Dentro de las “modernidades” que trajo la década de los 90 a nuestro país, recibimos una que ha sido santo y demonio para nuestra sociedad. El Centro de Información Crediticia de Latinoamérica, mejor conocido como CICLA, fue el primer buró de crédito que tuvimos. Poco a poco, “CICLA” se convirtió en un cuco en cuyas manos debíamos evitar caer. “Estoy jodido en el Cicla” es una forma técnica de anunciar un estado de desgracia financiera de difícil solución. Para mejorar más las cosas, poco tiempo después de iniciar el CICLA, surge Data-Crédito, con lo cual la carga de beneficios y problemas se duplicó.
¿Qué es un buró de crédito?
En realidad, un buró de crédito como CICLA (adquirida por la multinacional TransUnión) o Data-Crédito no es más que una empresa recolectora de información financiera y judicial de diversas fuentes (“aportantes de datos”), las cuales se dedican a organizar esas informaciones en reportes crediticios, calculando el “credit score”, y vender esa información a empresas afiliadas al servicio. En otras palabras, todo nuestro comportamiento de pago con todos los bancos, telefónicas, aseguradoras, y cualquier empresa que se afilie como aportante de datos (y al mismo tiempo como empresa afiliada al consumo de la información) termina en la base de datos del buró. Y de ñapa, si hemos tenido algún encontronazo judicial que haya provocado sentencias del orden criminal, eso adornará también nuestro reporte.
¿Son legales?
Digamos que sí, son legales. Los burós de crédito están amparados por la Ley 288-05, del 18 de agosto de 2005. Antes de esta ley, los burós de crédito se regían por acuerdos interempresariales sin un marco legal diáfano.
¿Qué es el “credit score”?
Los burós de crédito utilizan diversos algoritmos y metodologías para analizar toda la información que han recopilado y “le ponen una nota” al reporte que generan, como si fueran maestros escolares. Esta nota es el credit score, y prácticamente se considera palabra de Dios para las empresas afiliadas. Es muy difícil que a nadie le otorguen un préstamo o una tarjeta de crédito si su credit score es malo. Del mismo modo, un buen credit score es como una llave maestra que abrirá las arcas de cualquier banco para rellenarnos de préstamos y compromisos.
¿Cuánto tiempo dura la información en esos reportes?
Este es uno de los más críticos puntos del negocio de los burós de crédito. Nuestros pecados financieros se mantienen vivos tanto tiempo que aprenden a leer y a escribir. Ochenta y cuatro meses, siete años… siete largos años tendremos ese asterisco por el lío que hicimos con la tarjeta para darnos un gustico.
¿Podemos conseguir nuestro reporte crediticio?
Aquí es donde se me sube el Batlle y se me desparrama el Martínez. NO. No podemos tener acceso a nuestra propia información crediticia, a menos que le paguemos al buró de crédito. ¡Qué malditos timbales! La información mía propia personal con la cual ellos se están haciendo ricos, no es mía! No tengo derecho a tener una copia de mi informe crediticio. No puedo saber mi Credit Score de manera gratuita. Para ello, tengo que soltar varios cientos de pesos a fin de que el buró me entregue mi información. ¡MI IN-FOR-MA-CIÓN!
En los Estados Unidos por ley los burós de crédito debían ofrecer gratuitamente el reporte crediticio a cualquier interesado. Pero investigando para escribir este post me entero de que allá también habrá que pagar entre 6 y 50 dólares por reporte. No sé ustedes, pero a mí me parece totalmente abusivo que una información personal sea vendida y pasada de mano en mano sin que yo tenga control de ello, y que para colmo, yo no tenga posibilidad de verla sin cantearme.
Les presento la definición de “Negocio redondo”.
¿Puedo reclamar por alguna información de mi reporte crediticio?
Si consigues ver tu propio reporte, y detectas que hay algo inexacto, por supuesto que puedes reclamar. El procedimiento es simple: No le reclamas al buró de crédito. En cambio, tienes que ir a pelarte la naaaaaaariz reclamándole a la empresa que te puso el dato erróneo. Cuando a esa empresa le de la gana, revisará tu reclamo, y si de nuevo les da la gana, corregirá la información, y en la próxima carga de datos lo enviarán al buró de crédito. Para verificar que todo está corregido, tendrás que soltar otros cientos de pesos para ver tu reporte una vez más. Y si no está resuelta la reclamación, vuelve al paso 1. Y los burós de crédito no dan descuento por volumen.
Seguimos definiendo “Negocio redondo”.
¿Puedes pedir que te excluyan del la recolección de datos?
No. La única manera de dejar de figurar en los reportes crediticios es morirse y esperar siete años. Cuando ya tus huesos sean cenizas, tu reporte crediticio dejará de salir en las empresas afiliadas (aunque nunca dejará de existir). Pero mientras tengas vida y cédula, mientras seas cliente de bancos, tengas tarjetas de crédito, compres a crédito en tiendas de cualquier tipo, sin tu permiso y sin tu conocimiento (y sobre todo, sin tú tener control de ello), tus datos estarán a disposición de todo el que quiera saber tu historia crediticia.
Esa es la cereza que corona la definición de “Negocio redondo”.
¿Estoy en contra de los burós de crédito?
En mi opinión, estas empresas invaden mi privacidad haciendo posible que cualquiera que se afilie pueda saber dónde vivo, cuáles son mis teléfonos, con qué bancos tengo relaciones, dónde compro a crédito, y cuáles procesos judiciales he tenido (si alguno). Es cierto que la ley prevé medidas de rigurosidad para hacer que los afiliados no abusen de las informaciones que obtienen consultando los burós de crédito, pero eso a mí me importa poco. El caso es que quiérase o no, mi seguridad está en manos de esas empresas y a mí ni siquiera me dan permiso para ver lo que ahí dicen de mí. Eso es injusto.
El marco operativo y legal que ampara los burós de créditos me parece totalmente inclinado a favor de las empresas de análisis crediticio y sus clientes afiliados, y muy poco favorecen al ciudadano común y corriente. En el fondo, es el cuento del embudo… lo ancho para ellos, lo estrecho para uno.
Abogo por que se revise la Ley que ampara a los burós de crédito y se haga más sensible al ciudadano. Abogo por que todo ciudadano sea educado en lo que significa la existencia de estos “chismosos financieros y judiciales”. Abogo por que todo dominicano tenga derecho a una consulta anual de su reporte de crédito gratuitamente. Abogo por que se reduzca a no más de cinco años la permanencia de las informaciones negativas en el historial de los burós de crédito.
…abogo…





quiero ver mi credito
Eso del credito deberian de darlo gratuita. Uno Tiene derecho a saber su credito. Y si me pusieron ahy por equivocacion? Por una maldad o algo asi?