en Denver para observar el eclipse (algo así como la presentación de Wonder-Woman solo para mujeres). Thomas Alva Edison (el mismo del bombillo incandescente y el tocadiscos, aunque eso quizás muchos no lo conocieron) también estuvo viendo este eclipse en Wyoming.

El ultimito… por ahora

El eclipse más reciente que ha sido visto en nuestro país también tuvo la península de Pedernales como escenario. Fue un eclipse anular, ocurrido el 22 de noviembre de 1919, durante la primera ocupación estadounidense en nuestro país. Debido a que la luna estaba bastante cerca del apogeo, el máximo de oscuración del sol fue menor al 85% en nuestro país, por lo que probablemente la mayoría de las personas comunes ni siquiera se dio cuenta del evento. Tampoco he encontrado ninguna documentación de este eclipse.

Los eclipses que nos vienen

Hablar de eclipses que pasaron a mí me da un poco de cuerda interna porque se trata de épocas lejanas. Sin embargo, me alegra comprobar que nuestro país está “a una ñinga” de vivir dos eclipses de sol que darán una oportunidad única a la mayoría de los dominicanos vivos hoy día para disfrutar el más glorioso espectáculo natural.

El eclipse anular de 2038

Nuestro próximo eclipse

Nuestro próximo eclipse

El próximo eclipse que nos toca es anular, y solo faltan 21 años para que llegue. Sí, ya los oigo diciendo “nada más 21 años” pero muchos de ustedes se acuerdan de Windows 95, bailaron el Cachamba de Kinito y se tripiaron el Gangsta’s Paradise, “piezas arqueológicas” que ya tienen 22 años, así que punto pa’mí.

Una vez más, la zona sur será la más beneficiada cuando el 5 de enero del 2038, como regalo de Reyes, el sol quede cubierto en un 92.4% formando un anillo de fuego que se verá mejor desde Pedernales hasta Barahona (aunque también, con menor duración, en San Juan, Azua y Baní). Este eclipse nacerá en el medio de la isla de Cuba y atravesará Puerto Principe antes de ir a las Antillas Menores, pasear por el Atlántico hasta meterse en África por Liberia y cruzar por una decena de países hasta terminar en Egipto. Nice ride, huh?

El “Gran Eclipse Domínico-Americano” de 2045

El eclipse "domínico-americano"

El eclipse “domínico-americano”

Con el eclipse de 2038 tendremos un entrenamiento para nuestro próximo gran show. El 12 de agosto de 2045 tendremos un verdadero “eclipse total nacional” que deberá paralizar nuestro país por completo. Este eclipse iniciará en el Océano Pacífico y atravesará los Estados Unidos desde California hasta Florida. Su punto de mayor duración estará en aguas de las Bahamas donde la sombra de la luna cubrirá el sol por más de seis inmensos minutos. Luego de tocar más islas al norte de Cuba, nos tocará a nosotros. Más de la mitad noreste de Haití tendrá buenas sombras (Puerto Príncipe quedará fuera de la totalidad por escasos kilómetros), pero en cuanto a la línea central, estará enteramente en territorio dominicano.

El eclipse que llegará a nuestro patio

El eclipse que llegará a nuestro patio

Este glorioso eclipse, que sucederá en apenas 28 años, tendrá en Montecristi su puerta de entrada y la línea central dejará territorio dominicano entre las playas de Najayo y Nigua para volar hasta Trinidad y Tobago, la costa noreste de Venezuela, Guyana, Suriname, la Guyana Francesa, y la costa norte de Brasil, terminando su travesía en aguas del Atlántico.

Ahora quisiera pedirles que piensen en lo que veremos. El eclipse del 21 de agosto de 2017 tendrá una duración máxima de 2m40.1s en Hopskinville, Kentucky. 160 segundos de duración. En 2045, cualquier persona a menos de 100 kilómetros de la línea central disfrutará más de 5 minutos de totalidad. Estos son algunos de los tiempos máximos de totalidad que se vivirán en algunas ciudades de la República Dominicana el 12 de agosto de 2045 (que será el quinto eclipse total más largo del siglo XXI).

