Cuando las vagabunderías de los salientes retumban todavía, las indelicadezas de los entrantes no se tardan en sonar. Así de ameno es el discurrir político dominicano. Apenas llevamos una quincena del “gobierno del cambio”, época señalada por tradiciones milenarias para quejarse del tollo que dejaron los previos, y cumplidores, las denuncias no han faltado. Casi usando una plantilla, los nuevos incumbentes reclaman que faltan cosas, que destruyeron las instalaciones, que las deudas son insospechadas, que no dejaron nada listo para trabajar.

Es cierto que solo hubo mes y medio desde el 5 de julio al 16 de agosto (la mitad de lo habitual), pero ¿a qué se dedicaron los entrantes en esas seis semanas participando en la transición de mando? Actúan con una sorpresa que raya en lo infantil al abrir las puertas de sus nuevos despachos y encontrar que les falta hasta papel de baño para limpiar sus honorables agujeros. La transición, creía yo, es un período para asegurar la fluidez de los procesos, para tener una idea de lo que van a recibir, para mirar las finanzas con una mano mientras con la otra tienen al funcionario saliente agarrado por el cocote para que explique cualquier cosa rara.

Por supuesto, todo eso debe auditarse y ese cuco ha sonado en más de una ocasión. Mientras tanto, los cercanos de Iris Guaba casualmente se llevaron los discos duros de algunas computadoras como quien se lleva el pozuelo donde bebe el café mañanero.

Y menciono a Iris Guaba no porque su caso sea el más grosero. Lo de Simón Lizardo y el Consejo Directivo de Banreservas, o los 21,500 millones de pesos pagados en el último tramo del mandato danilista alegadamente sin soporte, me parecen cosas mucho más delicadas y groseras que los exfuncionarios peledeístas deberán explicar. Pero lo de Iris Guaba es tan ridículamente absurdo que hay que sacarle su moro aparte.

Es claro que “quien se lleva un disco duro realmente no se lleva nada” no es una frase que Iris Guaba podrá decirle a Miriam Germán (en el eventual y quizás poco probable caso de que la primera sea convocada a degustar un cafecito en el despacho de la segunda, sin pozuelo propio).

Sin embargo, lo que empieza a preocupar es que desde el 16 de agosto para acá, en el fondo de las cosas, lo único que hemos cambiado es de mes, porque parece que los nuevos jefes están mostrando sus true colors.

Sabía que habría macos, pero admito que tenía la esperanza de que tardarían más en llegar. Pensaba que luego de ser testigos de la flagrante desfachatez del PLD, especialmente en sus últimas semanas de reinado, las nuevas autoridades iban a guardar un poco las formas, a allantarnos al menos un par de meses antes de empezar a reventarnos las ilusiones con alfileres de realidad. Pero no, no tenemos derecho ni a eso.

Que Wellington Arnaud sea un ser humano excepcional, lleno de virtudes y méritos profesionales (según dice Yayo) no lo faculta(ba) para ocupar el puesto de director del INAPA, pues la ley orgánica de la institución especifica(ba) que el incumbente debía tener un perfil profesional que no compagina con el de Arnaud.

¿La solución?

—Ah, caramba, eso no es na, deja, lo resolvemos en un ratico en la Cámara de Diputados.
(menos de tres horas después)
—¡Rián! ya. Modificamos la ley para acotejar a Wellington. ¿Viste qué fácil?

El problema no es Wellington Arnaud. No me brota confiar en nadie a ciegas, pero lo poco que conozco de su trayectoria pública no es malo. El real problema es la manera en la que ha caído en esa posición, pues siendo habilitado para dirigir el INAPA (o más bien, deshabilitando la ley que constituye el organismo) se valida un precedente muy odioso.

Si un abogado puede dirigir un organismo de altísima complejidad técnica, no es nada que un veterinario sea el subdirector del brazo comunicativo del gobierno. Pero es mucho peor. Ni el nombramiento de Nayib Aude en el puesto #2 de DICOM, ni otros casos que los ves y chirrían más que las mascarillas de Lady Gaga, han necesitado una modificación exprés en la Cámara de Diputados. Por raros que parezcan, pueden justificarse y hasta resulten mejores en sus funciones. ¿Pero acotejar las leyes a conveniencia? No, eso es una vaina digna del Peledé. ¿Habremos cambiado en realidad?

Permitir que el Congreso se salga con la suya poniendo liquid paper en una ley orgánica para habilitar que un compañero dirija una institución técnica, es una de las más elocuentes muestras de que la reversa también es un cambio.

Iris Guaba y Wellington Arnaud son dos figuras que a priori no tienen relación alguna. Sin embargo, al ver las indelicadezas que comete una y las marrullas que se cometen por otro, hay que concluir en que en el fondo son síntomas de la misma fullería política.

