Posts in "Isabella"

Isabella y el Planeta Marte

Pocas cosas son más puras que la curiosidad de un niño. Creo que una de las principales responsabilidades de los padres es la de mantener, estimular y satisfacer continuamente ese afán de descubrir que los niños tienen. Ese afán de descubrir, esas ganas de preguntar, ese gusanillo casi insasiable por saberlo todo… aunque nos reviente a veces la paciencia, hacemos bien en satisfacer.

El interés por los astros es quizás una de las más sobrecogedoras curiosidades que los niños pueden tener. El inmenso cosmos nos abruma a los adultos, por lo que es una tarea compleja poder transmitirle conocimiento a los pequeños sin hablarles disparates. Por eso, padre, madre, ¡edúcate! Es tu deber esforzarte en ampliar tus conocimientos sobre las cosas que tus hijos preguntan.

Cuando Isabella tenía poco más de un año y medio, una tarde de septiembre mientras regresábamos a casa, ella señalaba al cielo y me halaba la cara para que mirara en la dirección de su interés. Con su corta edad, algo quería saber.

“¿Qué es eso, papi?” …y así #BeingIsabella conoció la Luna

Desde entonces y hasta hoy, la Luna ha sido un ancla permanente de su atención. Siempre me la muestra en todas sus fases, y le encanta cuando “parece una uña” o la sonrisa del Cheshire Cat de Alicia en el País de las Maravillas.

Hace poco estaba yo mirando hacia el brillante planeta Marte al llegar a mi casa. Isabella se dio cuenta de que yo miraba hacia el cielo e hizo lo propio. Me di cuenta y aproveché para saber si ella querría ver a Marte (y Venus, Júpiter y Urano) en el Festival de los Planetas que Sociedad Astronómica Dominicana presenta en el Museo de Historia Natural.

¡Así que allá nos vemos esta noche!

Festival de los Planetas

Festival de los Planetas

Un inicio, un final

Imagen vista en el muro de Miguel Acevedo

Imagen vista en el muro de Miguel Acevedo

Para el planeta y toda la vida que habita en él, ayer fue otro día tan igual como mañana o como cualquier fecha al azar. Sin embargo, como “especie inteligente” que pretendemos ser, los humanos forzamos el mingo para hacer que el 1 de enero sea un día especial.

Por supuesto, cada uno lo hace especial como le interese; la mayoría lo toma como ocasión de celebrar, de juntarse en familia, de hacer propósitos (muchos de los cuales no llegan a fin de mes, pero ni modo). Otros le dan un significado místico y por supuesto habrá aquellos a quienes no les importará un bledo.

Para mí, lo especial de este 1 de enero vino en dos momentos. El primero, al amanecer, cuando pude ver el primer sol en compañía de mi menudo de vida, Sebastián el hijo de Sarah y mis dos hijas, Vielka e Isabella. El segundo, al mediodía, cuando me tocó acompañar a mi familia y un grupo de amigos a despedir al tronco de hombre que fue mi primo Frank Sánchez Batlle.

El inicio

Desde el 2011 he intentado ver el primer sol del año con Vielka cada vez que he podido y el de hoy tuvo la chulería de poder incluir a Isabella por primera vez. Desde la mañana del 31 le estuve hablando a la pequeña del nuevo amanecer, y aunque sus 4 años probablemente no le permitían entender todo lo que le explicaba, el entusiasmo de verlo era todo lo que necesitaba.

A las 6 de la mañana desperté a los dos mayores y le puse ropa y un abrigo a Isabella que simplemente abrió los ojos y ni cuenta se dio del resto de la operación. Ya cuando llegábamos por los frentes de D’Luis Parrillada ella abrió los ojos, entre confundida y emocionada. Desmontamos y me asombró ver poca gente en los alrededores. “Se están perdiendo las tradiciones”, pensé. Preparé mi equipo mientras Sebastián, Vielka e Isabella jugaban al whatever en el área, y en poco tiempo empecé a fotografíar los minutos previos del amanecer, que empezaría a las 7:12 de la mañana, con la precisión a la que el cosmos nos ha acostumbrado.

Amanecer 2018

Amanecer 2018

Cuando finalmente el sol emergió detrás de unas pocas nubes, mis muchachos quedaron encantados, y sé que para Isabella fue particularmente impresionante. Una simpleza, ver nacer el sol un día, y a la vez, un bonding moment que ellos recordarán. Es una experiencia que recomiendo a todo padre y madre.