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A ver si de aquí a entonces nuestro país aún existe…

Paralelismos entre la NRA y los sindicatos de transporte en RD

La brutal masacre del pasado domingo, innecesaria, inexplicable, injustificada, trae al tapete otra vez un debate incómodo que para el estadounidense común es ya demasiado viejo. Innecesariamente viejo, inexplicablemente vigente, injustificadamente irresoluto.

Al margen de la tragedia, y guardando un solemne respeto por las víctimas de esta y todas las masacres ocurridas, he llegado a un punto de reflexión que atañe a mi país, a la República Dominicana, y quisiera que lo que pasa en la nación del Norte pueda al menos servir de espejo en el que los dominicanos nos podamos mirar. Y quizás evitar consecuencias terribles.

No escribo para aleccionar a los estadounidenses y su problema, ni pretendo erguirme como conocedor experto de su situación ni tengo un santo grial para reparar lo que les pasa. Esa problemática es seguramente mucho más compleja que mi capacidad de comprenderla. Por eso reitero, escribo para que los dominicanos miremos lo que pasa en ese país como ejemplo de lo que nos podría suceder a nosotros.

La manera pusilánime con la que el gobierno de los Estados Unidos hace frente al asunto del control de armas en su territorio me parece muy similar al problema que tiene el gobierno dominicano con el control del transporte público de pasajeros. Si bien son crisis distintas, hay paralelismos muy aleccionadores en ambas realidades. Veamos algunos.

Líneas paralelas

Estados Unidos República Dominicana
Desde hace décadas hay un serio problema con el control de armas en manos de civiles. La cantidad de atentados masivos usando armas de fuego de corte militar en los Estados Unidos tiene en jaque al gobierno gringo. Desde hace décadas hay un serio problema con el control del transporte público de pasajeros en manos de civiles. La cantidad de “empresarios del transporte” que hace y deshace a su antojo con el transporte tiene en jaque al gobierno dominicano.
La NRA es la organización que promueve y allana los caminos para que cualquier ciudadano, sin demasiados controles ni revisiones, pueda adquirir armas de fuego como la ya tristemente célebre AR-15 usada en Orlando, en Sandy Hook, en San Bernardino y en muchos otros ataques masivos. Existen decenas de sindicatos, encabezados por CONATRA y FENATRANO que controlan la mayor parte del transporte público de pasajeros y que dentro de su cultura trucutesca permiten a cualquier subnormal tomar el volante de un vehículo sin demasiados controles y revisiones para movilizar ciudadanos.
Se le permitió a la NRA acumular un inmenso poder social y económico. Se le permitió a FENATRANO, CONATRA y la recua de sindicatos acumular un inmenso poder social y económico.
La NRA financia campañas políticas, le pauta agendas a senadores y representantes para impedir cualquier intento de disminuir su control o menguar su poder. Los sindicatos financian campañas políticas y van más allá, varios de sus cabecillas han llegado a ocupar puestos políticos en el Congreso y en el gobierno municipal, con lo cual también bloquean cualquier intento de disminuir su control o menguar su poder.
No pueden controlar el problema de las armas, ni que quieran controlarlo. Literalmente no pueden pasar ninguna ley porque el congreso gringo está infestado de células pro-armas aupadas por la NRA. No podemos controlar el problema del transporte ni que quisiéramos controlarlo. Literalmente para todo lo que se plantea hay que pedirle permiso a Juan Hubieres y a Antonio Marte y a su ejército de gorilas (perdón, gorilas, por ofenderlos); y el congreso está infestado con elementos que responden ideológica y bolsillísticamente a los sindicatos.
La NRA por supuesto tiene argumentos firmes y razonables para defender sus posiciones, pero cada vez más empieza a ser poco razonable que pretendan defender la tenencia de armas de asalto como si fueran simples juguetes, por más responsabilidad social que sus miembros tengan. No son los ciudadanos conscientes miembros de la NRA el problema, sino el acceso casi infantil que personas desequilibradas tienen a las armas que la NRA no quiere que sean controladas. También en todos los sindicatos hay cabezas razonables y pensantes, que mantienen posiciones de defensa a las conquistas del sector de transporte de pasajeros, pero cada vez empieza a ser menos razonable que pretendan empujar sus agendas particulares, sus beneficios propios, por encima del bienestar de la ciudadanía a la que supuestamente sirven.

Estoy claro de que son realidades distintas. Con consecuencias distintas. Con trasfondos distintos. Pero el paralelismo entre ambas es real. Es crucial. Es asqueante.

