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#DataViz ¿Cuántos eclipses sucederán en tu fecha de cumpleaños?

El pasado lunes empecé mi limonada felicitando a mis amigas Carolina Vólquez y Vicky Ledesma porque ambas (junto a casi 20 millones de personas alrededor del mundo) cumplen un año más de vida el 21 de agosto. Como seguramente ya saben (si no lo saben, shame on you, shame!shame! shame!) dentro de solo seis semanas tendremos un eclipse total de sol que paseará de costa a costa por los Estados Unidos.

Eso me llevó a preguntarme cuántos eclipses han sucedido el día de mi cumpleaños, 23 de mayo. Una de las grandes ventajas de la astronomía es que es posible ir al pasado y al futuro con asombrosa precisión. Una vez conocidas las órbitas de la luna y la Tierra (y la posición del sol), es cuestión de “darle lápiz” a esas ecuaciones para determinar hechos que pasaron aún cuando nadie estuviera allí para documentarlos.

Consulté el inmenso y magnífico set de datos Five Millenium Canon of Solar Eclipses: From -1999 to +3000, creado por Fred Espenak y Jean Meeus para NASA. Este recurso cuenta con una tabla en texto plano ASCII que es fácilmente importable en un manejador de datos (Excel califica pero tiene serios problemas con manejar fechas menores a 1900 o mayores a 2199).

El set de datos utilizado contiene información sumarizada de cada uno de los 11,898 eclipses de sol que han sucedido o tendrán lugar en el lapso de tiempo desde el año 2000 antes de Cristo y el 3000 de nuestra era. Los mismos se desglosan en esta tabla:
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Eclipses en tu cumple

Esta visualización de datos funciona con tu fecha de cumpleaños. En el recuadro amarillo elige el mes y el día de tu natalicio. El mapa se actualizará mostrándote los lugares donde sucedió el “punto de mayor duración” de cada eclipse. La tabla a la derecha te mostrará datos técnicos de tus eclipses incluyendo un enlace donde podrás ir a información más detallada en nasa.gov. Además, verás los eclipses en cada uno de los cinco milenios, un sumario por tipo.

Puedes seleccionar más de un mes y más de un día (solo recuerda que mientras más incluyes más se complica la visualización). También, si haces clic en las barras de los milenios, la visualización se enfocará en lo que elegiste.

¿Me haces un favor? Comparte esta limonada y muéstrale a tus amigos tus eclipses. Aspiro a que sea una manera de llamar la atención sobre la astronomía y sobre nuestro planeta. Puedes ver la visualización en PowerBI aquí.

Datos técnicos

En 5 milenios hay aproximadamente 1.8 millones de días. Si en ese lapso solo sucederán 11,898 eclipses, equivale a decir que solo el 0.651% de los días ha habido algún eclipse solar. ¿Cuál es el porcentaje de eclipses totales de sol? Apenas 0.1737% de los días en estos 5 milenios. Y esto sin contar que la mayoría ocurren en lugares apartados o en pleno océano. ¿Vas comprendiendo por qué, a pesar de ser comunes, los eclipses a la vez son bastante raros?

Sobre los calendarios hay que hablar. El calendario que utilizamos hoy día, llamado Calendario Gregoriano, solo ha estado en funcionamiento por poco más de 4 siglos, ya que fue instaurado por primera vez en octubre de 1582. Sin ánimo de entrar en los interesantes tecnicismos que diferencian el gregoriano de su predecesor, el Calendario Juliano, hay que notar que las fechas antes de octubre de 1582 no coinciden en los registros históricos debido a las discrepancias entre los dos sistemas.

Una anécdota: Isaac Newton, uno de los cerebros más importantes de la historia, nació en Inglaterra el 4 de enero de 1643. Sin embargo, esa fecha era juliana pues en Inglaterra el calendario gregoriano no entró en vigencia hasta el 1752. Por eso, el 25 de diciembre de 2014, Neil deGrasse Tyson bromeó diciendo “Un día como hoy [Navidad] un niño nació, quien para la edad de 30 años transformaría el mundo. Feliz cumpleaños, Isaac Newton, nacido el 25 de diciembre de 1642”. El 4 de enero de 1643 juliano equivale al 25 de diciembre de 1642 gregoriano.

