Las siete potencias que esclavizan a la República Dominicana

Nota: Si a usted no le gusta leer mucho, puede seguir de largo. Esta limonada nació para ser extensa, porque combate siete grandes maldiciones que oprimen a mi país. Yo sólo deseo que quien se anime a leer todo esto, también se anime a compartirlo, a meditarlo y a ponerse las armas contra los invasores que tienen esclavizado nuestro país. Esto requiere gente dispuesta a leer y a actuar. ¿Te animas?

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La libertad es un concepto hermoso, pero puede también ser difuso y engañoso, como esas postalitas de la infancia que cambiaban según la luz y el ángulo en que se las miraba. Es romántica la libertad, no cabe duda, y hermosa cuando se yergue desafiante para combatir la opresión del invasor. Es el sentimiento más puro que logran parir las sociedades, y de alguna forma se vuelve el cemento que cohesiona la voluntad popular ante las amenazas de fuera.

Un ejemplo de este lado bonito de la libertad lo tuvimos hace apenas unos días cuando se supo que los Estados Unidos pretenden construir una base militar en la Isla Saona. ¡Qué patriotas y soberanos nos volvimos de repente! Cientos de dominicanos y dominicanas dieron un respingo y se pronunciaron vehementemente en contra de la idea con tal rapidez y contundencia que el sentimiento patriota brotó profundamente en todas partes. Se diluyeron las diferencias partidarias, se borraron las pugnas intestinas, se olvidó el color de la piel y la mucha o poca alcurnia del apellido, y el mensaje llegó durísimo, como si Senén Sosa de nuevo cerrara sus puños y volviera a enfrentar, borracho o no, al asombrado Marine.

Nos volvimos Senén Sosa

Nos volvimos Senén Sosa

Algo similar sucede hoy con miles de compatriotas que se han quedado lícita y genuinamente encantados con el “doodle” de Google alusivo a nuestra independencia. Los mensajes de admiración y patriotismo que he leído son estupendos y me alegra mucho que la gente se sienta tan dominicana. Cuando veo manifestaciones como esta, o como cuando Félix Sánchez, Marcos Díaz y Amelia Vega hicieron que uno sacara la bandera sin ser 27 de Febrero, me lleno de alegría por dentro y hasta me contagio del sentimiento de orgullo.

El doodle de Google para la República Dominicana

El doodle de Google para la República Dominicana

Pero… ¿vale la pena ser dominicano?

Según los libros de historia, compramos la libertad a punta de lanza hace 168 años a base de sangre y fuego, enarbolando ideales puros. Pero más que la retórica pregunta, debemos ir más lejos… ¿merecemos ser libres? ¿De verdad valoramos la susodicha soberanía? Ahí es cuando me empiezan las dudas. ¿Realmente somos libres? ¿Libres de qué? ¿Libres para qué?

¿Libres para abrazar la mediocridad como manera de subsistir? ¿Autónomos para preferir que cualquier extranjero nos trace pautas porque Guacanagarix así lo perpetuó? ¿Soberanos para endosarnos como lapas o rémoras al triunfo de alguno de los escasos talentos que como estrellas fugaces cruzan por el firmamento, solo porque nació en nuestro país? ¿Independientes para conformarnos con haber participado, con haber hecho “nuestro mejor esfuerzo”, porque “lo importante es competir” cuando en el fondo ni siquiera estuvimos preparados?

¿Somos libres, de verdad libres? ¿Independientes, de verdad independientes? ¿O quizás somos peones de potencias extranjeras, tanto políticas como comerciales y hasta culturales, que nos usan a su antojo porque si no se cae un acuerdo o se cancela una ayuda? ¿De qué nos sirve ser libres si seguimos siendo esclavos de los peores vicios de la humanidad?

Nuestras esclavitudes

La libertad es un concepto difuso y engañoso, ya lo dije antes. Hoy estamos felices por nuestra celebración de independencia, y no critico eso. Alegrarse es justo y necesario… pero reflexionemos, dominicanos, dominicanas. Nuestro país no es libre más que en libros. Tenemos cadenas económicas que nos ahogan, grilletes morales que no nos dejan salir de la mediocridad, cepos culturales que nos impiden abrazar mejores artes, candados sociales que nos mantienen postrados, sumergidos en dembow, romo, cueros y drogas.

