Da pena que en la segunda década del Siglo XXI, haya personas tan estrechas de mente, tan intolerantes, tan estúpidas y ridículas como el ingenierito Heineken Morrison, incapaces de tolerar opiniones contrarias a las suyas, carentes de todo sentido del humor, y tan miopes y obtusos que intenten detener algo que pudieron aprovechar a su favor.
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