Aparte de estas “nimiedades”, aún queda un serio problema: ni el calendario juliano ni el gregoriano incluían el “año cero”, de manera que el año 1 de la “era cristiana” es precedido por el 1 A.C. Eso es un berecumbé para las operaciones aritméticas, y por ello, los astrónomos usan una notación algo distinta: Los años se anteceden de los signos + o – dependiendo si están en la “era cristiana” o antes de Cristo, y dicha notación usa el año cero. De esta manera, el año 500 D.C. se escribe +500 (o 500 solo), mientras que el año 500 A.C. es el -499 astronómico.

En el canon, las fechas de los eclipses usan ambos calendarios. Para eclipses que sucedieron antes del 15 de octubre de 1582, se usa el calendario juliano. Los demás, están con el calendario gregoriano. El último eclipse con fecha juliana fue Total, el 20 de junio de 1582 y atravesó China. El primero con fecha gregoriana fue Anular, y sucedió la Navidad del mismo año, pasando justo al sur de Indonesia.

Les animo a que se interesen en temas científicos sobre astronomía. Tal como el gran Carl Sagan dijo alguna vez, “La astronomía es una experiencia que provoca humildad y que forja el carácter“. Por eso, reitero mi invitación a unirse a los grupos locales de ciencia y astronomía. En Santo Domingo, vayan a Facebook y únanse a la Sociedad Dominicana de Astronomía (Astrodom). ¡Aprenderán cantidad!

Fui a orinai

Nací el jueves 23 de mayo de 1968, hace hoy 49 años. Sí, fui a orinai, y de cumpleaños te pido un regalo muy valioso (pero fácil de regalar).

Algunos de mis “23 de mayo”

El primer cumpleaños del que guardo alguna memoria fue mi cuarto, y lo que recuerdo es que mi madre estaba atendiendo un carajito nuevo que era mi hermano. En mis cinco años le di un beso a una prima mía y alguien hizo una foto de ese momento. A los siete años pensé que cuando cumpliera 10 ya sería un “niño grande” porque mi edad tendría dos dígitos. A los 12 años no quería cumplir 13 por aquello de la “mala suerte” pero en ese año creo que ni gripe me dio.

Por primera vez me sentí incómodo de ser el centro de atención cuando llegué a los 15 años. En 1986 cumplí 18 años y mi mayor frustración fue no poder votar en aquellas elecciones por escasos siete días. En ese cumpleaños mi madre oronda me dio un vaso de cerveza sin saber que hacía tiempo la había probado con mi tío Lope. Celebré mis 20 años casi sin querer en aquella heladería que quedaba en la Lope de Vega donde hoy está el Banco Santa Cruz (Gelato o Italianíssima, no recuerdo el nombre).

Mis 22 años me llegaron manejando el primer automóvil que compré con el fruto de mi trabajo, mi viejo Volky alemán fabricado en 1968, el mismo año de mi nacimiento (tiempo después, el azaroso de Arjona me dañaría el chiste). Recibí los 25 años en Las Terrenas, donde recuerdo que celebré muchos cumpleaños propios y ajenos, pero esa vez yo andaba solo.

Hace 20 años que celebré mi último cumpleaños soltero, pues en diciembre de 1997 me casaría por primera vez. Hace 16 fue mi último cumpleaños sin descendencia, pues en diciembre de 2001 nació mi primera princesa. En 2003, de nuevo en la “agencia libre”, vi llegar mis 35 años sumergido en un abismo financiero que me dejó la crisis económica de ese año. Pero si pensaba que ese año había tenido un cumpleaños chuipi, el año siguiente fue hasta la fecha mi natalicio más triste.

La primera vez que tuve una fiesta sorpresa fue a mis 38 años, maquinada por mi entonces novia y con la complicidad de una caterva de amigos que se vistieron de naranja y yo ni así me la llevé (en esa época muchos me conocían como “El Mamey” por mi nick en los foros de béisbol). Mis 39 los pasé acompañado de extraños en una loma de Jamao, pues en 2007 trabajé con International Student Volunteers como líder de proyecto.

Para mis 40 años, el color fue el verde limón y ese mismo día hace nueve años inauguré mi cuarto blog, el que ahora leen (así que mis 40 Limones también cumplen años hoy). En mis 44 años tuve otra sorpresa cuando mi madre y mi hija “me asaltaron” en mi oficina con una caterva de picaderas y un bizcocho, del cual seguramente Milca Peguero aún se acuerda. Para los 45 años de nuevo me contaba en el número de los casados con la que ahora me aguanta y los 46 llegaron con mi segunda princesa en brazos.