Como sociedad somos más esclavos que nunca. La verdadera libertad aún no ha llegado. Los Trinitarios sólo lograron liberarnos de una faceta de la opresión, pero aún queda mucho más por combatir. Derrotar a Haití y luego a España para hoy poder celebrar una independencia, es bonito y sirve como motivo para las clases de historia patria de los pequeños… pero hay otros imperios que aún nos subyugan, imperios sin bandera y sin soldados, imperios más crueles que cualquiera que conociera el fragor de la batalla. Estas son algunas de las facetas en las que la luz de la realidad nos muestra la cara magullada de la libertad que aún está prisionera, encarcelada en la falsa concepción de que hace 168 años somos soberanos.

¡Esclavos, conozcan a sus opresores!

1: La deshonestidad

Somos esclavos de la trampa. Y somos esclavos de ella desde los propios pupitres escolares. Mentimos en los exámenes, nos fijamos, sacamos “chivos”, nos decimos las respuestas en intrincados códices cuyo aprendizaje cuesta más que la propia clase. Y cuando llegan las notas nos enorgullecemos de que pasamos sin estudiar, y hasta le echamos vaina a quienes se fajaron a quemarse las pestañas “como un grupito de pendejos” estudiando para al final sacar peores notas que nosotros.

Y aprendemos que las pruebas se pasan con trampa, por eso inventamos todas las mentiras para engañar al cónsul cuando vamos a buscar visa, disfrazamos los informes que entregamos en la oficina para que no revelen que no hicimos bien el trabajo, escondemos amantes llamándoles “amigos/as”, nos robamos la luz, el cable, el wifi del vecino y perfeccionamos muchas otras formas de engaño, con lo cual no hacemos más que empequeñecernos… aunque por dentro siempre podamos decir que el dominicano “se la busca como sea”.

2: El irrespeto

Otra de las esclavitudes capitales que tenemos es la de creer que somos más “gente” que todos los demás. Que a nosotros hay que atendernos primero en la consulta médica porque nuestro tiempo vale más que el de todos los que están esperando desde las 8 de la mañana, que es correcto que nuestro expediente se cuele encima de todos los que tenían prioridad porque lo nuestro tiene más peso, que está bien que se nos aplauda por un trabajo que realmente hizo un subordinado al que no le tocará ni siquiera una palmadita. Somos abusadores de cualquier posición de ventaja que alcanzamos de manera que nos hacemos indignos de cualquiera.

Y la mayor de las victorias de la falta de respeto es la que consigue sobre nosotros mismos. Nada causa más alegría a Dios del Irrespeto que vernos a nosotros mismos haciendo un grotesco harakiri con la dignidad que queremos imponer ante los demás… Nada más patético que ver nuestra bajeza envilecer el espejo. El mayor irrespeto es el propio, y el triunfo máximo del autoabandono.

3: La indisciplina

De todas las esclavitudes dominicanas, la indisciplina es la más humilde, la que menos se resalta, la que más fácilmente pasa desapercibida. No nos damos cuenta de ella ni siquiera cuando la criticamos en otros. Podríamos ver fácilmente que alguien nos faltó el respeto o que fue deshonesto contra nosotros, pero ¡cuánto nos cuesta ver la falta de disciplina! No hay dieta que perdure, no hay rutina de ejercicios que se vuelva hábito, nunca cumplimos las resoluciones de Año Nuevo, no hay tarjeta de crédito que no caiga en mora… somos expertos en soltar en banda cualquier cosa que amerite un método, que tenga reglas. Aplaudimos a hombres como Manny Ramírez, quien es un virtuoso del béisbol pero adolece de no seguir ninguna norma. Pareciera que su concepto de la disciplina es multiplicar por -1 todo lo que esté establecido.

La constancia es la más ausente de las virtudes del dominicano, y por ello la monarquía de la indisciplina encuentra tanta tierra fértil.

4: La impuntualidad

Tamaña esclavitud. Atada a la indisciplina y a la falta de respeto, el dominicano es un artista de la relatividad del tiempo. Para nosotros, “5 minutos” no son 300 segundos, sino que pueden durar más que los del cuarto cuarto del partido final de la Serie de Campeonato de la NBA… cualquier cosa entre media hora y una semana.

