Todo era risas y diversión, hasta que tocó abandonar el poder. Ayer el Partido de la Liberación Dominicana recogió sus motetes y por segunda vez (ya lo hizo en 2000) bajó las escalinatas del Palacio Presidencial. A partir de ahora, y casi siempre con razón, podrás culpar al PLD de todo lo malo que nos toque vivir (ya lo hicimos con Hipólito y el PRD en 2004).

En el ambiente actual, cuando todavía estamos “quitándole los plásticos” al nuevo gobierno, y cuando todos estamos felices y contentos con la ilusión de que #AhoraSí vamos a ver caer los corruptos y a reencauzar el país, es muy fácil emitir juicios y hacer acusaciones sin base y sin cuidado, siempre que el culpable sea el PLD.

Por eso, no me sorprendió en absoluto cuando leí muy temprano en la mañana de ayer al periodista José Peguero cuestionar si se “habían robado” las cuentas de la Presidencia y la Vicepresidencia.

https://twitter.com/josepeguero/status/1294971802217779201?s=21

Luego de ahí, no fueron pocas las “teorías de conspiración” que surgieron para acusar al PLD de haberse “robado” esas cuentas. Otras figuras de la prensa, como Altagracia Salazar, también cayó en conjeturas, pecando flagrantemente con ligereza y holgazanería por no preguntar antes de hablar.

https://twitter.com/altagraciasa/status/1295100271396347905?s=20

La cereza al pastel la colocó la autodenominada politóloga Angely Moreno con esta perla, horas después de que el tema estaba altamente discutido y debatido.

https://twitter.com/AngelyMorenoRD/status/1295148805738946561

Me pasé buena parte del día de ayer intentando hacer entrar en razón a mucha gente. La oleada de indignación de decenas de usuarios exarcerbados por los tuits de Peguero y Salazar fue inmensa. Fue terrible el efecto que estos tuits (y otros que no capturé) produjeron en una parte de la sociedad (tan presta a alterarse al menor aspaviento), pero absolutamente evitable. Explicar lo sucedido con hechos y datos no ha sido fácil para mí ni para nadie.

Otros profesionales del área, conocedores de los manejos de las redes sociales procuraron, también sin mucho éxito, que la cosa se entendiera. La explicación de Juan Isidro Acevedo para el Snack Report me pareció muy completa:

¿Entonces, todo clarinete?

En lo que a mí respecta, sí. Luego de un proceso ejecutado por la DICOM en coordinación con las autoridades entrantes, las principales redes sociales han iniciado la migración de perfiles. El contenido de las cuentas de la Presidencia y la Vicepresidencia del saliente gobierno quedarán como cuentas de consulta y archivo, y serán gestionadas por la institución idónea para ello: el Archivo General de la Nación. La Presidencia y Vicepresidencia actuales iniciarán con cuentas en cero, usando los mismos “usernames” que ya conocemos: @PresidenciaRD y @ViceRDo.

Cada red social opera siguiendo sus procesos y protocolos internos, a los que todos (incluyendo los gobiernos) se someten. Los asuntos de Estado son manejados con especial cuidado por las redes, por razones más que obvias. Ningún Zuckerberg ni Dorsey va a querer que por un manejo inapropiado de estos casos se arme un lío internacional. Y además, hay que mantener contentos a ese anunciante, no?

Por todo esto, ahora quiero hablarles del “último robo” que el PLD cometió contra nuestro país.

Dos cheles de profesionalismo

Una de las escenas más importantes de la historia de Spider-Man es cuando el Tío Ben le recuerda a Peter que “un gran poder conlleva una gran responsabilidad“. Esa frase siempre me ha parecido una de las líneas más solemnes de la cultura popular, una que trasciende el universo de los cómics y que termina aplicando a todo. Hasta a nuestras palabras. Una palabra puede construir o destruir y usarla es lo más cercano a un conjuro mágico. Con sobrada frecuencia hemos dicho cosas que han cambiado amistades, negocios, juegos y amores.

