Una mala actitud

Cuando se pierde más que un juego

Ayer estuve en el Estadio Cibao, en el excelente tour organizado por Aguiluchos.com en la persona de Ricardo Encarnación. Como siempre, un tour lleno de atenciones y buenos detalles donde no faltó de nada. Pero esta limonada no es sobre el tour, lamentablemente.

Se trata de la actitud de una porción de mis correligionarios aguiluchos que deslucieron el desempeño del partido. Luego de que el lanzador aguilucho Luis Perdomo golpeara al bateador escarlata Wilkin Castillo, se armó un momento de tensión entre los peloteros. Algo que sucede de vez en cuando en cualquier partido de béisbol, y que en la mayoría de los casos no pasa de un par de mentadas de madre. Por ese motivo, el partido se detuvo unos 4 minutos mientras se calmaban los ánimos de los hombres en el terreno.

Y cuando ya todo empezaba a regresar a la normalidad y nuestros jardineros estaban en sus posiciones, un anormal en las graderías lanzó una botella plástica. Y luego otra, y otra más… y en cuestión de segundos, los bleachers repletos de personas estaban lanzando objetos al terreno de juego, entorpeciendo el desarrollo del partido. Bajo una lluvia de desperdicios, las bocinas del estadio intentaron calmar la situación y dijeron lo que en mi opinión es la síntesis de cómo me siento: “Si usted está molesto y no puede manejar las emociones de un partido de pelota, es mejor que se vaya para su casa”.

Una mala actitud

Una mala actitud

Amigos, yo conozco la frustración. Estar perdiendo un tercer partido de la Serie Final por blanqueada 7-0 en un séptimo episodio (terminó 9-0) es una vaina que molesta, desencanta, desinfla el ánimo. A lo largo de mi vida he presenciado miles de partidos de béisbol, he sufrido angustias que no quiero volver a recordar porque todavía duelen. Hoy mis Águilas Cibaeñas, equipo que amo muchísimo más de lo que me ama a mí, está en una fea posición. Odioso déjà vu de la temporada pasada que viene a perseguirme otra vez. ¿Cómo no sentir enojo y tristeza cuando el equipo que uno quiere está siendo masacrado por otro? Claro que molesta, claro que causa frustración esa situación.

Pero el béisbol es un deporte de equipo. Y yo creo firmemente que al terreno de juego bajan nueve hombres pero en realidad somos miles los que estamos jugando, pues cada fanático en las gradas y en la TV, radio e Internet es parte de ese equipo. Y como tales, tenemos derechos y responsabilidades para que las cosas fluyan como debe ser. ¿Nuestro trabajo como fanáticos? El apoyo irrestricto a los hombres que producen las acciones. Dar y aguantar cuerda según la ocasión. Mostrar el amor al conjunto en las buenas y sobre todo en las malas. Lanzar objetos al terreno nunca ha sido ni será parte de nuestra labor como aguiluchos.

Una “explicación”

Ayer mientras presenciaba la pésima actuación de los fanáticos de los bleachers me preguntaba el consabido “¿Por qué?” y tengo la sospecha de que muchas de las botellas no fueron lanzadas por la situación del partido… sino por la situación de la gerencia aguilucha. Mientras los Leones del Escogido “mágicamente” han encontrado lanzadores en las “ligas donde sólo aparecen desperdicios”, las Águilas han dejado de contratar nuevos peloteros (salvo los dos que tomaron del draft de importados al final del Round Robin). Nuestro staff de pitcheo no exhibe ningún lanzador de respeto y el abridor de ayer, Seth Etherton, apenas lo dejaron lanzar 2.2 entradas para iniciar, una vez más, un desfile de lanzadores (en total ocho). Alguien dijo ayer “En las Águilas no hay un hombre que saque una entrada sin que se embase nadie” y esa realidad es “muy real”.

¿Qué tanta de la frustración de los aguiluchos ayer en el séptimo se debe a la gestión de la gerencia del equipo? Imposible calcularlo. Sin embargo, me aferro a esa teoría porque en muchas ocasiones previas, cuando la gerencia sí ha hecho su trabajo y como quiera nos han dado hasta con el cubo del agua, los bleachers han permanecido dentro de sus cabales. Esa locura colectiva de ayer, insisto, me pareció más frustración contra la directiva, más que por la situación del partido. Cuando menos, así prefiero explicarla.

¿Y usted, qué piensa?