Tan esclavos somos que tenemos nuestro propio huso horario: La mítica “Hora Dominicana” mediante la cual se formalizan desde actos presidenciales hasta encuentros amorosos y cuyo margen de exactitud con respecto al reloj es más amplio de que orillas del Amazonas.

5: El recueste

“¿Para qué fajarme si puedo encontrar un pendejo que me coja pena y resuelva mi problema?”, parece ser el moto de miles de dominicanos y dominicanas que salen a la calle todos los días cantando como el pana del anuncio de Barceló “Dime, hoy e’ mi cumpleaño, dame algo!”. Y los “free-riders” están en todas partes, empezando en la edad escolar cuando había que juntarse en grupos para hacer trabajos. En las oficinas también los tenemos, escondiendo sus ineficiencias en el trabajo del equipo sin considerar que el equipo fuera mucho más grande si no hubiera recostados. Aparecen también en cada esquina agarrándose de cualquier pendejada para pedir, y se pasan la vida con una herida en el costado que se pintan con mertiolé todos los días.

¿La universidad del recueste? Sin duda alguna, el Congreso Nacional. El lugar que cuenta con el más alto margen costo/beneficio del mundo. ¿La sucursal de esta universidad? Los barrios donde se producen miles de “artistas” exponentes de obras maestras del dembow, el reguetón, el mambo con o sin tiraera y otras aberraciones musicales.

6: El conformismo

El conformismo es como el recueste, pero para adentro. Mientras los recostados se valen del recueste para “joder a los demás”, el conformismo nos jode por dentro, nos invita a no afanar tanto porque “total, como quiera no vale la pena”. El conformista solamente conoce la mediocridad, le satisface el esfuerzo mínimo y cuando ve películas o lee libros de autosuperación solamente suspira y se queda pensando que sería bonito ser así, pero eso cuesta demasiado trabajo.

Conformarse pudiera sonar como una palabra bonita. Quizás lo sea, pero no debe ser jamás una actitud, una cualidad que nos identifique. Conformes nunca, porque el que se conforma se estanca. El conformista es el que se mimetiza con el entorno, que se adapta a las circunstancias, y que se acopla tanto a lo que le rodea que no se ocupa de cambiar las cosas.

La mediocridad campea en nuestro país. La tenemos en todas partes, monumento del conformismo, del estancamiento, de la cantidad de cosas que se hicieron así porque así se han hecho siempre. ¿Pensar fuera del cajón? Para qué si eso cuesta tanto. El conformismo lo aprendemos, también, en la propia escuela, y es parte del adoctrinamiento oficial del sistema educativo. Nuestras escuelas sólo enseñan a repetir, nunca enseñan a pensar, jamás retan, no existen mecanismos en los que nuestros hijos se vean forzados a valerse por sí mismos.

7: La vagabundería

La he dejado para último porque era la más obvia. Nuestro país es esclavo del sexo, del romo y del vicio. Y los exponentes “artísticos” de hoy día no hacen nada para disimular la Trinidad de la Vagabundería que ensalzan en todas sus “canciones”. Ejemplos sobran pero dos títulos bastan: “Ella quiere tinte, tarjeta y cabaña” y “yo ando armao, bebío y con cualto”. Y estos son dos temas actuales, pero cuando esta limonada pase de moda otras “perlas” tendrán mucho más vigencia que cualquier canción con mensaje positivo. ¿Más ejemplos? Pasen a leer a Luis M Then y a Milca Peguero para que lean qué tan profundo es este tema.

Claro, el atrasado soy yo, el dinosaurio, el que no progresa, que no evoluciona… pero no hay dudas de que la clase de música que hoy suena en todas partes es reflejo de la vagabundería que reina en este país, un poderío que nunca nos permitirá ser verdaderamente libres de toda opresión extranjera o criolla.

La verdadera libertad

Como país necesitamos combatir estos enemigos. Pero en esa lucha, cada quien es un soldado que debe combatir primero en su campo personal, porque sólo entonces podemos transformar a los demás. Debemos insistir en hacer que esta guerra sea tan fuerte que la mantengamos aún contra la marejada contraria que enfrentaremos. El caudal de podredumbre que fluye en la República Dominicana no se revertirá sólo con que yo lo diga en esta limonada. Amerita que cada uno haga el compromiso y enarbole una cruzada personal con cojones blindados.

