Posts in "Vainas personales"

Leoncio, el mendigo que no mendigaba

Recuerdo que hace muchos años, en la Sarasota esquina Abraham Lincoln, se ubicaba un minusválido llamado Leoncio (aunque no estoy muy seguro del nombre). Se le adivinaba pobre y humilde nomás de verle, pero siempre vestía saco y corbata aunque sus deformes piernas colgaran saliendo de los ruedos de un pantalón remendado. Leoncio técnicamente no pedía dinero a nadie, sino que la gente le daba espontáneamente, casi como si fuera un peaje. ¿Cómo lo lograba? En su silla de ruedas se trasladaba junto a los autos que esperaban la luz verde y le decía a cada conductor una frase positiva, acompañada de una sonrisa asombrosamente perfecta para alguien que, supuestamente, estaba en una precaria situación.

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Save your memories…

Me atrapó un poco la nostalgia hoy. Leyendo Mashable me entero de que Yahoo! ha decidido cerrar definitivamente a GeoCities, la que fuera la primera “blogósfera” de Internet. Como todo geek de esos primeros años de la web, yo tuve mi página en GeoCities, así como en otros sitios similares, sin embargo, no conservo ninguna de ellas, ni las he podido encontrar en The Internet Archive.

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¡No somos muchos!

¡Abramos los ojos, amigos! NO SOMOS MUCHOS. No se traguen esa ilusión que es totalmente falsa. NO somos casi nada, porque los que tenemos esta conciencia somos demasiado pocos todavía. Tenemos que evangelizar, explicarle a esa gente de la masa, que los han engañado mucho, todo el tiempo. Hay que hablarles duro, hay que sacudirlos, hay que zarandearlos y buscar que reaccionen. Y tenemos que hacerlo continuamente, porque los hijos de su maldita madre que van a rifarse el país el próximo mayo van a ir donde ellos. En eso sí que son diligentes los malditos. Van a poner anuncios en la televisión, en la radio, en todos los periódicos, con sus malditas caras sonrientes, prometiendo todo lo que nunca van a hacer. Y si no revisitamos a la crédula masa humana, nuestros esfuerzos de convencerlos de que no voten con el estómago, se va a ir a la mierda.

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La gran piñata

Quisiera vivir el resto de mi vida siendo extranjero, en cualquier otra parte donde las noticias de corrupción me duelan menos, donde no me sienta identificado con el congreso, donde no me importe mucho que tal empresa no paga los impuestos que yo sí pago. Quisiera poder huir de la fiesta, olvidarme de los dulces y la piñata, caminar y quizás formar parte de algún otro país donde no se hagan las asquerosidades que aquí son pan diario.

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Mi nueva Chica Internet

Hoy al mediodía, cuando fui a buscar a Vielka al colegio, veníamos conversando, como siempre, de cómo le había ido en clases, qué tareas tenía, y así por el estilo. De repente, mi niña me pidió un favor. “Papi, yo quiero que me abras un correo electrónico”.

Y claro, algo así en una hija mía no debería sonar extraño, ¿no? Sin embargo, quise saber un poco más. “¿Para qué lo quieres, amor?”. Me miró con ojos de fastidio por tener que explicar lo obvio y dijo “¡Para chatear con Nicole Marie y Laura, papi!”. Escuché claramente el “duh!” de Homero Simpson en mi cabeza. ¿Cómo no podía saber que era para eso?

Y bueno, que el día tenía que llegar. Así como llegarán otros días en los que me pedirá cosas que son obvias y yo seguiré haciéndome el tonto para preguntar el clásico “para qué”. Hicimos planes sobre cuál sería su correo y llegamos a casa. Hora de almorzar. Tema olvidado.

Sí, claro, olvidado sólo por mí. Cuando ya terminaba de comer, me preguntó si ya lo había creado. Yo, perdido en algún cráter de la Luna, pregunté “¿Crear qué cosa, corazón?”. Y levantando la frente mientras ponía esa cara de “es que nunca me escuchas” que ya su genética empieza a enseñarle puntualizó: “¡El correo, papi!”.

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Funny Monday #1

¿Quién no odia los lunes? Pues a partir del día de hoy voy a procurar hacer un post cada lunes con algo chistoso y divertido que encuentre en la red. Nunca me ha gustado “obligarme” a escribir de acuerdo a un calendario, pero creo que esta misión no es tan complicada. Pero del mismo modo, tampoco me voy a rasgar las vestiduras… 🙂

Inicio esta simple propuesta con cinco imágenes que me envió Rocío Miranda la semana pasada. Están en inglés, así que lo lamento para aquellos que no hablan ese lenguaje. Y no me pidan traducirlos, pues eso es lo mismo que comprar un bizcocho de ciruela y quitarle toda la ciruela. 😛

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Ventitremil cuatrociento sesentidó… docientocincuenta pessso!

Estamos en el Siglo XXI, hay demasiada tecnología como para seguir teniendo un proceso tan engorroso, tedioso y atrasado, que se apoya en el uso de no-videntes a los cuales se les da tratamiento de ladrones (pues los vendan siendo ciegos, les ponen guantes y le exigen vestir mangas cortas, como si fueran a ser los ladrones de la Lotería, sabiendo bien que los verdaderos ladrones VEN MUY BIEN).

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