Y así, con alegrías más, y tristezas menos, llegamos a hoy. 49 años desde aquella noche en el “modernísimo” Centro Médico UCE en que empecé a fuñir la paciencia. Me gustaría pensar que aún no he llegado a la mitad de mi vida, pero no sé si tenga tanta suerte (o mi descendencia tanta mala suerte) de verme fuñendo el parto con más de 98 calendarios encima.

Si quieres felicitarme

Te la pongo bien fácil: Regálame un post de tu autoría, o un enlace de algún contenido que pienses que me puede gustar (fotos, vídeos, canciones, artículos…). Si te faltan ideas sobre mis temas favoritos, piensa en ciencia, astronomía, historia, redes sociales, curiosidades, matemáticas, ciencia de datos y cosas así. Pero si lo que te sale es compartirme la canción de Wellinton El Campeón, igual lo voy a apreciar (dizque).

Fui a orinai

Cuenta la leyenda que un cibaeño viajó por primera vez a Nueva York sin saber una palabra de inglés. Como todos, él tenía un primo en la gran urbe, cibaeño también, al que llamaban “el Mocho” y que trabajaba como dependiente en una tienda de electrodomésticos. Hasta allá fue el cibaeño a visitarle.

—Ei pipo, primo, pero Nuebayoi sí e’ lindo. ¡Cuánta vaina grandoooota! ¿Cómo le vade, primo?

—Bien pai tiempo, primo, aquí echando ei forro. –le contestó el casi-gringo con todo el acento “dei sitio” mientras acotejaba una nevera– Primo, mire, yo sé que ujté no epika inglé, pero vea, tengo que di de un pronto ai baño que me toy orinando. Hágame ei favoi, primo, no se ponga a hablai con naiden, que yo vengo ahora.

—Vaye primo, yo lo aguanto aquí. –le respondió el recién llegado.

Y así se fue el hombre apurado a la trastienda mientras el cibaeño con todos sus cadillos miraba tantas cosas en los pasillos. En seguida, un gringo entró y mirando un televisor LED de 50 pulgadas le preguntó al hombre:

—How much?

Y el infeliz entendió que preguntaba por su primo el Mocho, por lo que le respondió con la sinceridad que caracteriza al inocente:

—Forinai.

—Forty-nine? –replicó el gringo, entre incrédulo y fascinado.

—Sí, forinai, forinai.

El gringo gustoso le dio 49 dólares, cargó con su televisor y antes de que el cibaeño entendiera nada, otro cliente le preguntó por una computadora portátil de último modelo.

—How much?

—Forinai. –dijo el hombre contento de que su primo fuera tan famoso. El nuevo cliente también le dio 49 dólares y se llevó la flamante laptop. En eso, un latino se le acerca y le pregunta:

—A todos tú le dices “forty-nine”. ¿Tú estás seguro de eso? ¿Dónde ‘tá el Mocho?

Y el cibaeño encogiéndose de brazos de responde:

—Bueno, vea, pai tiempo que tiene que se fue a orinai, pa mí que también fue a c*gai, ve?

Oye, viene mi cumpleaños: Escribe #UnpostparaDario

No soy demasiado amigo de los cumpleaños, la verdad. Ser centro de atención no ha sido nunca mi deporte favorito, aunque disfrute muchísimo celebrar la vida de mis amigos y familiares. Paradojas de la introversión, supongo yo.

Sin embargo, al acercarse una vez más el 23 de mayo, no me queda más remedio que prepararme para pasar una hoja más en mi ya largo almanaque. Y como quien cumple años tiene permiso para pedir (o cuando menos, sugerir) obsequios, se me ocurrió que ya se qué quiero de regalo. Ya con casi 48 años, creo que tengo derecho a pedir, ¿no?

Hace poco conversaba una buena amiga; teníamos meses sin hablar. Ella es parte de aquella “generación bloguera” que nació, creció y virtualmente murió a mediados de la pasada década, antes de que las redes sociales nos robaran las ganas de trascender en el tiempo y nos acostumbráramos a medir la importancia en “fans, likes y retuits”.

Y de repente, le pedí que me regalara un post antes del 23 de mayo.

#UnpostparaDario

No es difícil y sería tremendo regalo

La idea

Pues la idea es simple: Quisiera volver a leer entradas de gente que antes escribía. O de gente que escribe todavía. O de personas que tienen curiosidad por hacer un blog. O por emprendedores que tienen ganas de contar sus proyectos. O simplemente por cualquiera.