La verdadera soberanía debe movernos como nación a rechazar el imperio de las siete potencias: la deshonestidad, el irrespeto, la indisciplina, la impuntualidad, el recueste, el conformismo y la vagabundería. Debemos alzarnos contra estas siete plagas con la misma vehemencia y determinación con la que nos alzamos contra la idea de la base militar en la Isla Saona. Así como protestamos contra esa maldita vaina, debemos protestar contra la vulgaridad, contra el irrespeto, contra los recostados, contra la mediocridad. COJOLLO, tenemos que darnos a respetar como personas, primero con nosotros mismos, y luego con todos.

La verdadera libertad no se puede quedar en lo que lograron los Trinitarios hace 168 años. Esa libertad, reeditada por Luperón, el 1J4, Caamaño y un puñado de valientes, no es la única libertad que necesitamos. Y aunque suene grosero lo que voy a decir, creo que esa libertad, la que nos garantiza muchos derechos, nos ha causado un daño enorme, pues la damos por sentada y no la valoramos. Como he dicho en otras ocasiones, esta generación no tiene ideales, no tiene héroes.

Los héroes tenemos que ser nosotros. Sólo entonces seremos verdaderamente libres.

70 Comments Las siete potencias que esclavizan a la República Dominicana

  1. Laura M.

    Dejé de leer en el primer párrafo (que es hasta donde corresponde el siguiente comentario), lo que hay aquí es desinformación. La base NO ES DE LOS E.E.U.U, estos simplemente van a ayudar al gobierno de la República Dominicana a financiar una Base Dominicana en la Isla Saona.

    Infórmense bien antes de hablar y actuar como ignorantes, el mismo gobierno de los Estados Unidos hizo una aclaración al respecto, porque este país está lleno de imbéciles que se creen cualquier tontería. Y por cierto, Senén Sosa no es ningún ciudadano que suda patriotismo, era un borracho que peleaba por no querer recoger la botella que el tiró al piso, y la foto se tomó cuando el soldado le pidió que la recogiera y la depositara en el lugar correspondiente.

    El resto del post no lo leí como dije al principio, sólo estoy comentando la primera parte, por lo de la Isla Saona, que está mal.

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    1. patria minerba

      jajajaja tu si estas informada investigate a ver como funcionan las que han financiado en otros paises quien te dijo a ti k eso hace falta dime la problematica que esto va a solucionar empesar a joder el parque nacional para luego cojerce palmilla poco a poco deje eso mejor que hagan escuelas que compren mesas pupitres libros computadoras si es gana de gata cuarto que tienen cpmida para el pueblo que inviertan en becas para estudiantes meritorios para italia españa y el mundo

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  2. gregory

    Este comentario es para la persona que opino anteriormente.
    Lo primero es que cuando todos estamos mal informados los culpables no son los pueblos, sino las “fuentes” en las que ya pocos confiamos, aunque esten aclarando. Claro cuando usted ayuda a su vecino se considera un favor, cuando esto se hace entre naciones es un compromiso y de alguna forma hay que pagar…de eso sabremos mas luego.
    Del personaje sosa solo puedo decir que esta imagen ha tenido su servicio y aunque pudo haber sido mal interpretada, represento el sentimiento del Dominicano. Termine de leer el articulo y recuerde de las diferencias que hay entre “Patriotismo” y “nacionalismo”, el primero ama a su patria, pero reconoce sus deficiencias, el segundo no.

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  3. Mariangie Lopez Pucheu

    Considero que, independientemente de los conflictos por la supuesta base en la Isla Saona, o la mala interpretación de la imagen de Sosa (ambos, temas secundarios y en mi opinion, ejemplos simplemente utilizados para un fin), hay algo en este artículo que goza de total veracidad, que no necesita mas información que la de salir a la calle y manejar por par de minutos, o de intentar hacer uso de tus derechos como ciudadano en una oficina pública o simplemente leer nuestros periódicos nacionales.
    Totalmente de acuerdo con cada palabra escrita en este artículo. La miseria mental, la falta de valores, la hipocresía de cada uno de nosotros al llamarnos y sertirnos dominicanos es lamentable, y peor aun es el hecho de que, ademàs de no querer hacer el cambio, obligamos a los mas pequeños a repetir los mismos errores, y asi perpetuar el circulo vicioso en el cual vivimos. Invito a la autora del primer comentario a que no se detenga ni se enfoque en nimiedades ante un articulo rico en verdades y realidades dominicanas, las cuales solo se cambiaràn cuando màs personas reconozcan y acepten tales debilidades.

