Según el cronograma del Ministerio de Educación, el año docente 2020-2021 iniciará el 2 de noviembre, por lo que una gran parte de los estudiantes en la República Dominicana aún está “de vacaciones”. Sin embargo, muchos centros educativos del sector privado ya han empezado alguna forma de trabajo formativo. El Ministerio de Educación dio luz verde a aquellos planteles que estuvieran preparados para la virtualidad (sobre todo aquellos que ya tuvieron un “ensayo forzado” para cerrar el pasado año lectivo).

Los resultados de aquel inesperado y violento “bautismo tecno-educativo” fueron variopintos. En algunos pocos casos, la experiencia resultó positiva, pero para la mayoría de las escuelas y colegios (y sobre todo, para nosotros los tutores y alumnos), el ejercicio fue traumático… por decirlo de una forma menos “terrorífica”.

Recordando esa “epopeya familiar” y mirando los escollos que muchas familias amigas tuvieron que vadear para finalizar el año escolar, no me asombra tener “el pecho apreta’o” ante lo que se avecina. Si usted tiene muchachos en edad escolar, apostaría que se siente igual. A un mes de mi limonada sobre el plan educativo, las preguntas siguen pendientes.

El colegio de mi hija menor ya está operando. Tuvimos ya una “semana de ambientación” y estamos en un proceso de nivelación que busca rellenar lagunas dejadas por la improvisada premura que vivimos en la primavera. Las clases formales del año escolar iniciarán el mes entrante y se espera que para entonces ya todos los estudiantes, docentes y padres podamos trabajar juntos como un engranaje optimizado. O al menos con eso soñamos.

Me voy a reservar juicios sobre lo que está haciendo el colegio de Isabella, primero porque quiero confiar en que los baches serán subsanados y segundo porque estoy claro de que tanto ellos como nosotros estamos en el mismo equipo (aunque a veces parezca que no).

¡Qué golpe!

Lamento decirlo, pero me temo lo peor con este año escolar. Quisiera tener el optimismo de Fulcar, pero no. Mi hija y probablemente la mayoría de nuestros hijos podrán superar la prueba porque estamos un tanto preparados (y con todo, no va a ser nada fácil). Pero el país va más allá de nuestro ombligo y el sistema educativo es mucho más grande que los que estamos en las redes sociales. Hay escuelas (muy cerca de cualquiera de nosotros) que se van a decular feo en este año escolar. Escuelas que históricamente van muy forzadas, ahora van parecer barcos a la deriva en alta mar, llenos de agujeros y sin energía, y la tripulación del Almirante Abinader y el Capitán Fulcar no va a poder impedir el atroz desenlace.

Majomenamente así veo el año escolar. Foto: insung yoon

En absolutamente ninguna de las películas sobre catástrofes mundiales se aborda el efecto demoledor que tiene perder (o desperdiciar) un año escolar. Tanto en lo económico como (que es peor) en la calidad de vida de una población. Hay quienes dicen que al final de la pandemia habremos retrocedido más de 15 años de crecimiento económico. ¿Pero qué se dice del nivel educativo? Todos los indicadores de riqueza (o pobreza) serán vapuleados por la pandemia en el corto plazo, pero el boquete que dejará este funesto año escolar en nuestro país y el mundo tendrá ecos por mucho tiempo, décadas en el futuro.

A nivel psicológico, la pandemia está haciendo estragos en los adultos… ¿se imaginan lo que esto provocará en nuestros hijos en el largo plazo? Aunque no me quiero guiar por lo que leo, pero ya dicen que los índices de depresión y suicidio están mucho más elevados luego de que estamos en esto. Es urgente que como padres estemos preparados para lidiar con hijos muy afectados por todo lo que este año escolar especial va a implicar.

Pero para ser positivo…

Originalmente, esta limonada llegaba hasta el párrafo anterior. La leí y me sentí horrible, desesperanzado, derrotado. No es mi trabajo dorar la píldora, ni me sale bien el allante. Así es como veo las cosas y Monesvol sabe que lo que más quisiera es que el tiempo me calle mi #$/&@dita boca con un año escolar exitoso. Es solo que, como cantaba José José, “Pero lo dudooooooo”.

De todas formas, me parece buena idea intentar preparar a mis colegas padres y madres para lo que viene. Estos son consejos simples que se me ocurren (muchos los he aprendido A.P.C., otros los he leído). Son ideas para vadear la crisis. Ojalá les sirvan de algo.