12 Comments Calle Guaba esq. Avenida Arnaud

  1. Rocio Diaz

    Ay, Darío. El que pensó que PRM realmente significaba un cambio estaba soñando o, en el peor de los casos, fumado con yerba de la mala. El PRM es el mismo PRD de siempre, y, ¿cuál es la especialidad del PRD? Matarse entre ellos mismos, repartirse las cosas y, en esencia, acabar con todo. Podría decirse que el PLD y el PRSC en su momento también hicieron lo mismo, pero hay una diferencia fundamental: al menos dejan algo y las instituciones funcionan más o menos bien. Con el PRD/PRM, no eso ocurre, y a modo de referencia están los cuatro años de Hipólito, donde todo prácticamente se fue al carajo. Es hora de que el dominicano aprenda que la gente es la misma en todas partes y que en política el cambio, al menos por los próximos 10-20 años, no es una posibilidad. Son los mismos personajes de hace 20, 30 y hasta 40 años atrás. Peor aún. El cambio debe empezar por nosotros mismos, pero ese es un concepto insondable para la gran mayoría de la gente. Van apenas 2 semanas del fabuloso cambio y ya veo a mucha gebte decepcionada. Como dice una popular canción, “eto no se sabe donde vayas a parar”.

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    1. dariomartinezb

      Van a ser cuatro años necios… Pero aspiro a que un grupo de ciudadanos mantengamos la denuncia para que más gente que nunca deje la pasividad. Más quijotes contra los molinos, yes.

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  2. Gisell

    “Podría decirse que el PLD y el PRSC en su momento también hicieron lo mismo, pero hay una diferencia fundamental: al menos dejan algo y las instituciones funcionan más o menos bien.”…..pero qué dejó el PLD ? Qué institución funcionó bien durante su mandato? Las escuelas, hospitales, migración? De verdad que no entiendo! Y que se sepa que estoy muy de acuerdo con el artículo publicado, pero de ahí a defender lo indefendible….eso no!!!

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    1. dariomartinezb

      Ahí entraríamos en los planos subjetivos. No es cierto que todo lo que e Peledé hizo fuera malo. El tema es que lo que A se encuentra bien para B es un disparate innecesario. O quizás C entiende que pudo hacerse de otra manera. El 911 es un claro éxito del Peledé. Hay una cantidad de trámites de oficinas públicas que hoy día se hacen en una pequeña fracción que antes (recibir un título de propiedad inmobiliaria, por ejemplo, era una odisea que solo funcionaba mojando varias manos). Ha habido muchas mejoras en diversos aspectos. Pero igual, ha habido un desvío de fondos tan grosero que produce rabia y desencanto. Si quitas la corrupción y la desfachatez del Peledé, realmente las instituciones avanzaron mucho. ¿Qué pasará al final de este período? Habrá mejor manejo de las instituciones con menor corrupción? Ojalá. Sin embargo, no ha sido la experiencia… La corrupcón se vuelve rampante y para colmo, las instituciones se manejan pésimo. Que el nuevo gobierno tiene la oportunidad de oro para corregir entuertos y administrar bien? No cabe duda… pero si así vamos a empezar, modificando leyes a conveniencia… bueh!

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    2. Carlos Zorrilla

      Mi hija hizo una carrera que salía extremadamente cara pagando nosotros el pasaje y quinientos pesos mensuales. Cuando se graduó, que fueron la primera promoción del ITSC, les asignaron una computadora a ella y todos los demás graduandos. Por primera vez me sentí conforme con el dinero en impuestos que el Estado me roba. Es como dice Darío, hay que ser objetivo. El segundo gobierno del PRD fue el que me convirtió en rabioso anti perredeista, y aún así les reconozco el proyecto de Invivienda como un logro. Los gobiernos peledeistas fueron los que avanzaron toda una serie de procesos que nos facilitan la vida y eliminan a los buscones; pero la desfachatez del engreimiento junto con la corrupción lo que fuño al PLD.

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      1. dariomartinezb

        Simplemente, quien solo ve blanco o negro en las cosas, nunca podrá encontrar la paz que da el balance.

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    1. dariomartinezb

      Por eso es que creo que es necesario que estemos más vigilantes que nunca. A esta gente no se le puede dejar la soga suelta como al Peledé.

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  3. Manuel Acta

    Saludos! Me alegro que te animes a escribir de nuevo, siempre he disfrutado tus opiniones y tu particular manera de expresarlas.

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    1. dariomartinezb

      Líder, un lujo tus palabras y tu visita. Ojalá que como sociedad, nos coja con elevar el debate y cuestionar todo lo que por holgazanería o desidia no cuestionamos antes. ¡Bienvenido!

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