Ellos ven el sol, yo los veo a ellos

Ellos ven el sol, yo los veo a ellos

Complicidad de hermanas

Complicidad de hermanas

Su dicha es mi dicha

Su dicha es mi dicha

Sus risas, mi derrienge

Sus risas, mi derrienge

El “final”

Empezar un año en algún cementerio no me resulta una experiencia nueva. Ya he tenido que pasar por la pena de sepultar amigos y familiares en los primeros días de un nuevo ciclo y sé que la carga es más pesada precisamente por la mueca que resulta estar tristes cuando todos alrededor celebran. No deja de ser a la vez un recordatorio de que nunca las cosas son iguales para nadie.

Ve en paz, Campeón

Ve en paz, Campeón

La vida de mi primo Cuqui fue el epicentro de mi tarde, en donde los presentes en su funeral nos pasamos un largo tiempo recordando anécdotas, frases y momentos que vivimos junto a él. Imaginando su risa prodigiosa y sus abrazos cálidos y frondosos como era él mismo. Amigos y familiares hablaron en el acto de sepultura pero yo no me atreví a decir palabra. No iba a poder porque hasta redactando mis pensamientos se me ahogaba el recuerdo. No sé cuántos de ustedes tienen un Cuqui en sus familias, pero quizás gente como mi primo deberían convertirse en una medida de felicidad. Un número de 0 a 1 donde el 1 perfecto se llame “cuqui” y que pudiésemos determinar cuánta risa y alegría hay en un hogar calculando cuántos cuqui tiene.

Hace unos meses escribí una limonada sobre un hombre que admiré mucho, aunque no era familia mía. Recordaba su vida mencionando que había dejado muchas hondas huellas y eso mismo pienso de mi primo. Hoy, al ver el desfile de historias, y la manera tan diversa y amplia en la que la bonhomía de mi primo tocó a tanta gente, recordé la analogía de las huellas. Copio unas líneas de aquél escrito que aplican perfectamente a Frank Sánchez Batlle, el inolvidable “Trukis”.


Si has sido una persona de bien, al final de tu caminar sobre este planeta cuando la muerte te visite y fijes residencia permanente en algún cementerio, probablemente le dolerás a alguien. A tu familia inmediata, a tus compañeros del diario vivir y quizás hasta a esos amigos que no veías hacía muchos años. Si es así, felicidades, has dejado huellas.

Naturalmente, no todos dejaremos las mismas huellas. Hay intensidades en esto, como en todo. Y también hay volumen, como también en todo. Las huellas importan por su profundidad, que mientras más hondas más durarán; pero importan también por su cantidad pues mientras más logremos dejar, más personas podrán verlas y quizás seguirlas.

De eso se trata, quizás, la vida: de dejar hondas y numerosas huellas. Lo mejor es que no necesitas ser una “persona importante” como una figura pública, un gran inventor o un científico destacado. Dejar huellas está al alcance de todos.


Las muchas hondas huellas de Cuqui están ahí, visibles y acogedoras, y sobre ella sé que sus tres hijos, sus nietos y su eterna compañera, disfrutarán caminar. Ve en paz, campeón.

Estén presentes, siempre

Yo pensando en la madrugada… La paternidad se trata de acompañar, de dar tiempo, de estar presentes. Muchos de nosotros nos hemos divorciado y con ello hemos perdido muchísimo tiempo con nuestros hijos (ellos suelen ser quienes más sufren una separación). Sin embargo, es bueno recordar que nada sustituye la presencia, que no hay reemplazo para el abrazo en persona, para la caricia orgullosa, o para la simple compañía “just because”.

No nos engañemos, pocas cosas son más fáciles que encontrar una excusa. Por eso, hay que esforzarse en crear las condiciones y sacar el tiempo de dónde no hay para hacer que estemos presentes. En mi caso, a raíz de terminar mi primer matrimonio, indudablemente me perdí una cantidad importante de momentos con mi primera hija Vielka, que nunca podré resarcir. Por eso atesoro tanto cada oportunidad de estar con ella. Y en cualquier ocasión que esté compartiendo con Isabella (que la disfruto diariamente), siempre termino pensando también en Vielka. Hay que estar presentes, siempre.