Image for post

Por eso, quien vive de la palabra no puede ser nunca ligero. Aquellos cuyo oficio es informar a la población tienen un poder inmenso sobre las masas, y sus palabras pueden conducirlas al error o a la luz. Los periodistas y comunicadores son seres humanos proclives al error como cualquiera, y precisamente por eso es crucial que cuiden mucho más que nadie no hablar disparates, no exagerar, no usar aspavientos, no sembrar conjeturas. Especialmente cuando sus inquietudes pueden ser respondidas con claridad meridiana ejerciendo el oficio que se supone que respetan: Investigando, contrastando, validando, verificando, cuidando no excederse en sus palabras (porque no basta tener la razón, hay que saber tenerla).

Nuestro país lleva décadas sufriendo terribles desgastes en los medios de comunicación. La erosión de la credibilidad, el cuestionamiento de la integridad o hasta el sano juicio de muchos comunicadores ha venido en declive. De esto, quizás, podamos culpar al PLD también, porque sin duda alguna, la labor de la DICOM en financiar decenas de “emprendedores de la comunicación” que tienen muy poco calibre ni mérito para ejercer el periodismo, ha socavado también la trayectoria de figuras de la comunicación bien asentadas, que de un tiempo a esta parte se han especializado en publicar bulos, amplificar mensajes sin investigarlos, caer en francos troleos (cosa que desdice muchísimo de su buen tino).

Los botones de muestra que puse arriba son de gente que lleva décadas ejerciendo el periodismo de forma vertical (y a quienes tengo en altísima estima). Pero la ligereza le hace daño a la profesión cuando, urgidos por la inmediatez de las redes sociales, despachan publicaciones personales fruto de una sistemática holgazanería por no buscar contraste, por no investigar un poco. Es más fácil lanzar conjeturas sin ir a la fuente. Y no son ellos los únicos, aunque son los ejemplos que más me duelen.

Ojalá..

Tomar el incidente de ayer para intentar hacer un juicio sumario contra dos periodistas de larga y buena trayectoria podría considerarse un exceso. Seguramente lo es. “No es para tanto, Darío, eso pasa a cada rato con otros periodistas, incluyento las bocinas”. Y precisamente por eso escribo. Porque en algún punto de los años morados se perdió ese sentido de recato, el miedo de decir disparates. Quizás no es culpa del PLD, sino de las mismas redes sociales, que nos empujan a la eyaculapinación precoz. Pero sea una cosa o la otra, la verdad es que hay que ponerle freno a esa ligereza.

Ojalá que el cambio de gobierno contribuya a bajarle dos o tres cambios a la intensidad de los buenos periodistas y que no se sumen al circo de desinformación que han montado decenas de aparecidos y trepadores. Que el periodismo también experimente un resurgir, un reverdecer. Que se respete la profesión, una de las más hermosas de nuestro mundo. Que, igualmente, los ciudadanos ejerzamos el derecho de exigir profesionalismo, entrega y diligencia en los periodistas para que no suelten tantos “huevos de avestruz” en las redes sociales.

Ojalá.

3 Comments El “último robo” del PLD

  1. Jb

    En mi opinion lo que debió de hacerse es dejar la cuenta igual (igual nombre, mismos seguidores) y migrar solo las publicaciones (no comentarios) a una cuenta llamada Gobierno Dominicano 2012-2024

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    1. dariomartinezb

      Ese esquema no fue acordado entre los salientes y los entrantes. Literal, lo que se ha hecho ha sido en coordinación con ambos equipos.

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    2. dariomartinezb

      Lo que es realmente importante es que lo sucedido fue acordado por las autoridades salientes y las entrantes, no hubo sorpresas. Pero sí debieron informar con tiempo sobre lo que pasaría, así se evitaban los líos.

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