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  4. Brian

    ¡Sencillamente excelente!

    La gente que piensa igual que tú debiera de hacer una república aparte solo para darle el ejemplo a los que viven en ésta.

    Sí, se puede, solo es cambiar de forma de pensar y actuar.

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  5. dtezanos

    Me declaro esclava en alguno que otro momento de algunas de esas potencias. Sin embargo vivo con el compromiso eterno de liberarme de ellas, es una lucha constante. Excelente articulo.

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  6. Martha Rodríguez Wagner

    Gracias, Dario por poner en palabras escritas y publicas pensamientos q muchos y muchas compartimos. Me trajiste a la memoria un articulo que escribió mi profesor Jose Ramon Albaine Pons, publicado el dia 2 de febrero: http://www.acento.com.do/index.php/blog/3186/78/Mi-pequeno-y-propio-pais-1-A.html

    Lo relaciono a tus ideas pues también lo que percibo es q nuestra conformación como sociedad nos ha hecho cada vez mas individualistas…dejamos a un lado a nuestros vecinos, a nuestras familias y amigos por resolvernos solo nuestros problemas y q “se joda el otro”. Cada uno una de nosotros/as es ejemplo de otros/as mas…y eso es posible!.

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  7. Phil Ramirez

    Excellente Articulo! Republica Dominicana, es libre y soberana de Haiti, solamente, ya que ni de España se libero en la guerra de independencia (ahi estan los libros!). Sobre la “Dominicanidad” y “Orgullo Patrios”?! Balaguer se encargo de exterminar eso, al principio de sus 12 años. So, por mas que brinquen y pataleen, la base Americana VA! Solo falta que el pendejo presidente actual, se pare frente al pueblo y con una “geshticulashion de sush manosh, mas una dosish de cotorra”, calme las masas al desplegar la “UNIDAD ANTI-DESPERTAR” (romo, picapollo, botella, tarjeta de solidaridad, festival PRESIDENTE, luz cuando haya pelota o la novela de moda, “GoloGolo”, etc).

    Aun cuando existan personas que les duele su pais, como un servidor, estoy conciente que ese cambio radical necesario en nuestra sociedad, no lo vere ni mis hijos ni mi 8va generacion… Solo hay que ver la actual, por ende, que les hace pensar que de aqui a 20-30-40 quedara algun vestigio del pais?! Y deja que eplote el chin del narco jevi (ES CUANTO!).

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  8. bernardita garcia smester

    el primer paso para liberarse es saber de que somos esclavos. cuanta verdad en lo que leí entiendo que una vez reconocida la enfermedad…ataquemosla. pero un compromiso personal, empecemos por nuestros hogares, esta es la mejor escuela, padres no se cansen de hablarle a los hijos para ser mejores personas y no repetir tanta basura, pero estemos en armonía entre lo que decimos con la boca y lo que decimos con nuestras acciones

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  9. Viejevi

    La familia es la base de toda sociedad. Empezando allí, sin duda, se pueden hacer esos cambios drásticos que requiere la sociedad nuestra. Es funesto pensar que somos totalmente impotentes, cuando la verdad es que poseemos las herramientas necesarias para lograr el objetivo delineado en el artículo-libernos de las esclavitudes que nos afligen.
    En la historia de la humanidad pueden encontrarse innumerables casos como el nuestro. Es un ciclo por el que han pasado muchos pueblos: corrupción, perdidas de valores morales…, deterioro de la sociedad. Luego acontece una revolución, si se quiere, y se retoman esos valores perdidos, se reestablece el sano pensar y aparecen dos o tres líderes que toman las riendas y se rescata la nación: creo estamos viviendo en el cenit de la decadencia de nuestra sociedad. ¡Y ya basta!

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