La temática

Si decides hacerme este regalo, escribe absolutamente de lo que quieras. Una opinión sobre algo de actualidad (sí, aunque sea para gritar que no soportas más la maldita campaña electoral), un consejo personal, algo que te apasiona o algo que te fastidia.

Solo te pediré un post. Quisiera que fuera en un blog como WordPress, Tumblr, Blogger o LiveJournal, pero si decides escribir en una de las redes sociales que usas, no te lo puedo impedir. Solo necesito que uses el hashtag #UnpostparaDario o que me envíes el enlace para poder leer tu entrada.

¿Cómo empiezo?

La forma más sencilla de empezar un post es literalmente empezando. Decenas de veces he empezado a escribir un reguero de ideas sin ton ni son, y de ellas saco alguna entrada. Es poco común que uno sepa desde el inicio cómo va a terminar una entrada. Está bien si te trancas, a todos nos pasa (ejemplo vivo soy yo). Y aunque el bloqueo del escritor, o síndrome de la página en blanco afecta a escritores profesionales y más aún a los meros aficionados, puede superarse con una pequeña dosis de ganas.

La motivación de #unpostparaDario

Desde siempre he amado los blogs como la herramienta de expresión que es. Un medio propio, un espacio duradero, preparado para conservar nuestras ideas y mantenerlas accesibles en todo momento. No como las redes sociales, ajenas, fugaces, volátiles y profundamente banales. Algo me hace pensar que los blogs, cuando se toman con una pizca de empeño, sacan lo mejor de nosotros. Son sin dudas, el mejor escaparate que podemos tener en este mundo digital. ¿Una opinión experta? Milca Peguero te brinda 18 formas en las que tener un blog te ayuda a auto-desarrollarte.

¿Necesitas ayuda?

Probablemente yo soy la persona más interesada en recibir mi “regalo”. Si te animas a escribir algo y te sientes estancado, con gusto puedo fungir como ayudante, asesor, orientador, no sé… No creo que sea yo el más indicado para ofrecer ayuda en esto, pero luego de más de 20 años escribiendo mis ideas en Internet, supongo que tengo una o dos ideas que pueden ser de ayuda para cualquier caso. Dale, contáctame en Twitter, Facebook, Instagram o hasta Snapchat (sí, a pesar de mis casi 48, yo uso Snapchat, PROBLEM?).

¿Qué pasará después?

Lo primero, me harás un favor muy valioso para mí. Lo segundo, probablemente te harás un favor tú mismo. Escribir motiva a escribir, y aunque no te pido que asumas el compromiso de mantener un blog, quién sabe si con este “reto” te motivas y lo haces.

Además, si me autorizas, me comprometo a promocionar tu entrada en mis redes sociales y motivar a mi audiencia a que te lea. Quizás eso sirva para darte un empuje y una motivación más para continuar compartiendo tus ideas. ¡No tienes nada qué perder!

Ya, ¡vamo’aceile!

Una foto para definir la felicidad

Cada padre y madre sobre este planeta, en el momento en que adquiere esa responsabilidad, también adquiere algunos privilegios. Una de las más exquisitas ventajas de ser padre, creo yo, es el derecho que me asiste a “echar vainas” con lo hermosas que son mis hijas, esa desenfadada actitud de gloriarme en ellas y poder auparlas con pleno derecho a sentirme orgulloso de ellas, de ambas.

Así, haciendo uso de las facultades que me confiere mi segunda paternidad, me abrogo el derecho de sentirme dichoso por ser el padre de Isabella y de verla feliz y plena celebrando su primer año de vida. Ha sido un año lleno de momentos memorables, de chulerías y de bendiciones (esta limonada es un paseo por el año completo). Una que otra preocupación también, un desorden aquí y allá, pero el balance de las alegrías sobrepasa por mucho el de las malas noches y los momentos en los que las fuerzas me faltaron.

El pasado sábado celebramos el primer cumpleaños de Isabella y aunque hay sopotocientas fotografías, quise eternizar una sola en este post (luego, con más tiempo, quizás añada una galería más completa). Creo que esta foto define todo, el cumpleaños, la alegría y la vida misma de Isabella.

Puras sonrisas en todas partes, todos pendientes de ella y ella… ¡pendiente de su hermoso bizcocho!