La manera en la que la NRA gringa y los sindicatos de transporte dominicanos han acumulado una capacidad inapropiada de influencia y poder sobre la sociedad, los convierte en entidades de alto riesgo para la seguridad de ambos países. Por supuesto, no se trata de que la NRA o los sindicatos son “el demonio” allá y aquí, pues en ambos grupos hay personas con justos argumentos a favor en sus causas. El problema viene con el empuje de las agendas particulares de unos pocos afectando a los muchos, el entender que sus derechos de portar armas de fuego y transportar pasajeros son derechos que deben ser protegidos aún a costa de la desprotección de la mayoría.

En fin

Sé que no es justo equiparar la situación de la República Dominicana y los transportistas con la compleja y triste situación de armas de asalto en manos de civiles desquiciados (y vale insistir en que éstos son una ínfima parte de los estadounidenses armados). Pero no deja de ser una forma de ver aquella realidad en Estados Unidos como un “así de feo podría ponerse esto si no le ponemos freno al poder de los sindicatos”.

El meollo de esta limonada es resaltar cómo un organismo satélite como la NRA o un sindicato de transporte puede llegar a inflarse tanto que tuerza a su favor políticas de seguridad ciudadana que en cualquier país están mucho mejor diseñadas.

Espero que Estados Unidos pueda encontrar una salida satisfactoria al asunto de evitar que armas tan peligrosas sean manipuladas por individuos que no las merecen. Lo mismo que espero que la República Dominicana algún día destruya el poder exorbitante e inmerecido que tienen los sindicalistas del transporte. Ambas naciones serán mejores cuando eso suceda, y los paralelos convergerán en una sociedad más segura y justa.

Mostrando lo bueno de República Dominicana

Postcrossing es la oportunidad de mostrar lo bueno de República Dominicana a miles de personas, una postal a la vez. Llevar nuestro carnaval a Filipinas; que caiga el dorado y caliente sol de Las Terrenas en San Petersburgo; Contagiar de nuestro paraíso tropical a alguien que pasa frío en Helsinki; y que en Argentina sepan la primera catedral, el primer hospital, la primera calle de América está en Santo Domingo, no en Buenos Aires…

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Cinco enseñanzas del #WorldBaseballClassic

Cojollo, hasta vergüenza me da publicar esta limonada TAN tarde, cuando la empecé el miércoles 20 en la madrugada. 🙁 Ni modo, mis perdones, amigos.

Aunque hablar del Clásico Mundial de Béisbol que concluyó con nuestro inmaculado invicto ya es noticia bastante vieja, quiero poner por escrito algunos pensamientos que, en lo particular, me parecen dignos de ser indexados para que queden “buscables” en Google y Yahoo!. Quienes me conocen un poquito saben que me gustan los deportes pero ninguno tanto como el béisbol. Y por extraño que parezca, sólo el béisbol criollo me emociona y me transforma cada octubre. Sin embargo, el recién concluido Clásico tiene una buena cantidad de lecturas que me parece importante que sean recordadas. Las que más me impactaron en lo personal son las siguientes:

El orgullo

Resulta fácil hablar de orgullo cuando se es parte del país que conquista la corona, pero no es a República Dominicana que me refiero cuando hablo de orgullo, sino a Puerto Rico. Los boricuas, nuestros encarnizados rivales en diversos ámbitos que van mucho más allá de las líneas de cal, llegaron al Clásico Mundial con un equipo que apenas tenía un puñado de nombres “recordables”, encabezados por Yadier Molina, Ángel Pagán y Carlos Beltrán.  Sin embargo, tuvieron el privilegio de disputar el partido final, estando bastante cerca de estropear el mote de “undefeated” que los dominicanos nos ganamos.

Los puertorriqueños jugaron con la pasión y la entrega que caracteriza a un equipo campeón. Me habría dado una vaina si ellos nos ganaban el partido final, pero hubiera pasado, luego de rumiar la amargura, habría terminado con reconocer su valor. Puerto Rico estuvo al borde del abismo en varias ocasiones y se convirtió en el sepulturero del Clásico, derrotando a Venezuela 6-3 en la primera ronda, eliminando a Italia 4-3 y a Estados Unidos 4-3 en la segunda ronda. Luego, en la semifinal del pasado domingo, derrotaron al equipo que había conquistado los dos eventos anteriores, el poderoso Japón, con pizarra de 3-1. En su trayecto hasta la noche del martes sepultaron MUCHA tradición beisbolera e hicieron tropezar a varios de los equipos que eran dados como favoritos muy por encima de ellos mismos. Eso es simplemente algo digno de orgullo.