Define áreas de trabajo

Si tienes escritorios así de limpios, ¡adóptame! Foto: Alexandru Acea

No caigas en el ganchazo de dejar que tus hijos tomen clases en sus habitaciones porque desde que tus hijos estén en la segunda clase, la cama les va a picar un ojo. Además, debes promover que desde el primer día los muchachos tengan un ambiente apto para aprender. Si puedes procura conseguir con un escritorio pequeño y una silla cómoda para cada muchacho.

Mientras más “fronteras visibles” puedas crear para separar los espacios de enseñanza de todo lo demás, mucho mejor.

Define espacios separados

Así, pero más despegados… Foto: Jud Mackrill

Si tienes más de una persona tomando clases virtuales, es imperativo que definas espacios separados para cada estudiante. Olvídate de la mesa del comedor, porque ni aunque lograras que cada uno tenga audífonos inalámbricos, no es viable.

Piensa en lo distinto que es la educación a distancia comparada con la presencial: Ahora cada niño tiene que empatizar con sus amigos a través de una pantalla, pero tendrá a su lado a hermanos que estarán en otros niveles, también buscando conexión con sus propios amigos. Es crucial que, en la medida de lo posible, cada persona tenga su propio espacio.

El tema de los horarios

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Yo sé que es un lío, pero hay que organizarse… Foto: Startup Stock Photos

Por más “online” que sea la enseñanza, es crucial que se mantengan ciertas disciplinas. Iniciar labores a una hora establecida es un aspecto esencial de esta etapa. Los programas incluirán enseñanza asíncrona (cada estudiante la recibe a su ritmo) y enseñanza síncrona (ahí entra Zoom, Meet, Teams, y las videoconferencias con todos los estudiantes del aula para discutir temas puntuales). Lo insoslayable es que respetes los horarios de cada cosa, porque si no los respetas tú, júralo que ellos no lo harán.

Quizás llegue un día en el que toda la enseñanza sea asíncrona como en Coursera, DataCamp, Khan Academy, etc… pero estamos muy lejos de eso aún.

No te hagas el caprino demente

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Fájate ahí, campeón… Foto: August de Richelieu

Antes de la pandemia ya era importante que tus hijos desarrollaran el hábito de aprender… ahora lo es mucho más. El reto es más alto por los obstáculos que tenemos en esta coyuntura, por lo que necesitas acompañar a tus hijos más que nunca. Tienes que obligarte a darles seguimiento, a ayudarlos con las tareas y siempre que puedas, a estar cerca de ellos durante la docencia.

He sabido de padres molestos porque “pagué el colegio, pero al final tuve que sentarme con mi hijo a explicarle las cosas y a hacer tarea con él”. Yo sé que es duro, pero creo que más que un fastidio, esa realidad tiene un altísimo componente de bendición. Aunque llegues explota’o de la oficina, o estés saturado de trabajo en casa, los padres deberíamos estar agradecidos de poder ser protagonistas de la enseñanza de nuestros macacos.

Y aunque sé que eso suena poético mientras muchos padres se están comiendo un cable con todo lo que implica esta situación, recuerda que son TUS hijos. No son del colegio ni de la $(“#)#!@ profesora.

Habilidades blandas

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Estimula lo que no se aprende en libros. Foto: Andrea Piacquadio

Especialmente si trabajas desde tu casa, es oportuno que mires cómo fomentar la amabilidad, la disciplina, la responsabilidad, la puntualidad… habilidades que no aprenden en ninguna clase, pero que son piedra angular de una personalidad de valor.

¡Tocaron el timbre!

Saca ese tiempo, ¡lo necesitan todos! Foto: Ketut Subiyanto

Cada colegio incluirá sus propios recreos para cambiar de posición, distraerse un poco, descansar la vista… estos descansos no son opcionales ni son pérdida de tiempo. Te toca reforzarlos.

Psicología pandémica

Ármate de herramientas de la psicología para afrontar los conflictos que vendrán, los cuales probablemente nunca habías visto antes (porque esta pandemia tampoco la habías visto antes, no?). Lee, asesórate con profesionales serios de esta rama para que no ahondes los daños con tu inexperiencia. Busca ayuda de inmediato si notas conductas que no sabes manejar, porque a la larga bien podrían ser señales de efectos psicológicos que, efectivamente no podrás manejar.