Una foto para definir la felicidad

Una foto para definir la felicidad

Un paseo por el primer año de Isabella

Seguramente usted sabe que tengo dos hijas: Vielka, que cumplirá 13 años el próximo mes, e Isabella, quien llegó a nuestras vidas hace hoy justamente un año. Desde que me convertí en padre la primera vez, he tenido una debilidad natural y bastante conocida por mis hijas. Isabella, de alguna manera, tiene una ventaja sobre Vielka, y es que nació en una época en la que es sumamente fácil documentar con fotos, audio y video todos los pasos de una criatura.

Por eso, poco antes de que Isabella naciera, instalé una aplicación muy interesante en mi teléfono: 1 Second Everyday, creada por un desarrollador peruano y que está disponible tanto para Android como para iOS. Con 1SE pretendía guardar un segundo de la vida de Isabella cada día. Luego también empecé a usar Collect (solo en iOS)

Existen literalmente cientos de proyectos como este, pero como es natural, cada autor que hace un video como este piensa que el suyo es el mejor. Yo no pienso ser excepción y quiero compartir con ustedes este año de risas y algunas lagrimitas, de hermosas emociones, de llantos, de sonrisas y de ese maravilloso juego de aprender a comunicarse con una bebé que a su vez desarrolla su propio lenguaje para expresarse.

El primer año de Isabella from Darío Martínez Batlle on Vimeo.

Isabella hoy llegó a su primer año, el que espero que sea solo el primero de muchos que podré ver. Desde que anuncié que estábamos embarazados en abril del pasado año, he sentido una grata sensación de alegría de parte de la comunidad que usa parte de su tiempo en prestarle atención a mis pendejuanas en Twitter, Facebook, Instagram y otros espacios digitales. Quiero decir que estoy muy agradecido de saber que tanta gente ama a Isabella aún sin conocerla, que se alegra cuando la ve, que comenta en mis fotos y videos y que de lejos o de cerca, está pendiente de su desarrollo. Confío en que tanto Sarah como yo, lograremos encaminar a Isabella con suficientes valores y decencia para que trille un sendero que sume a la humanidad.

Gracias por acompañarnos este primer año. ¿Están listos para el segundo?

Feliz cumpleaños, inmamable

No me cuesta mucho trabajo imaginarme cómo serías hoy día, quizás con dos o tres carajitos jodones como tú a los cuales sin duda los llamarías “pequeñas máquinas de hacer pupú”. Ya serías más calvo que Luis José y quizás tan gordito como cualquiera que haya criado a golpe de cerveza una orgullosa barriga (bueno, y también con tacos, aunque tampoco tu abuela ya está con nosotros).

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¡Regálame un post!

Agarra tu blog, ese mismo que quizás tienes abandonado, y escribe un post sobre algún tema que te interese en esta semana. Así de sencillo. Toma un tema de tu interés, de lo que te guste, de lo que haces en la oficina, de tus hijos, de la política, de la pelota, de… de lo que quieras! Escribe un post sobre eso y publícalo. Eso será el mejor regalo que me darás, te lo aseguro.

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Mi cumpleaños 36

Hay una cierta edad en la vida de un hombre en la que cumplir años empieza a convertirse en una ceremonia prescindible y con la cual dejan de molestarnos los olvidos, las llamadas tardías y todas las convenciones sociales que acompañan a la fecha natalicia. No sé cuándo me llegó esa época (sombría y aburrida, dirían muchos) pero estoy seguro de que en el 2004 yo todavía quería ser el centro de atención, ser felicitado, que se me cantara cumpleaños y ver el asesinado a puras puñaladas de algún infeliz bizcocho de la Pastelería del Jardín o de Bondelic. Mi cumpleaños 36 es, hasta el momento, el más tétrico de todos los que he tenido hasta ahora.

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Lapiz verde puuuuuuuuyú

Ando en buscamentionismo cumpleañero. Aunque soy casi un hijo del 24 de mayo, ya que me cuenta mi madre que fue a las 11:30 de la noche del jueves 23 de mayo del 1968 que largué el grito cuando me dieron la primera pela (y yo que pensaba que me había portado bien). Pero en fin, que sí, hoy es mi cumpleaños. No tengo planes, no me gustan demasiado esas cosas… pero me basta con la oleada de felicitaciones de tantos de ustedes que se han tomado un par de minutos para decir muchas bondades de un carajo que se llama como yo y que también cumple años hoy. ¡Gracias!

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