El respeto

De nuevo, no hablo de mi país.

Al pensar en “respeto”, lo que me viene a la memoria es la inesperada y asombrosa reacción de Japón al salir derrotados ante Puerto Rico el domingo pasado. Yo he visto cientos de partidos de béisbol y lo usual es que el equipo derrotado se vaya al camerino sin mediar palabras. Pero los japoneses no lo hicieron así. Mientras los boricuas se adueñaban del terreno de juego con el acostumbrado jolgorio, los miembros del equipo nipón salieron del dugout, se colocaron sobre la línea de tercera base e hicieron una reverencia hacia los fanáticos y luego hacia los ganadores, quienes probablemente ni se dieron cuenta. No culpo a los borinqueños, pues sinceramente yo tampoco había visto un gesto de ese calibre nunca antes en un partido de béisbol. ¡Cuánta clase y cuánta educación!

Y si bien parece que en ese momento, los jolgoriosos boricuas no se percataron del sencillo acto de humildad de los nipones, el martes quedó demostrado que ese espíritu de respeto y gallardía sí habita en el pecho de los puertorriqueños, quienes salieron al terreno de juego a abrazar y saludar a los dominicanos. Fue hermoso ver a las dos islas del Caribe fundirse bajo el color del sol que quema. Eso es respeto por el deporte y sobre todo respeto a los fanáticos del béisbol en todo el mundo.

Abrazo caribeño

Abrazo caribeño

El enfoque

El partido del lunes, de una manera que no puedo explicarles, a mí me tenía más preocupado que el final. Perder ante a Puerto Rico habría sido terrible, pero al menos habríamos sido vencidos por un país con historia beisbolera. En cambio, perder el lunes ante Holanda, habría significado la más absoluta humillación para la República Dominicana. A estas alturas seguramente ya ustedes saben que fue justamente Holanda el país que nos eliminó en la primera ronda del Clásico Mundial de Béisbol en el 2009, venciéndonos en DOS ocasiones. Muchos dicen (y me adscribo a ese pensar) que esa descalificación fue crucial para que Moisés Alou y Tony Peña procuraran enfocar el ánimo de los peloteros criollos ante la eventualidad de enfrentar, por tercera vez, a Holanda. Salir derrotados esa noche habría convertido a Holanda en un inmenso “cuco” de la República Dominicana.

El destino quizo que el lunes tuviéramos la oportunidad de exorcisar ese demonio, y la manera en la que lo hicimos no puedo describirla mejor que señalando el profundo enfoque que brotaba de los ojos de los dominicanos que salieron al terreno esa noche. Esa convicción de que “yo te voy a ganar” que se leía en cada turno al bate, en especial en el quinto episodio ganador, fue para mí, la mejor enseñanza del juego. Y miren, yo soy uno que nunca me animo mucho a hacer pronósticos en béisbol, pues este es, sin dudas, el deporte más azaroso que existe… pero si alguna vez he visto un equipo enfocado en la victoria, ese fue Dominicana ante Holanda el lunes.

La diversión

Si algo ha quedado claro a lo largo del invencible trayecto de la República Dominicana en el tercer Clásico, es que este deporte debe jugarse con alegría. Por supuesto, ganar da motivos para sonreír, pero lo que vimos en los ocho juegos es algo más que la alegría de la victoria. Los muchachos de nuestro equipo se pasaron el tiempo siendo “niños en cuerpos de hombres”, jugando con un alto sentimiento de responsabilidad pero siempre con buen ánimo.

Los que seguimos el béisbol otoño invernal recordamos desde el antepasado torneo una secuencia con los brazos que popularizaron los aguiluchos Omar Luna y Juan Carlos Pérez. Primero con el brazo derecho bajaban el puño cerrado dos o tres veces (como un camionero cuando suena el bocinón de su patana) y luego abrían los brazos en diagonal mostrando el pecho con las letras AGUILAS en protagonismo. ¿Algo precioso del Clásico Mundial de Béisbol? Ver cómo esa secuencia se convirtió en uno de los rituales que coronó muchas jugadas ofensivas de los dominicanos. “Ah, mira, la señal de las Águilas” y sonreír viendo que la había hecho Hanley Ramírez o José Reyes… eso fue “priceless”.

