Las flores tocarán tu puerta

Las que hermosean la oscuridad del corazón abrumado,
Las que destilan lágrimas y no radiante alegría,
Las que perfuman tu ausencia en un rincón olvidado,
Las que se aburren de celos, de frustración y desidia
…son las flores tristes.

Las erradas que llegaron con fe al corazón ocupado,
Las falaces que hablan orgullosas de un amor sin penas,
Las que cuelgan su aroma de un poema triste y abandonado,
Las que vagan en un limbo de amor arrastrando cadenas
…son las flores falsas.

Las que llegaron tarde cuando el amor se había terminado,
Las marchitas que lloran el luto de la ilusión cercenada,
Las locas que aspiran señorear en un jardín desolado,
Las que se arrojan sobre el féretro de un alma ilusionada
…son las flores muertas.

Esas flores…
flores tristes, flores falsas, flores muertas,
portadoras de un mensaje sin sentido…
Esas flores… ¡hoy tocarán tu puerta!

San Valentín, 1997

La Rosa Herida

A medida que me acercaba, sentía que las tenebrosas voces se hacían más fuertes y penetrantes. “¡Hipócrita! Eres un miserable y sólo deseas tranquilizarte. En realidad no te importa la niña, sino poder dormir”. En pocos minutos alcancé la esquina nuevamente. Estaba sudando frías gotas de angustia. Como me imaginaba, la niña no estaba ya en la acera. Crucé la intersección lentamente, mirando hacia todas partes, procurando escudriñar todos los rincones del Supermercado Nacional. Me sentí un poco aliviado. “Al menos ya se marchó”, pensé tratando de gratificarme y así acallar los demonios que me perseguían. Impulsado por mis reflejos, rodeé el Centro Comercial Nacional y bajé por la Avenida México, justo detrás del tarantín donde las señoras preparan los ramos de las flores. “Tampoco está aquí; definitivamente se marchó”, me dije, aliviado.

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