Al final…

¿No les gustaría irse a dormir, darle a un botón y despertar en el 2022 o algo así? ¿Saltarnos todo lo que viene, porta’mí lo que pase? No sean jabladores, todos hemos querido eso. Lo obvio es que no podremos, así que nos toca fajarnos, día sobre día ir aprendiendo, desaprendiendo y ayudándonos unos a otros.

Yo los espero a la salida.

14 Comments Un sombrío año escolar

    1. @dariomartinezb

      Jejejeje, por eso digo, la primera parte de la limonada es pensando en esas familias que no tienen na. Ellos serán los más jodidos, para esa inmensa mayoría de la población no hay ni un consejo válido en mi limonada… pero se que mi lectoría no está tan debaratá (si lo estuvieran, no tendrían tiempo ni medios para leerme). La segunda parte de la limonada es para nosotros, los que más o menos tenemos oportunidad de salir bien de este berenjenal.

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  1. Francisco

    Mi opinión es que cada quien tiene realidades distintas: edad de los hijos, trabaja desde casa o no, actitud de los hijos, espacios de la casa, presupuesto familiar y muchos, pero muchos factores más. Cada quien debe identificar su realidad y actuar en base a ella, conveniencias y desventajas. Por ejemplo, tengo una niña en segundo de primaria y mellizos en primero de primaria. No podemos contar con la autonomía de ellos para tomar clases. Esta semana estoy de vacaciones y es atendiendo a todos los factores que mencioné.

    Lamentablemente los profesores no tienen todas las posibilidades para identificar si un niño se retrasa, por qué lo hace, qué inquieta a los niños y demás, si están utilizando las herramientas debidamente. He tratado de observar todo esto en clases. Los profesores están llevando un programa, lo cual es correcto, pero quizás el mayor desafío que tiene mi hijo es escribir fluidamente en la PC y le estoy asignando tareas de ese tipo para que se familiarice con el teclado. Pero eso no lo ve el profesor y tampoco tenemos el espacio de hablar con ellos cuando íbamos a recoger a los niños al colegio.

    Hay niños que son más activos con los micrófonos e imponer el respeto en clases de hace más difícil para los maestros con niños en esa edad. Con los mellizos que están primero solicitamos que estén juntos por temas de espacio, tiempo y tecnología. Ellos tienen aptitudes y actitudes diferentes. Por ese lado no es bueno tenerlos juntos, porque uno puede imponerse al otro. Pero ambos respetan los turnos y he sido testigo como en mi casa que tengo dos niños en el mismo curso pasan el día sin participar en clases, mientras que otros participan múltiples veces, en algunos casos, sin concederles turno.

    Este proceso es complicado para todos, pero como dices, debemos mantenernos involucrado hasta que el respóndanos al codazo que nos despierte de la pesadilla esta.

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    1. @dariomartinezb

      Así es… cada caso será siempre particular. Interesante lo que tienes, tres menores de edades muy cercanas, tomando clases virtuales iniciando la primaria. Yo solo tengo a Isabella y estoy al salto de la pulga, no me quiero imaginar ustedes. Buena idea lo de tomar vacaciones, mi esposa y yo evaluamos hacer lo mismo, pero contamos con “la ventaja” de que tenemos un adolescente que nos está ayudando con que Isabella haga su trabajo. Claro, él tiene su propia responsabilidad, pero al ser mayor, puede ayudarnos. Tendremos que estar mucho más de cabeza en la educación de los hijos, y eso, aunque es un fastidio porque implica más estrés del que ya tenemos, al final también es una buena oportunidad de apoyarlos. Ojalá que salgamos con bien de todo esto. Gracias por la visita, Francisco!

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  2. aliradel acevedo

    Soy Maestra y de este lado a la mata se le cayeron todos los limones. Entre el Internet y las diferentes plataformas, los estudiantes, el microfono y la camara no sale un jugo. Bay!

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  3. Dinanyeli

    Hola Nica. La realidad es que debemos aprender a vivir en este nuevo estilo de vida. Mí hija está feliz y yo también. Me prepare y cree un ambiente cómodo, ella sabe que esto es lo que nos toca y está enfocada. Cómo escribió uno de tus seguidores esto es una lucha independiente cada uno tiene que hacer su esfuerzo por la educación de su hijo. Aunque suene egoísta, pero cada cabeza es un mundo. El colegio de mí hija se preparó, nos preparó y está preparando a los estudiantes, muy conforme con el esfuerzo de los maestros y maestras. Por eso a diferencia tuya estoy positiva con este año escolar.