¿Y qué decir del final de los partidos, con un Fernando Rodney intransitable que contagió con su ritual de la flecha a todo el equipo… y a todos los dominicanos? ¿Cuál es el mensaje que estaban enviando al mundo con “la flecha”? No menos que “estamos pasándola bien, nos divertimos, lo estamos gozando!”.

Cuando Robinson Canó ganó el premio a Jugador Más Valioso de la segunda ronda, dijo a la prensa “Tuve una lucha cerrada por este premio con Fernando Rodney, pero como yo soy más buenmozo, el premio me lo gané yo”. Pura chercha, pura diversión.

El compromiso

La gran lección que deja la República Dominicana, a mi entender, es la del compromiso. Todos recordamos el equipo del Clásico del 2009, que en el papel era muy superior a la mayoría de los equipos que jugaron en ese torneo, y hasta mejor que el que tuvimos este año. Sin embargo, a los peloteros dominicanos del 2009 les hacía falta algo que a los del 2013 les sobraba: Compromiso con la competencia. Se dice que hace cuatro años, lo único que nuestro equipo hizo bien fue fiestar. Asaltaron los bares y discotecas y llegaban más que borrachos a las prácticas de bateo. El compromiso era mínimo, los egos personales estaban primero que nada.

Eso quedó atrás. Yo sé bien (me consta personalmente) que los peloteros dominicanos son amantes de la chercha, del alcohol y el fiesteo… pero en todo el torneo de este año, no supe de ningún día en que eso fuera un problema. Y ya lo dijo Moisés Alou en una entrevista: “Celebraremos al final”.

Otro aspecto del compromiso que fue muy notorio fue la manera en la que se integraron los peloteros. Que jugaron en donde Tony Peña les pidió. Que hicieron lo que se les pidió hacer. Que no hubo egos, no hubo rangos qué respetar entre los actores del terreno. Lo que hicieron fue convertirse en un equipo. Sí, uno de verdad. Un grupo de mentes que pensaban en el bien colectivo antes que en la gloria personal. El béisbol es un deporte complicado porque crea ídolos fácilmente, y muchas veces los peloteros “estelares” se sienten con derecho a ser tratados de manera distinta a los demás peloteros. En el equipo de este clásico vimos un Alejandro De Aza codearse con Hanley Ramírez y Robinson Canó como iguales. Vimos a una súper estrella como Hanley jugar solamente la tercera base, aun cuando su posición natural es el campocorto. Vimos a un plantel de lanzadores sin mente alguna para lanzar cuando se le pidiera.

Vimos un equipo de béisbol. Quizás el mejor equipo de béisbol que veremos en un largo rato. Y eso se debe al nivel de compromiso que ellos asumieron.

Reyes del béisbol

Nuestro conjunto hizo brillar nuestra bandera (y nuestro humilde plátano) a niveles que, en deportes de conjunto, nunca había estado. Hay quienes minimizan la trascendencia del Clásico Mundial de Béisbol diciendo que no tiene el alcance o la importancia que tiene la Copa del Mundo de la FIFA. Es cierto, no son ni cerca de ser iguales. Pero tienen el mismo nivel y el mismo peso específico de ser el pináculo del béisbol. En términos de béisbol, nada está por encima de esta celebración de países del mundo. Y hoy, finalmente, la República Dominicana (y Puerto Rico) han brillado alrededor del mundo completo. Eso, no cabe dudas, es algo inmenso.

La Copa del Mundo empezó también con pocos países y poca cobertura y hoy es el mayor evento deportivo del mundo. El Clásico Mundial de Béisbol deberá continuar creciendo y capturando la ilusión de los países de poseer una copa de este evento. Ojalá pronto ampliemos el torneo a 24 participantes y que la Major League Baseball sea finalmente extirpada de su propia creación (un tema espinoso del que no quiero hablar).

Perfecto invicto, ilustre victoria, bendito jolgorio, hermosa historia. ¡Somos los reyes del Béisbol!

Un vídeo final que muestra la dimensión de nuestra hazaña.

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