Hace poco fui con Isabella a un espectáculo infantil en el que yo pasé muchas incomodidades y penurias pero mi niña pequeña estaba feliz. Al final del show, el Capitán Topa dijo las palabras que necesitaba escuchar: “Padres, madres, abuelos, atesoren estos momentos, estos recuerdos, estas memorias, porque lo más importante es que ustedes están presentes en ellas y sus pequeños siempre recordarán que estuvieron con ellos”.

Estén presentes. Siempre.

Esta viñeta está en inglés en el sitio original. La he traducido con afán de llevarla a mis lectores. La autoría es de Lunarbaboon.com.

Cuando tus hijos recuerden

Cuando tus hijos recuerden

Una foto para definir la felicidad

Cada padre y madre sobre este planeta, en el momento en que adquiere esa responsabilidad, también adquiere algunos privilegios. Una de las más exquisitas ventajas de ser padre, creo yo, es el derecho que me asiste a “echar vainas” con lo hermosas que son mis hijas, esa desenfadada actitud de gloriarme en ellas y poder auparlas con pleno derecho a sentirme orgulloso de ellas, de ambas.

Así, haciendo uso de las facultades que me confiere mi segunda paternidad, me abrogo el derecho de sentirme dichoso por ser el padre de Isabella y de verla feliz y plena celebrando su primer año de vida. Ha sido un año lleno de momentos memorables, de chulerías y de bendiciones (esta limonada es un paseo por el año completo). Una que otra preocupación también, un desorden aquí y allá, pero el balance de las alegrías sobrepasa por mucho el de las malas noches y los momentos en los que las fuerzas me faltaron.

El pasado sábado celebramos el primer cumpleaños de Isabella y aunque hay sopotocientas fotografías, quise eternizar una sola en este post (luego, con más tiempo, quizás añada una galería más completa). Creo que esta foto define todo, el cumpleaños, la alegría y la vida misma de Isabella.

Puras sonrisas en todas partes, todos pendientes de ella y ella… ¡pendiente de su hermoso bizcocho!

Una foto para definir la felicidad

Una foto para definir la felicidad

Un paseo por el primer año de Isabella

Seguramente usted sabe que tengo dos hijas: Vielka, que cumplirá 13 años el próximo mes, e Isabella, quien llegó a nuestras vidas hace hoy justamente un año. Desde que me convertí en padre la primera vez, he tenido una debilidad natural y bastante conocida por mis hijas. Isabella, de alguna manera, tiene una ventaja sobre Vielka, y es que nació en una época en la que es sumamente fácil documentar con fotos, audio y video todos los pasos de una criatura.

Por eso, poco antes de que Isabella naciera, instalé una aplicación muy interesante en mi teléfono: 1 Second Everyday, creada por un desarrollador peruano y que está disponible tanto para Android como para iOS. Con 1SE pretendía guardar un segundo de la vida de Isabella cada día. Luego también empecé a usar Collect (solo en iOS)

Existen literalmente cientos de proyectos como este, pero como es natural, cada autor que hace un video como este piensa que el suyo es el mejor. Yo no pienso ser excepción y quiero compartir con ustedes este año de risas y algunas lagrimitas, de hermosas emociones, de llantos, de sonrisas y de ese maravilloso juego de aprender a comunicarse con una bebé que a su vez desarrolla su propio lenguaje para expresarse.

El primer año de Isabella from Darío Martínez Batlle on Vimeo.

Isabella hoy llegó a su primer año, el que espero que sea solo el primero de muchos que podré ver. Desde que anuncié que estábamos embarazados en abril del pasado año, he sentido una grata sensación de alegría de parte de la comunidad que usa parte de su tiempo en prestarle atención a mis pendejuanas en Twitter, Facebook, Instagram y otros espacios digitales. Quiero decir que estoy muy agradecido de saber que tanta gente ama a Isabella aún sin conocerla, que se alegra cuando la ve, que comenta en mis fotos y videos y que de lejos o de cerca, está pendiente de su desarrollo. Confío en que tanto Sarah como yo, lograremos encaminar a Isabella con suficientes valores y decencia para que trille un sendero que sume a la humanidad.

Gracias por acompañarnos este primer año. ¿Están listos para el segundo?