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    1. @dariomartinezb

      Hola querida Dina 🙂 Déjame aclarar, mi pesimismo no es personal. Isabella y todos sus amiguitos van a salir adelante, así como la mayoría de los hijos de padres y madres medianamente preparados para la virtualidad. Pero la triste realidad es que NO somos mayoría ni estamos cerca de serlo. Los planteles que van a joderse son muchos más que los que imaginamos… Los estudiantes que básicamente van a perder el año (por deserción tecnológica o por deserción operativa, ni siquiera porque no quieran ir a las clases), será terrible… Y como país, eso nos joderá por décadas. No quiero presagiar el desastre, solo lo alerto porque al menos nosotros podremos salvarnos… pero ¿y después, qué?

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  4. Floralba

    Mi niña está en pre-primario, o sea que estoy repitiendo ese curso en este momento jejejeje.
    Mi aprendizaje es que los niños se adaptan por mucho más fácil que nosotros; para ella es una nueva forma de encontrarse con sus compañeros. Dice que “tiene una reunión “, no que “tiene clase”.
    Y con esa mirada de ella, he tratado de tener cuidado en cómo me expreso, si me escucha la queja la va a replicar; aunque yo me esté volviendo loca….trato que para ella sea transparente, porque está feliz abriendo y cerrando su micrófono sola y orgullosa de qué ya sabe a qué link darle para conectarse.

    Me he dado cuenta, por una personalidad que además se parece a la mía, que hay otros que participan más que ella; pero habiendo estado en algunas presentaciones del año pasado, sé que es un tema de ella y no de que los profesores no le dan la oportunidad. Si le preguntan, ella responde….sino no le preguntan, aunque sepa no habla. ¿Cómo hago para desarrollarse eso? No sé, a mí me lo mostró una profe en 7mo de primaria y el mundo no se acabó porque los años anteriores yo no participara más.

    Ah! Cambié de tablet a laptop, acepté que le resulta más cómodo ver las caras de todos los niños y le entregué (insertar música de drama) mi laptop personal.

    Y bueno, ahí vamos.

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    1. @dariomartinezb

      Jejejeje, al menos eso tendrán de ventaja los muchachos, que ya tendrán esa parte de la virtualidad como segunda naturaleza. Haces bien en empatizar con ella, ese es probablemente uno de mis principales temores porque imagínate, los adultos estamos muy jartos, y muchos estamos teniendo problemas serios de socialización con la realidad de esta virtualidad en lo laboral y personal, fácil que esas frustraciones no las canalizamos bien con los niños.

      Sobre lo de cómo estimular su participación, quisiera poder ayudarte pero la verdad no tengo idea. Me pasa lo mismo, y es un drama porque nosotros estamos trabajando también, sacamos tiempo para ayudarla y eso, pero en general Isabella hace su tiempo reglamentario sola. Habrá que leer e investigar al respecto, sí.

      Yo también solté en banda la tableta de ella y le tengo mi laptop para álgunas de sus clases. En realidad la tableta funciona pero no es tan cómoda como la laptop.

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  5. Bere

    Estoy de acuerdo con Darío: aunque muchos de nosotros con hijos en colegios privados ya empezamos a salir adelante con el año escolar, una gran mayoría está prácticamente en el limbo con respecto al tema (noviembre es expectativa/realidad). Y eso, como ciudadanos, debe preocuparnos. Que en lo personal nuestros hijos se estén adaptando bien o mejor, según el caso, es una preocupación menos. Por lo menos. Empatía, amigos, empatía.

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    1. @dariomartinezb

      Hola Bere! 🙂

      Sí, realmente a mí me preocupa mi ombligo más que nada, mi hija pequeña que está siendo obligada a virtualizar de repente para estudiar… Pero viendo el sistema educativo nacional, es para preocuparse… Y la educación que en tiempos normales es un segregador social, esta vez va a ser más cercenante. Un bobo…

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  6. Elio Veras

    Darío, gracias de ante mano por el artículo y por los consejos. Tengo un niño en quinto grado, tuve que fajarme con él a ayudarlo a terminar el pasado año escolar. Es un gran reto para nosotros como padres, para el sistema educativo y todos en general.

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    1. @dariomartinezb

      Aplausum. Realmente es así, un reto del carajo. Hay que fajarse para sacar adelante los hijos… Pero los que no pueden, van a ir bien forzados. Duro el caso.

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